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Crisis en PAMI: "Hay afiliados que se tendrán que atender particular o en el hospital público"

Lorena Barbieri, médica de cabecera, advirtió que las renuncias ya tienen un impacto directo en el sistema público, que deberá absorber a la mayoría de los afiliados que se quedaron sin su médico de referencia.

Reclamo en la sede de PAMI Bahía Blanca. Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

La situación de los médicos de cabecera que atienden a afiliados de PAMI se vuelve cada vez más crítica. La obra social mantiene deudas desde febrero y los honorarios por consultas particulares se encuentran muy por debajo de la consulta ética mínima establecida por el Colegio. En diálogo con LU2, la doctora Lorena Barbieri, integrante de la Asociación de Profesionales Médicos, advirtió que el escenario es límite.

"La atención ya no es normal: se ha reducido al mínimo, es decir, estrictamente al pie del contrato, mientras continúan las conversaciones entre APAMIA y PAMI, que por ahora no se están dando. Había una reunión pautada para este miércoles, pero se suspendió y será el lunes. Estamos a la espera de esta conversación. Nosotros no tuvimos mayores novedades y, realmente, tampoco es la misma atención porque hay varios colegas en todo el país que ya renunciaron a ser médicos de cabecera de PAMI, lo que complica mucho la situación del adulto mayor", señaló Barbieri.

"No creo que, en estas condiciones, quienes aún seguimos como médicos de cabecera en PAMI y no hemos renunciado estemos dispuestos a incorporar nuevos pacientes hasta que haya una respuesta a nuestros reclamos. Con los valores actuales, es imposible sostener una atención digna y de calidad, que garantice un seguimiento integral y continuo de la salud de los adultos mayores", puntualizó la profesional. 

Consultada sobre las renuncias en nuestra ciudad, la doctora indicó que serían entre cinco y ocho médicos, cada uno con una cartera de entre 600 y 700 afiliados. Esto implica que miles de personas se quedaron sin su médico de cabecera y deberán optar por el sector privado —si pueden pagar consultas que superan los 50 mil pesos— o recurrir al sistema público, lo que aumenta la presión sobre un nivel de atención primaria que ya se encuentra saturado.

"Los afiliados que eran atendidos por médicos que renunciaron se quedan sin su médico de cabecera; es decir, pierden a quien llevaba el seguimiento de su salud y de sus enfermedades, y también a quien les daba atención cotidiana. A partir de ese momento, pasan a depender del sistema público, ya que no hay profesionales disponibles para reemplazarlos. Ante patologías crónicas o consultas espontáneas, deberán pagar una atención particular o acudir a una unidad sanitaria, centro de salud o a las guardias hospitalarias", aseguró.

Con las nuevas disposiciones, PAMI paga a cada médico de cabecera una consulta equivalente a 2100 pesos por afiliado, mientras que una consulta médica en el ámbito privado se ubica entre los 50 y 60 mil pesos. Teniendo en cuanta el nivel de carga temporal y compromiso ético, la situación para los profesionales es crítica, lo que explica las renuncias existentes.

PAMI aún no nos pagó las consultas de febrero. A los médicos que cobramos a través de la Asociación Médica tampoco nos han vuelto a pagar. En realidad, lo que se pautó desde el 1° de abril es un valor de cápita de 2100 pesos por todo concepto, es decir, 2100 pesos por afiliado por mes. Incluso proyectado a un año, ese monto ni siquiera alcanza, por afiliado, el valor de una consulta ética mínima fijada por el Colegio de Médicos: unos 25.000 pesos anuales por jubilado”, explicó.

"Esos 25 mil pesos anules representan atender a cada afiliado en sus patologías crónicas, hacer controles de salud, hacer el seguimiento de todas las interconsultas (gripe, neumonía o infecciones urinarias), además de emitir recetas, completar la documentación correspondiente y cubrir costos de impresión y conectividad. Todo eso, por 25.000 pesos por jubilado al año" aseguró Barbieri.

El lunes 4 de mayo se realizará una reunión con las autoridades de PAMI para intentar alcanzar un acuerdo. Mientras tanto, la situación continúa siendo crítica, tanto para uno de los sectores más vulnerables de la sociedad como para los médicos encargados de brindarles atención.

"Realmente es muy preocupante. Hay un montón de derechos de los adultos mayores que hoy están siendo vulnerados. Nosotros, como médicos, tenemos que tomar una decisión porque, más allá de la vocación, esta es nuestra forma de vida: con vocación no podemos pagar nuestros gastos ni vivir. Necesitamos tener un sueldo digno y ellos también necesitan tener una atención digna", finalizó.