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Una médica bahiense volvió a representar al país en un congreso internacional en Polonia

"Participar es ampliar la mirada sobre cómo se ejerce la medicina en otros contextos", señaló Manuela Delgado, tras presentar un caso clínico enfocado en lesiones cerebrales múltiples en pacientes con HIV.

Fotos: gentileza Manuela Delgado

Hace dos años, Manuela Delgado caminaba por los pasillos de un congreso internacional en Cracovia tratando de disimular los nervios. Había viajado desde Bahía Blanca hasta Polonia para presentar, por primera vez, un caso clínico frente a médicos de distintas partes del mundo. Todo era nuevo: el idioma, el escenario, la dimensión del evento y la presión de exponer ante especialistas internacionales.

Hoy, dos años después, volvió al mismo lugar. Pero esta vez no llegó con la incertidumbre de aquella primera experiencia, sino con otra seguridad. La que dan las guardias, las horas de hospital, los pacientes y un breve pero intenso recorrido hecho.

Egresada de la Universidad Nacional del Sur (UNS), actualmente cursa el último año de la residencia en clínica médica en el Hospital Municipal y este fin de semana volvió a participar del MIRCIM 2026, McMaster International Review Conference of Internal Medicine, un encuentro internacional de medicina interna que reúne a jóvenes médicos y residentes de distintos países. En esta edición, solo tres argentinos fueron seleccionados.

"Hace dos años fui a presentar otro caso clínico y esta vez vuelvo para hacer algo semejante", contó Delgado en diálogo con La Nueva.

En esta oportunidad, presentó el trabajo Multiple brain lesions in HIV, not always infection, un caso clínico enfocado en lesiones cerebrales múltiples en pacientes con HIV, una problemática que —según explicó— puede aportar herramientas útiles para mejorar el abordaje médico en situaciones similares.

"Aportaría información importante para la práctica clínica y ayudaría a mejorar el manejo de otros pacientes que atraviesan estas situaciones", señaló la bahiense, quien viajó con el apoyo de la CICOP e INOVA Imágenes.

Pero detrás de la exposición científica también hay algo más profundo: la posibilidad de medir el propio crecimiento profesional. Porque volver al mismo congreso no significa repetir una experiencia, sino confirmar un camino recorrido.

Para Delgado, participar de estos espacios representa mucho más que sumar antecedentes académicos. Significa actualizarse y salir, aunque sea por unos días, de la rutina hospitalaria para poner en discusión conocimientos y experiencias con colegas de otros sistemas de salud.

"Participar en un congreso internacional significa conectar con médicos de distintas partes del mundo, compartir experiencias y ampliar la mirada sobre cómo se ejerce la medicina en otros contextos", expresó.

En una profesión atravesada por avances constantes, la formación continua dejó de ser un complemento para convertirse en una necesidad. Y eso es algo que la médica bahiense tiene claro.

"Poder acceder a nuevas investigaciones, debatir ideas y después trasladar esas herramientas a la práctica diaria tiene un impacto directo en la calidad de atención que brindamos", afirmó.

La experiencia también tiene un costado personal para Manuela Delgado. Porque detrás de cada viaje, cada presentación y cada exposición pública hay horas de estudio, exigencia y esfuerzo silencioso.

"Lo vivo como un desafío y una motivación. Me impulsa a seguir creciendo, cuestionar lo aprendido y mantener viva la vocación con la que elegí esta profesión", sostuvo.

Y quizás ahí esté el verdadero valor de la experiencia: no solo en presentar un caso clínico ante especialistas de todo el mundo, sino en comprobar cómo aquella médica que llegó a Cracovia llena de nervios hoy vuelve convertida en una profesional con más herramientas, más experiencia y la misma vocación intacta.