Jonathan Ribes, del otro lado: “Fue raro llegar y que te digan ´El vestuario visitante es por allá’”
Creció, se formó y se ganó un nombre en el club Bella Vista, pero hoy forma parte de la dupla técnica (junto a otro Gallego de ley, Jony Romero) de Liniers, que ayer ganó 1-0 en la Loma en base a un plan táctico-estratégico perfecto.
Egresado del Instituto Superior en Ciencias de la Comunicación Social. Cronista de la sección Deportes de La Nueva. desde el 9 de octubre de 1995, especializado en fútbol. Entre 2002 y 2018 cubrió a Olimpo en Primera división. Trabaja en televisión y radio. Además, integró el equipo periodístico de "El Diario del Mundial", que se emitió en La Nueva Play.
Por primera vez del otro lado. Y no le fue fácil tener que dar toda la vuelta a la tribuna oficial para ingresar al vestuario visitante y al entrar al campo de juego doblar hacia la izquierda para ir a sentarse al banco de suplentes que por lo general es blanco de los insultos y las cargadas del público local.
“Me sentí raro, desde que llegué hasta que me fui. Es como ir a tu casa y que alguien te invite a pasar, que todo te parezca familiar pero que te miren como diciéndote ´Acá te queremos, pero hoy no podés ganar’. Por suerte ya pasó”, declaró Jonathan Ribes, integrante de la dupla técnica de Liniers junto a Jony Romero.
Ambos crecieron y se formaron futbolísticamente en el Gallego, siempre estuvieron ahí, como jugadores y entrenadores, hasta que les tocó emigrar. Se fueron a un club de la Liga del Sur, al Chivo, y en su primer cruce con el albiverde, pum, victoria 1-0 por la segunda fecha del Apertura de la A.
“Jugamos un gran partido, por despliegue físico y tenencia de balón fuimos superiores en todos los sectores de la cancha. Lastimamos bastante al rival y creo que el resultado fue corto”, amplió “Piki”, quien argumentó que “Liniers tuvo el control durante todo el cotejo y supo leer el juego”.
Y no necesitó pensar demasiado para encontrar más razones que justifiquen el triunfo albinegro: “Llevamos a la práctica ciertos puntos y movimientos que ensayamos en la semana, presiones y desdoblamientos que le podían doler a Bella Vista, que sin el balón le iba a costar retroceder. Salió perfecto”.
--Hicieron todo bien, no es fácil encontrar en el fútbol actual un equipo que no pierda la concentración y sea cien por ciento dinámico durante los 90 minutos.
--Más allá del despliegue físico que siempre caracterizó al jugador de Liniers, administramos bien la pelota, le dimos siempre buen destino y fuimos criteriosos y equilibrados para atacar y defender.
--¿Te molesta que digan que Liniers tiene menos potencial que el año pasado?
--Liniers siempre contó con jugadores de jerarquía que en situaciones límites solían salvar al equipo de un desastre o de una derrota. Este plantel se formó con las ambiciones de muchos pibes que quieren estar y ser parte, y en base a eso empezamos a trabajar y a delinear los objetivos.
“Se bajó la edad promedio y depositamos la confianza en chicos jóvenes que ya cuentan con varios torneos y partidos por encima del lomo, y a eso hay que darle valor también más allá de que no tengamos a esos futbolistas consagrados que caracterizaron a Liniers a lo largo de su historia”.
--¿Cómo fue el trató de la gente de Bella Vista?
--Bien, fui a trabajar, lo tomo de esa forma. Bella Vista me dio la posibilidad de ser entrenador y le voy a estar agradecido de por vida porque me dio un nombre y la chance de formarme como persona más allá de haber sido un buen o regular futbolista. Sigo llevando a mi hijo a entrenar y siempre seré hincha, antes, ahora y hasta que me muera.