El sudoeste bonaerense y la IA: ¿cómo se trabaja para obtener los mejores cultivos?
En Expoagro quedó expuesto que, a partir de la ciencia de datos, el uso de herramientas digitales y mapas satelitales permite a los productores ajustar sus manejos agronómicos.
Periodista. Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. Fue redactor de la revista Encestando (1985-2000). Desde 1987 trabaja en el diario La Nueva Provincia (hoy La Nueva.). Pasó por las secciones Deportes, La Región y La Ciudad, donde se desempeña actualmente. Está especializado en periodismo agropecuario desde 2001. Miembro de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios. Responsable de las páginas webs de la Asociación de Ganaderos (AGA) y de Abopa.
Por definición, las herramientas digitales y satelitales permiten realizar un ajuste mucho más preciso entre el producto y su manejo, lo que hace que los cultivos sean más competitivos y alcancen los mejores rendimientos.
Así entonces, la inteligencia artificial actúa como un acelerador para procesar la información de las redes de ensayo. Es algo que permite extraer conclusiones más específicas sobre cuál es la mejor manera de manejar un híbrido en una zona determinada que, finalmente, se traduce en mejores recomendaciones agronómicas para el productor.
Este prólogo viene a cuento respecto del acento cada vez más pronunciado que las empresas de innovación agrícola dedican a la IA, algo que se vio en casi todos los estands de la tradicional muestra de Expoagro 2026, desarrollada el último fin de semana en el predio ferial del autódromo de San Nicolás de los Arroyos.
“Nosotros trabajamos con inteligencia artificial en dos frentes. Puertas adentro la usamos para potenciar el motor de selección y mejoramiento de productos, lo que nos permite analizar datos de manera más rápida y eficiente, mejorando la predicción de resultados”, explica el Ing. Agr. Francisco Pérez Brea, gerente de Marketing de NK Semillas, en diálogo con Pool de Periodistas.
“De cara al productor, la IA actúa como un acelerador para procesar la información de nuestras redes de ensayo. Esto nos permite llegar a conclusiones mucho más específicas sobre cuál es la mejor manera de manejar cada híbrido en una zona determinada, traduciéndose en recomendaciones adecuadas para nuestros clientes”, agrega.
Por su parte, Joaquín Lesser, gerente de Marketing de Nidera, define: “La inteligencia artificial transforma la recomendación de siembra al permitir una transición de un enfoque general a uno de precisión extrema, o micro, adaptado a las condiciones específicas de cada rincón del campo”.
Los puntos a tener en cuenta en este cambio de paradigma son:
—Personalización por ambientes: “Históricamente se recomendaba un solo híbrido y una densidad fija para todo un campo. Con la IA, se analiza el comportamiento de los híbridos en relación a las ambientaciones, lo que permite recomendar densidades específicas para diferentes partes de un mismo lote”, cuenta.
—Integración de variables: “La tecnología de ciencia de datos ha permitido unificar herramientas que antes estaban dispersas. Ahora, en una sola plataforma y con un par de clics se integran recomendaciones de siembra y fertilización variables y elección de producto”, añade.
—Optimización económica sobre la biológica: la IA permite calcular no solo el óptimo biológico; es decir, el máximo rendimiento posible, sino también el óptimo económico. “En tal sentido, nosotros utilizamos estos algoritmos para priorizar la ecuación que le genera un mejor margen de ganancia al productor, evitando gastos innecesarios en semillas o fertilizantes que no se traduzcan en una rentabilidad real”, asegura.
Otro aspecto no menos importante a considerar es el referido a la velocidad y al acceso a los datos: “La capacidad de entrenar algoritmos y la facilidad para obtener registros, como imágenes satelitales e índices verdes, que antes eran exclusivos y ahora son más accesibles, aceleran la generación de estas recomendaciones personalizadas”, manifiesta Lesser.
Para el caso puntual del sudoeste bonaerense, la región en torno al puerto de Bahía Blanca, Pérez Brea recomienda una combinación de genética adaptada, estrategias de manejo defensivas y herramientas digitales de precisión.
“En tal sentido, una de las claves es la selección de híbridos con plasticidad, ya que se considera fundamental contar con materiales adaptados tanto para picos de potencial ambiental como para escenarios de baja productividad”, subraya.
“En cuanto a estrategias defensivas en maíz, se recomienda la siembra con baja densidad de plantas como una táctica defensiva correcta para la zona”, dice.
