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El desafío de ordenar y conectar: el rol de la secretaría de Organización del STMBB

Guillermina Mazza dejó Turismo y asumió como nexo entre las secretarías y la conducción, en un año que anticipa alta actividad gremial. 

Foto: Rodrigo García-La Nueva.

En tiempos donde la dinámica sindical exige cada vez más coordinación interna y capacidad de respuesta, el sindicato de Trabajadores Municipales de Bahía Blanca apuesta a reforzar una de sus áreas neurálgicas: la secretaría de Organización.

Allí desembarcó Guillermina Mazza, quien dejó atrás su etapa en Turismo para asumir un rol estratégico dentro de la conducción encabezada por Miguel Agüero y Lorena Malvar.

“Es un desafío muy grande, con una responsabilidad inmensa”, reconoció Mazza al explicar el cambio de funciones dentro del gremio.

Su tarea, lejos de ser sectorial, apunta a un rol transversal: articular, ordenar y dar seguimiento al funcionamiento de las 12 secretarías que integran la estructura del STMBB.

Precisamente, la secretaría de Organización funciona como una pieza de engranaje dentro del gremio de los municipales. En términos prácticos, Mazza definió su rol como el de nexo entre los secretarios y la conducción.

“Generalmente una vez por semana tenemos distintas reuniones con todas las secretarías, en las que ellos plantean las necesidades, las ideas o el evento que quieren realizar; le damos un poco de forma y yo después se las transmito a Miguel y a Lorena. Básicamente, lo que hago es ordenar y conectar, porque además son varias secretarías las que están funcionando y casi todas participan en las ideas que van surgiendo. Se hace un trabajo bastante transversal en ese sentido”.

A través de reuniones semanales, cada área plantea sus iniciativas, necesidades o proyectos. Allí comienza un proceso de construcción colectiva: se ordenan ideas, se les da forma y luego se elevan a la conducción para su evaluación y eventual puesta en marcha.

“Después, con la planificación en marcha, hago el seguimiento de cada tema para el que se me convoca, hasta darle una resolución final”, explicó.

Se trata, en definitiva, de una tarea de gestión fina, donde la clave está en conectar actores, tiempos y objetivos.

Trabajo transversal

Uno de los rasgos distintivos de esta nueva etapa es la impronta colaborativa. Lejos de compartimentos estancos, las secretarías trabajan de manera articulada, compartiendo información y participando en proyectos comunes.

“Todas las secretarías están informadas de lo que hacen las otras. Desde un evento de Juventud hasta la organización de un torneo intersindical de fútbol o cualquier actividad del año”, detalló Mazza.

Ese esquema implica un desafío organizativo constante: cada área tiene su agenda, su ritmo y su lógica de trabajo, pero al mismo tiempo debe integrarse a una planificación general.

“Se requiere consensuar, ordenar y darle forma a cada propuesta. Estamos todo el tiempo conectados”, resumió.

Lejos de una lógica de ruptura, Mazza destacó que asumió en una estructura que ya está en funcionamiento.

“El engranaje ya está armado. No es que hay que empezar de cero”, señaló, en referencia a la línea de trabajo consolidada por la conducción.

En ese marco, el margen de acción pasa por imprimir una impronta personal sin alterar el rumbo general.

“Cada uno le pone su sello, pero el camino está marcado por Miguel y Lorena”, afirmó.

En cuanto a la toma de decisiones, remarcó un estilo abierto por parte de la conducción.

“Es raro que rechacen una iniciativa. Generalmente suman algo más a la idea original, y casi todos los proyectos se terminan concretando, incluso en un contexto económico complicado”.

La Secretaría de Organización demanda un perfil particular: capacidad de diálogo, empatía, orden y comunicación. Mazza lo reconoce, pero también pone el foco en el trabajo colectivo.

“Cuento con un grupo de compañeros que conforman un equipo muy homogéneo. Hay muchas cosas sucediendo en simultáneo y eso requiere organización”, explicó.

La expectativa, además, es alta.

“La vara está muy arriba y los compañeros esperan que sea igual o mejor. Pero también hay mucho por hacer y desarrollar. Siempre aparecen nuevas ideas”, agregó.

De cara al nuevo mandato, Mazza evitó hablar de metas grandilocuentes y se enfocó en un objetivo concreto: cumplir con las expectativas.

“Me gustaría que cuando termine la gestión estén contentos con mi trabajo, poder responder a lo que esperaban de mí”, sostuvo. En esa línea, sintetizó el desafío: “El objetivo final es elevar aún más esa vara”.

La agenda ya anticipa un año intenso.

“Se viene un año movido, con muchos desafíos”, adelantó.

En un escenario económico complejo y con demandas crecientes, la Secretaría de Organización aparece como un punto de apoyo clave para sostener la actividad gremial.

La apuesta del STMBB es clara: consolidar lo construido y profundizar una lógica de gestión donde la coordinación y el trabajo conjunto marquen el rumbo.