De Bahía Blanca al mundo: cinco historias que pelean por un sueño en Colombia
Alumnos de Renacer Fight Club, a cargo de Sebastián Uranga, representarán al país en el Mundial de Kickboxing. El equipo buscará dejar su huella.
Subjefe de la Sección Deportes con especialización en temas deportivos. Más de 30 años comentando fútbol y otro tipo de actividades; además de haber realizado coberturas en todo el país con la incursión de los elencos bahienses en la elite del fútbol nacional. También coberturas del seleccionado Argentino en acontecimientos como Copa América y amistosos internacionales.
En un gimnasio de barrio bahiense, entre guantes, bolsas y rutinas exigentes, se gestan historias que van mucho más allá del deporte. Renacer Fight Club vuelve a ser noticia, ya que cinco de sus alumnos fueron convocados al seleccionado argentino para competir en el Mundial de Kickboxing que se realizará del 19 al 23 de octubre en Cartagena, Colombia.
Lucía Carlini, de 17 años, quien hace apenas unos meses dio sus primeros pasos en el gimnasio, se ganó un lugar entre los convocados al seleccionado argentino.
Llegó con inseguridades, pero encontró, con disciplina y confianza, algo más que un entrenamiento. Hoy, sin siquiera haber tenido experiencia previa en competencia, ya se prepara para un Mundial.
También lo hará Anabela Rañiqueo, de 48 años, profesora y ejemplo de constancia. Mientras muchos creen que el alto rendimiento tiene fecha de vencimiento, ella demuestra lo contrario y sumará un nuevo desafío internacional, confirmando que la pasión no entiende de edades.
En el medio aparecen otras historias, como la del experimentado Emanuel Peralta, el crecimiento de Santiago Castel (el único peleador profesional del grupo) y la proyección de Thiago Insabraldis, uno de los más jóvenes del equipo.
Todos bajo la supervisión de Sebastián Uranga, quien no solo los entrena, sino que también fue convocado como coach de la selección nacional. Para él, este presente tiene un significado especial.
"Es una alegría enorme ver cómo evolucionan. Hay chicos que recién empiezan y otros con recorrido, pero todos comparten el mismo compromiso”, resaltó el coach.
Uranga sabe de lo que habla. Fue campeón panamericano y medallista mundial, y hoy vuelca toda esa experiencia en formar nuevos competidores.
Pero su objetivo va mucho más allá del resultado y está centrado en formar a cada peleador.
El contexto en el que viajarán también dice mucho. Argentina llega al Mundial como una de las potencias de la disciplina. En los últimos años, el seleccionado logró posicionarse en lo más alto del ranking internacional, con cosechas históricas de medallas.
“Hoy el argentino no va a pasear, va a competir”, dijo Uranga.
Detrás de cada viaje hay un enorme esfuerzo económico. Muchos atletas llegan con lo justo, viajando para pelear y regresar casi de inmediato.
“El latino tiene hambre. Va a ganar. Hay chicos que compiten y al otro día ya están volviendo porque no pueden quedarse. No es turismo, es competencia”, aseveró.
Esa mentalidad, asegura, es la que les permite medirse de igual a igual con potencias europeas, que suelen presentar delegaciones más numerosas.
“Le peleamos a cualquiera. La garra, la concentracón y el dejar todo en el ring nos distingue. El argentino sube al ring a llevarse por delante a su rival”, aseguró.
La sede en Colombia aparece como una oportunidad especial. No solo por la cercanía geográfica, sino porque reduce costos y permite que más atletas latinoamericanos puedan participar.
“Nos sentimos un poco locales. Eso cambia mucho. Aun así, el nivel será alto, con presencia confirmada de países europeos y la posible llegada de delegaciones de otros continentes", sostuvo Uranga.
Clasificar fue solo el primer paso. Ahora empieza el desafío de poder viajar.
“Estamos todos en cero. Fuimos a la Copa Argentina con la ilusión, sin saber qué podía pasar. Ahora hay que salir a buscar apoyo”, dijo.
"La idea es generar sponsors que acompañen al equipo en este camino, a cambio de visibilidad en la indumentaria y en la difusión. Bahía Blanca es muy solidaria. Estaría buenísimo que nos acompañen, que también es una forma de apoyar al deporte y a los chicos”, señaló.
En su escuela, donde entrena a unos 100 alumnos y trabaja también con programas municipales, los cambios se miden de otra manera.
"Son personas que salieron de la depresión, alumnos que bajaron más de 40 kilos, chicos que encontraron un rumbo. Los títulos en algún momento se olvidan, pero cuando le cambiaste la vida a alguien, eso no se borra más”, resaltó.
El equipo viajará el 16 de octubre; vestirá la celeste y blanca, compartirá concentración con toda la delegación argentina y vivirá uno de esos momentos que quedan para siempre.
“Cuando suena el himno, es una locura. Y no importa cuántas veces lo vivas, siempre se siente igual”, subrayó Uranga.
Desde el gimnasio de calle Vieytes 2253, hasta un Mundial. Desde historias personales hasta un sueño colectivo. Porque en Renacer Fight Club no solo se entrenan peleadores.
"Se construyen oportunidades para afrontar el día a día", finalizó Sebastián Uranga.