También sugiere —para no perder rendimiento en caso de que el año resulte mejor de lo esperado— híbridos como el NK 842 Víptera 3, que tienen la capacidad de emitir una segunda espiga (incluso en bajas densidades). Por su parte, el uso de materiales de ciclo muy corto (NK 835 Víptera 3) permite ajustar el cultivo a la ventana de disponibilidad hídrica.
“¿El girasol? Para ambientes restrictivos como el SOB se recomienda el NK 3949 CL, que ha mostrado un buen comportamiento en condiciones adversas, lo que asegura estabilidad agronómica y económica”, explica Pérez Brea.
La tecnología que deviene de la IA se aplica en particular en el sudoeste bonaerense que, como se expresa, posee condiciones climáticas desafiantes. “En este aspecto, nuestras variedades adaptables a la región del sudoeste y sudeste de la provincia de Buenos Aires son una realidad tangible, donde la tecnología y el asesoramiento está incluido con la compra de la semilla”, concluye.
La IA en la maquinaria
Una mirada diferente, pero en el mismo sentido de la inteligencia artificial, la aporta el Ing. Agr. Reynaldo Postacchini, vicepresidente de Claas Argentina.
“Lo que estamos viviendo es un cambio estratégico muy significativo, donde la inteligencia artificial y la ingeniería de avanzada se unen para ofrecer productos de última línea”, dice.
“Acá no se trata de vender por vender, sino de transmitir una realidad técnica que ayude al productor a ser más eficiente”, añade.
El caso de Claas —en Expoagro mostró la última picadora de forrajes, la Jaguar 1000, que permite alcanzar capacidades de rendimiento de hasta 500 toneladas por hora con el flujo de cosecha más amplio del mercado y posee motores de hasta 1.110 HP— es bien particular.
“Nosotros no empezamos de cero con la IA; de hecho, la empresa se anticipó por más de una década a que la palabra se impusiera", afirma.
“El liderazgo en la inteligencia de las máquinas comenzó en 1995, cuando ya se programaban automáticamente. Esa tecnología luego pasó a las cosechadoras Lexion, a las Jaguar y, finalmente, a los tractores. Hoy, son máquinas que están a punto de ser manejadas de forma autónoma”, comenta.
De todos modos, puntualmente sobre el tema, Postacchini aclara: “La inteligencia artificial vino para quedarse, pero siempre debe tener un respaldo de ingeniería de alta calidad. ¿La clave de la confianza? La verdad y la eficiencia, y no buscar solo el negocio de oportunidad”.
Paso adelante de la fertilización líquida
También en el marco de Expoagro 2026, y en un mercado agrícola que busca constantemente la optimización de recursos, la fertilización líquida gana terreno como una herramienta clave para mejorar la productividad.
Las ventajas no son pocas. Veamos:
—Biodisponibilidad inmediata: es considerada la principal virtud de esta tecnología. Mientras que el fertilizante granulado requiere un tiempo mínimo en el suelo para que los nutrientes estén disponibles, el fertilizante líquido ofrece una concentración de nutrientes que el cultivo puede absorber en el instante en que entra en contacto con la raíz.
—Eficiencia y aprovechamiento total: al estar totalmente biodisponibles los nutrientes, el aprovechamiento por parte del cultivo es íntegro. A diferencia de la fertilización sólida, donde puede haber un aprovechamiento parcial, el sistema líquido permite una eficiencia casi total de las unidades de fertilización aportadas.
—Versatilidad y facilidad de aplicación: la tecnología líquida permite diversas formas de uso, ya sea mediante la aplicación directa desde una sembradora, el uso de pulverizadores autopropulsados o a través de sistemas de riego en el lote.
—Complementariedad con la maquinaria moderna: el sistema se adapta y se complementa perfectamente con la maquinaria agrícola actual, que ya viene incorporando tecnología específica para la aplicación de líquidos durante la siembra.
—Adaptabilidad a suelos críticos: resulta una herramienta sumamente viable para entornos con suelos más arenosos o aquellos que poseen una menor dotación natural de fósforo.
“Las expectativas sobre el futuro son muy ambiciosas y positivas. El espacio para crecer es amplísimo, ya que el mercado argentino todavía está muy atado a lo sólido”, señala José Pablo Boggio, responsable comercial para el centro norte de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos de ALS Fertilizantes.
“Además, somos complementarios a la maquinaria agrícola moderna, que ya incorpora tecnología para aplicar líquidos durante la siembra. Creemos que esta es una herramienta que llegó para quedarse y que se consolidará en las próximas campañas”, indica.
