El Niño podría intensificarse y generar calor récord, sequías, lluvias extremas y ciclones
Un modelo advierte sobre un evento de magnitud poco frecuente, con efectos que podrían extenderse hasta 2027 y alterar patrones climáticos clave en distintas regiones del planeta.
Un modelo de predicción actualizado difundido el domingo encendió nuevas alertas en la comunidad científica: aumentan las probabilidades de que se desarrolle un fenómeno de El Niño de intensidad inusual durante este año, con efectos potenciales a escala global.
El último informe del Centro Europeo de Predicciones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF) señala una alta probabilidad de que se configure una versión intensificada de este patrón climático entre el verano y el otoño del hemisferio norte. La proyección refuerza estimaciones previas que ya anticipaban un evento extremo.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que altera los patrones climáticos en distintas regiones del planeta. En los eventos más intensos —que ocurren, en promedio, cada 10 a 15 años—, ese calentamiento supera los 2 °C por encima de lo normal y genera respuestas atmosféricas más fuertes, persistentes y extendidas.
Según los modelos actuales, el evento podría alcanzar su punto máximo entre diciembre y enero. En ese escenario, distintas regiones experimentarían impactos diferenciados: desde olas de calor más intensas hasta cambios en los regímenes de lluvias y en la frecuencia de fenómenos extremos.
En términos regionales, se prevé que el oeste de Estados Unidos, partes de África, Europa e India enfrenten temperaturas superiores a lo habitual durante el verano boreal. En contraste, zonas tropicales como el Caribe e Indonesia podrían atravesar sequías más severas, mientras que el Pacífico registraría una mayor actividad ciclónica y el Atlántico una disminución relativa.
“Existe un potencial real de que se produzca el fenómeno de El Niño más intenso en 140 años”, advirtió Paul Roundy, profesor de ciencias atmosféricas en la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.
Efectos globales y récords de temperatura
De confirmarse, el evento no solo tendría consecuencias inmediatas sino también efectos prolongados. Las proyecciones indican que podría influir en el clima global al menos hasta 2027 y contribuir a nuevos récords de temperatura media del planeta.
El antecedente más cercano de un evento de gran magnitud se registró en 2015, cuando las temperaturas del Pacífico ecuatorial central superaron en 2,8 °C el promedio. El nuevo fenómeno podría igualar o incluso superar esa marca.
Entre los impactos previstos se destacan:
• Menor actividad de huracanes en el Atlántico y mayor frecuencia en el Pacífico.
• Riesgo de sequías en regiones como India, con posibles efectos sobre la producción agrícola.
• Incremento de lluvias intensas e inundaciones en zonas de América del Sur, África y regiones ecuatoriales.
• Mayor frecuencia de olas de calor en amplias áreas del planeta, incluyendo Sudamérica.
No obstante, los especialistas advierten que aún persiste incertidumbre sobre la magnitud final del evento. "No hay dos fenómenos de El Niño iguales", subrayan, en un contexto además atravesado por el calentamiento global.
Un fenómeno amplificado por el cambio climático
El actual escenario climático introduce un factor adicional: la interacción entre El Niño y el aumento sostenido de gases de efecto invernadero. Esta combinación podría intensificar los efectos observados en episodios anteriores.
"El sistema climático ya no puede disipar el calor con la misma eficacia", explicó Eric Webb. Según el especialista, esto implica que un evento intenso en 2026-2027 podría liberar más energía térmica que los registrados en 1982-83, 1997-98 y 2015-16.
Además del aumento de temperaturas, un planeta más cálido tiene mayor capacidad para retener humedad en la atmósfera. Esto eleva la probabilidad de precipitaciones extremas, con el consiguiente riesgo de inundaciones en distintas regiones. (The Washington Post)