Calle Yrigoyen: edificios en altura, la avenida-cortada, lugar de tango y política, la entrada para el chiplú
Es en parte una cortada, de siete cuadras, que se topa con el entubado y las vías. Los edificios en altura están generando un nuevo paisaje.
Es periodista, ingeniero civil y docente de la Universidad Nacional del Sud en materias relacionadas con el Patrimonio arquitectónico y el planeamiento urbano. Ha publicado notas en revistas Vivienda, Todo es Historia, Obras & Protagonistas y Summa +. Participa en varios micros radiales referidos a la historia de Bahía Blanca. En dos ocasiones recibió primera mención por parte de ADEPA en el rubro Cultura e Historia.
“Los dioses de la ciudad, según algunos, habitan en los cubos que suben colgados de la cuerda, en las roldanas, en las palancas de las bombas, en los molinos de viento, en los andamiajes de tela, en las tuberías verticales, subiendo hasta las veletas que coronan las aéreas estructuras de Isaura, ciudad que se vuelve toda hacia lo alto”. Italo Calvino, Las ciudades invisibles.
La calle Hipólito Yrigoyen (Yrigoyen, con Y) rinde tributo a quien fuera dos veces presidente electo de nuestro país (1916-1922 y 1928-1930), hombre del radicalismo, sobrino de Leandro N. Alem, primer presidente en ser derrocado por un golpe militar.
El nombre le fue asignado a la calle en 1948, en reemplazo del histórico Buenos Aires que tenía desde la fundación de nuestra ciudad. La calle corría por el centro del fuerte, atravesaba la plaza Rivadavia y seguí su recorrido hasta el arroyo Napostá.
Nunca tuvo su recorrido un puente sobre ese curso de agua ni sobre las vías del ferrocarril, lo cual le quitó la posibilidad de ser protagonista de la trama urbana. En el tiempo hubo algunos proyectos, nunca concretados, de abrir la plaza Rivadavia y unir Yrigoyen con la avenida Colón. También una propuesta, en 1944, de reconvertirla en una gran avenida con un bulevard central, con continuidad hasta la Ruta 3 y que funcione como el principal acceso a la ciudad.
Hoy, recorrer sus primeras cuadras para leer su historia a través de la arquitectura es acercarse más al presente que al pasado: es una calle en obra y en altura. Los edificios se multiplican por aquí y por allá, van ocupando todos los lotes, avanzan sobre las viviendas en venta, cuyos propietarios obtienen un precio interesante por el terreno que ocupan.
Alta en el cielo
A Yrigoyen le corresponde una zona particular dentro de la zonificación urbana, la cual permite construir varios pisos a partir de sumar un conjunto de premios que se obtienen por distintos aspectos del proyecto. Eso explica en parte la explosión edilicia, a lo cual se suma cierta moda del lugar, un lugar que ha pasado en parte ignorado y que hoy ha salido a escena.
Los hay de los 60 y 70, más bajos y sencillos, los hay de frente curvo, vidriados, con balcones. Muchos se van juntando, ocupando terrenos intermedios, a veces en armonía con lo existente, otros indiferentes a ser parte de una estética homgénea.
Los hay en obra, hay cercos que preanuncian inicios y varias viviendas en venta que ocupan terenos apetecubles para los desarrolladores e inversores.
Tres distintos
Seis pisos, retirado de la línea municipal, cochera con cortina metálica al frente. En el pequeño patio-jardín una araucaria le da nombre el edificio, un árbol que año a año le disputa la supremacía en las alturas, una carrera que –salvo tala que se anticipe—ganará sin dudas ya que son ejemplares que pueden alcanzar los 80 metros de altura.
Otro edificio significativo es un Fenizi, que lleva precisamente el nombre de esa empresa que en los 60 y 70 los construyó por decenas. En la esquina de Alvarado e Yrigoyen, comenzó su ejecución a medidos de 1968, unidades de 1, 2 y 3 dormitorios y en el frente una obra del artista Fortunato Jorge, una serie de dibujos hechos sobre cemento que recrean los hechos más destacados de la historia de nuestra ciudad.