También sostiene que el productor se informa cada vez más y observa con mucha atención lo que ocurre sobre el tema en países pioneros como los Estados Unidos, o en vecinos como Brasil. Y que, si bien el productor argentino puede ser reacio a cambiar sistemas que ya funcionan, hoy se muestra muy permeable a escuchar y a probar la tecnología.
“Lo cierto es que, año tras año, vemos un crecimiento impulsado por el conocimiento de la tecnología y las diversas posibilidades de aplicación, ya sea mediante sembradoras, pulverizadores autopropulsados o sistemas de riego”, admite Boggio.
El crédito, los dólares y el riego
En la misma línea, y en un contexto donde la eficiencia y la estabilidad de los rendimientos se han vuelto prioridades, el riego emerge como una tecnología clave. En este aspecto, Federico Taffarel, gerente de Banca Agro de Banco Macro, se detiene en el crecimiento de la demanda por equipos de riego (una cuestión vinculada, justamente, a la fertilización líquida), en las condiciones de financiamiento y en la apuesta a la dolarización de los créditos.
“Notamos que, con el ingreso de equipos importados, el costo de incorporar esta tecnología ha bajado sustancialmente. Esto ha llevado a que muchos productores comiencen a considerar seriamente la instalación de sistemas, ya sean pivotes de avance frontal o por goteo subterráneo”, subrayó.
También dijo que, al tener convenios con la mayoría de los fabricantes de estos equipos, la entidad permite ofrecer financiamiento con plazos que oscilan entre los 36 y 48 meses para la instalación de la infraestructura.
“¿Si la iniciativa es del productor o del banco? Si bien es algo que nosotros ofrecemos activamente a nuestros clientes, la demanda principal nace del propio productor, porque es quien genera el requerimiento inicial en un contexto que, hoy, es totalmente diferente al de años anteriores”, amplía.
“Lo fundamental es analizar los beneficios que se buscan, como la estabilidad de rinde y el aumento de la producción. Así, estamos viendo también proyectos en zonas como la Patagonia, que hoy no son productivas por falta de agua, pero que pueden transformarse mediante el riego”, indica.
“¿La moneda del préstamo? Hay una mayor aceptación por el financiamiento en dólares”, dijo Taffarel.
“La mayor aceptación de créditos en dólares se debe, principalmente, a dos factores: primero, las tasas son inferiores a las de pesos; y segundo, el productor agrícola tiene una cobertura natural, ya que su producción está dolarizada; por lo tanto, se siente más atraído y cómodo con el financiamiento en esa moneda”, explica.
Taffarel también admite: “El hecho de que el productor se vuelque al crédito en dólares marca, de alguna manera, una perspectiva de estabilidad o una apuesta a largo plazo basada en su propia estructura de ingresos”.
El cuatriciclo, la asignatura pendiente
Por otra parte, el desarrollo de nuevos productos relacionados con el sector también forma parte de la tradicional muestra de San Nicolás. En este sentido, se advierte el regreso de Honda al campo mediante la fabricación local de cuatriciclos (ATV, all-terrain vehicle) en su planta de la localidad de Campana.
Estas soluciones, que van más allá de la movilidad, se centran en los siguientes puntos:
—Versatilidad mediante accesorios: la principal ventaja es la posibilidad de resolver diversas necesidades operativas a través de la utilización de accesorios especializados. Así, se pretende potenciar la sinergia con proveedores locales y externos para que el vehículo no sea solo un medio de transporte, sino una solución completa para las tareas del campo.
—Renovación de flotas obsoletas: el proyecto apunta a resolver la demanda insatisfecha permitiendo la renovación de vehículos que, en muchos casos, llevan hasta 20 años en operación. Esto garantiza contar con maquinaria más moderna y eficiente para el trabajo diario.
—Respaldo y postventa: una solución crítica para el campo es asegurar la continuidad del trabajo y fiabilidad en terrenos exigentes.
“Actualmente, iniciamos el proyecto con un 6 % de integración de industria nacional a los fines de no demorar el lanzamiento, ni hacer la producción inicial demasiado compleja”, dice Alejandro Módica, gerente de Comercialización de Honda.
“Sin embargo, ya estamos trabajando para expandir ese porcentaje. El objetivo es alcanzar un 20 % de componentes locales, que es el mismo nivel con el que operamos hoy en el segmento de las motos”, agrega.
Módica señala que este proyecto era una asignatura pendiente con el sector, en razón de un mayor enfoque hacia otros segmentos, pero que ahora se prevé una meta inicial de 1.000 cuatriciclos al año, con la expectativa de duplicarlo al doble rápidamente; incluso, sin descartar planes de exportación.