Chamuyos que hicieron historia: Lucas Botta plantea otra mirada sobre hechos memorables
Un repaso por distintas historias donde engaños estratégicos modificaron los hechos o inclinaron la balanza.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“La historia enseña que no siempre gana el más fuerte, ni el más justo, ni el más inteligente. Muchas veces gana el que mejor la cuenta. El que entiende el momento, mide a su interlocutor y tira la frase justa. Ese es el poder de un buen chamuyo”.
De esa manera el profesor y licenciado en historia Lucas Botta da cuenta del espíritu de su último libro, “Chamuyos que hicieron historia” (Editorial Planeta), en el cual recorre episodios de distintas épocas dondo una mentira bien dicha, una exageración o un relato oportuno terminaron cambiando el rumbo de los acontecimientos.
“Son historias en las que una versión convincente logró mover ejércitos, legitimar conquistas, sostener imperios, justificar guerras y construir creencias que perduraron durante siglos”, detalla.
El recorrido es variable en el tiempo y en las formas, incluyendo la leyenda del Caballo de Troya, la decisión de Miguel Ángel de vender una escultura nueva como antigua, las falsas sirenas, los mapas apócrifos y las operaciones de engaño que alteraron el curso de la Segunda Guerra Mundial.
En entrevista exclusiva con La Nueva. Botta cuenta detalles de su trabajo y también se refiere a su podcast de historia, el más escuchado en Sudamérica en su rubro, con seis millones de reproducciones cada mes.
“La historia está más cerca de lo que se cree”
Durante la pandemia, Botta debió suspender sus clases de profesor de historia en el nivel secundario en colegios de Córdoba y comenzó a publicar un podcast con distintos contenidos. La respuesta fue tan positiva como inesperada: se convirtió en el más escuchado de Sudamérica, abrió paso a la publicación de libros y hasta la presentación del autor en una obra teatral unipersonal.
Su podcast tiene como principal característica el de ser ameno y pensado para el común de la gente.
“Es un espacio de divulgación histórica para todo el mundo, no solo para especialistas. En él intento contar el pasado de una manera clara, entretenida y rigurosa, como si estuviéramos charlando. La idea es que cualquiera pueda entender procesos históricos complejos sin sentirse afuera, y sobre todo, descubrir que la historia está mucho más cerca de lo que cree”, detalla.
Uno de sus principales convencimientos es que la historia puede no resultar aburrida, aunque para eso es clave prestar atención a determinadas maneras de contarla.
“El punto de partida es entender que la historia no es una lista de fechas, sino de hechos con personas, conflictos, intereses y emociones. Yo intento narrarla como tal: con ritmo, con preguntas, con tensión. Sin perder el rigor, pero sacándola del formato acartonado. Cuando uno entiende que detrás de cada hecho hay decisiones humanas, aciertos y errores, se vuelve naturalmente atrapante. Las fechas y los grandes nombres son el cementerio de la curiosidad”.
Parte de la estrategia para lograr esa manera de trasmitir hechos es alejarse de la estructura académica, como un camino para llegar a todos.
“No es una crítica a los académicos, sino una descripción de un ámbito. La academia tiene sus códigos, su lenguaje, su profundidad, la cual es necesaria. Pero muchas veces ese conocimiento no logra salir de ese círculo. A mí me interesa tender un puente: tomar ese conocimiento sólido y traducirlo en un lenguaje accesible: La historia es demasiado valiosa como para que quede encerrada solo en ámbitos especializados”.
Historias que triunfan
“La justicia no fue siempre la búsqueda de la verdad. Muchas veces fue apenas una necesidad de cierre. Cuando lo que importa es cerrar el conflicto, no entenderlo, el chamuyo encuentra su terreno perfecto: se ritualiza, se vuelve costumbre, se vuelve sistema”. De Chamuyos que hicieron historia.
Un detalle no menor del libro es la variedad de temas que toca, ubicados en distintas épocas y lugares.
“Busco historias que tengan algo para decir hoy. No me interesa solo lo curioso, sino lo significativo. Suelen ser relatos donde aparece el engaño, la construcción de una verdad, el poder de una narrativa. El énfasis está en eso: en entender por qué ciertas historias triunfan, por qué se sostienen, y qué nos dicen sobre nosotros como sociedad”.
En esa variedad de temas y circunstancias, hay una época que para Botta es la más atrapante.
“Me interesan mucho los temas del Medioevo, los miedos medievales. Todos crecimos con relatos como Caperucita Roja, Hansel y Gretel, Robin Hood, y hoy lo vemos también en universos como Shrek o Harry Potter: el bosque como lugar peligroso, oscuro, amenazante. Pero eso no es casual. En la Edad Media, el miedo era una herramienta de disciplinamiento social. El bosque representaba lo desconocido, lo que estaba fuera del control. Entonces esos relatos no eran solo cuentos: eran formas de marcar límites, de ordenar la conducta. Y lo interesante es que ese imaginario nos sigue acompañando hasta hoy, casi sin que lo notemos”.
Un planteo que no pasa desapercibido por parte de Botta es el de asegurar que a veces no importa si una historia es verdadero o no, sino el efecto que tiene.
“A lo largo de la historia —y la Argentina no es la excepción— se han construido relatos que simplifican, ordenan o incluso cierran conflictos. El riesgo es que cuando esas historias se imponen sin discusión, terminan deformando la comprensión del pasado. Por eso el desafío es entender qué hay detrás de esas narraciones y no quedarnos solo con la versión más cómoda. En cuanto al engaño como arma, podemos recordar al General San Martín dando información falsa a grupos aborígenes del sur para que se la entregaran a los españoles del otro lado de la Cordillera. El resultado es que cruzó los Andes y encontró muy poca resistencia ya que lo estaban esperando en los sitios falsos que había comunicado”.
“Buscamos entender el presente”
“Tal como fue conocido el hecho, no fue sólo una mentira periodística, fue una demostración temprana de algo muy moderno: que la verdad no siempre gana por ser verdadera, sino que gana por ser atractiva, por estar bien contada, por llegar en el momento justo”. De Chamuyos que hicieron historia.
Para Botta, el interés que despierta la historia se basa en cierta necesidad de entender el presente, y es precisamente analizando el pasado que se puede mejorar esa posibilidad.
“La historia nos da contexto, nos ordena. Y además tiene algo muy humano: son historias de personas. Creo que, más allá del contenido, lo que conecta es la forma de contarlo. Cuando uno logra generar cercanía, hacer preguntas, invitar a pensar, el oyente se siente parte. Y ahí deja de ser “la historia” para ser algo propio”.
Reconoce que la verdad de los hechos no siempre es la que se impone, más allá de ser una realidad que puede resultar “incómoda”.
“Muchas veces triunfan las versiones más simples, más emocionales, más fáciles de recordar, aunque no sean del todo precisas. En la historia argentina pasa seguido, con personajes que quedan encasillados en imágenes muy rígidas. El desafío del historiador o del divulgador es justamente complejizar sin alejar. Mostrar matices sin perder claridad”.
Por último, Botta asegura que la historia ayuda a entender quiénes somos, que no es un pasado muerto sino que es presente en construcción.
“Nos da herramientas para pensar, para cuestionar, para no repetir. Y también nos permite ver que muchas de las cosas que creemos nuevas, en realidad ya pasaron. Conocer la historia es, en definitiva, una forma de mirar mejor el mundo”.