También de Fenizi, iniciada su construcción en 1966, es el edificio Lebensohn, que ocupa el sitio donde viviera Moisés Lebensohn, un protagonista de la historia del partido Radical a nivel nacional.
El sobrante municipal
En 1943 la municipalidad decidió intervenir en un “sobrante municipal” en Yrigoyen y 12 de Octubre generando una muy atractiva plazoleta, sobre un terreno de planta triangular, ubicando varios canteros, un par de pérgolas y con la idea de sumar una fuente y hasta un reloj de sol.
Hoy la cuadra ha sido intervenida por edificios que han provocado modificaciones en los canteros y se ha demolido una de las pérgolas.
En 1980 se inauguró en el lugar un monumento al músico Carlos Di Sarli, obra del escultor Fortunato Jorge, atendiendo que el autor del tango Bahía Blanca vivía a pocos metros del lugar. De allí que muchos nombren a la plazoleta como Yrigoyen o como Di Sarli.
Ninguna de las dos es correcta, ya que el espacio lleva el nombre del dirigente radical, abogado y periodista Moisés Lebensohn (1907-1953), también habitante del barrio.
Cuestión de estilos
Entre los estilos que se pueden identificar y encontrar en la calle aparecen un par de casas chorizo, escondidas detrás de ciegos paredones. Se identifican porque están recostadas sobre una de las medianera, alineadas sus habitaciones, casas de patios, casa de gringos.
Aparece alguna propuesta art decó, a pura geometría, propuesta de los años 30, un toque de modernidad al barrio. Las hay luego señoriales, mansiones con aires franceses y no faltan nunca los chaléts, con sus cubiertas en pendiente con tejas, su imitación madera.
Una casa Tudor. Hay varios modelos en la ciudad, techos de gran pendiente, un arco gótico u ojival en la puerta del garaje, la carpintería de madera con herrares propios de la edad media, decoración con guardas y escudos, la chimenea de un hogar. Es un estilo que copia o recrea la arquitectura de Inglaterra marcando el final la arquitectura medieval, durante el gobierno de la dinastía Tudor, (1485-1603)
Un renglón aparte
En la esquina de Yrigoyen y Mitre se ubica la llamada Casa Pagano, un exponente art decó extraordinario, diseñada en la década del 30 por el ingeniero Adalberto Pagano. Se impone en la esquina con su juego de volúmenes, sus guardas triangulares y el revestimiento en mármol. El tratamiento de la reja de la esquina está inspirada en los tejidos mapuches, un toque regional para un estilo internacional.
En la esquina opuesta de Soler se ubica una suerte de castillo, construido en la década del 80 para funcionar como galería comercial. A la torre de esquina y las muchas pendientes del techo se suman dos bóvedas de policarbonato como cubierta. Un diseño que no ha acompañado nunca el funcionamiento del lugar. Antes de esa obra un modesto edificio cobijó a la librería-cartonería Susamericana.
El mercado del chiplú
La primera cuadra de Yrigoyen tiene como numeración el 100, como si se considerara su nacimiento en Estomba y el cero estuviese en la plaza. A mitad de esa primera cuadra aparece un edificio que se ve cerrado, tapiado y con cierto abandono.
Es un lugar con historia: allí abrió sus puertas en 1959 el Súper Mercado Modelo, el primero en su tipo en la ciudad, una amplia galería con 22 locales comerciales ordenados a ambos costados del pasillo central. Fue tal su éxito que en 1961 se amplió con una segunda galería en L, con ingreso por Zelarrayán 144.
El lugar se hizo además tradicional a partir de la pizzería El Rincón, de Pedro Sabas, que marcó toda una época con el Chiplú, un bocado de su invención. El edificio conserva todavía la estructura metálica que sostenía el cartel a la calle. El lugar cerró su historia en 1997, para reconvertirse en un garaje.
El viejo almacén.
Cerró sus puertas en la pandemia (2021) y no volció a abrir. Queda de pie la fachada. Muchos recuerdan la vidriera del lugar, que mostraba botellas de vermú de todas las épocas. El interior guardaba el aire de los antiguos almacenes de ramos generales.
Un allegado a sus propietarios refiere que originalmente funcionó allí la carnicería de Ricardo Martí, inmigrante español, originario de Carcaixent (Valencia), y su señora, Teresa Lucas, oriunda de El Maderal (Zamora). Luego siguió atendiendo el lugar su hijo Ricardo Martí (conocido por todos como Pildorín), quien lo transformó en almacén general y verdulería. Una historia que no se ha perdido, que mantiene viva la memoria de ciento de bahienses.
Dos esquinas
Frente a la plaza Rivadavia, en esquina con San Martín y Zelarrayán, otros dos sitios con historia, hoy renovados. En uno de ellos funcionó el Restaurant Plaza, de la familia Torquatti. El edificio de 1910 resistió el paso del tiempo, supo funcionar como cochera y finalmente fue reconvertido en locales comerciales.
La segunda esquina funcionó durante décadas como estación de servicio, hasta su reconversión también en un edificio con locales. En ambos casos fue un final feliz para dos sitios destacados que por años estuvieron sin uso ni destino.
Final
“Esta ciudad que no se borra de la mente es como una armazón o una retícula en cuyas casillas cada uno puede disponer las cosas que quiere recordar”. Italo Calvino, Las ciudades invisbles.
La perspectiva de Yrigoyen se ha modificado en los últimos años y se sigue modificando año a año. Los edificios en altura arman otro paisaje, la calle ha sumado una ciclovía y limitado el estacionamiento. Por ser conexión con Sarmiento-Cabrera tiene mucho tráfico. Es un lugar en plena transformación. Un visitante del pasado encontraría escasas referencias de los que fue su cuadra. Sobrevive en la memoria y en algunas fotos en blanco y negro que la IA colorea y las hace más cercanas a su realidad.
La Yapa (del quechua yapa, añadidura o suplemento)
En 1945, cuando la calle todavía se llamaba Buenos Aires, a la altura del 218 inauguró su flamante local la zapatería Guarnieri, un comercio que “hacía honor a la industria local”. Su fuerte era la fabricación de calzados finos, extra livianos, flexibles y elegantes. ¿La marca?: Pluma. El negocio ya no está, sobrevive el lugar. No es poco.
Icarus, uno de los varios nombres asignados a los edificios del sector, una particular resolución de su acceso: una escalera semicircular entre dos nichos de medidores.
No tocar, no quitar
Una vivienda desocupada y parcialmente demolida tiene amurado en su frente un indicador de nivel. ¿Se podrá perder?
Hace 100 años el Instituto Geográfico Militar (IGM) inició labores topográficas y geodésicas que permitieron la construcción de la red de nivelación de la República Argentina, la cual materializa el sistema vertical del país, establecido en 1923 mediante observaciones mareográficas realizadas en Mar del Plata.
Un borde particular del edificio, remate con techo en marsarda y balcones quebrados con balaustres. Todo recortado contra el cielo azul-celeste.
Apretadita mamá, apretadita
En cerrado entre altas medianeras ha quedado este chalet. Una situación que cada vez se hace más habitual en la ciudad, un paisaje poco atractivo y particular, un destino inesperado seguramente para quien hace décadas construyó su vivienda.
Ñapa (del quechua: Añadidura, lo que se da como propina o regalo).
Habituales pasillos que ahondan la manzana, reflejo de cuando se construían casas para alquiler en lo profundo antes que en altura.
Yrigoyen, a media cuadra de la plaza, casas bajas, los rieles del tranvía un carruaje como único ocupante de la calle. El silencio que se eprcibe y escucha.
Rampa-trampa para discapacitados, detalles de mejorar.