Bahía Blanca | Domingo, 04 de enero

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La arena política promete arder entre el mar y sierras

La columna semanal del corresponsal de La Nueva. en la capital de la provincia.

La carrera política por la elección nacional, bonaerense y municipal para el 2027 ya se puso en marcha. Ningún gesto de supuesta preocupación económica o social puede despegarse del interés electoral. En líneas generales, la dirigencia política buscará mantener la sensatez ante la coyuntura por razones de supervivencia futura. Nada es impensado.

La avanzada de La Libertad Avanza capitaneada por los hermanos Javier y Karina Milei desde la Casa Rosada decidió pisar el acelerador buscando la reelección presidencial en el 2027. Para ese año, además, los libertarios pretenden desalojar al kirchnerismo/PJ en las elecciones por la Gobernación de la provincia de Buenos Aires hoy bajo la conducción de Axel Kicillof.

“Es momento de profundizar una oposición seria, rigurosa y constructivamente democrática que tenga apoyo técnico en el sentido de discutir cada punto y cada coma y de desenmascarar la farsa del supuesto éxito de este modelo libertario”, dicen sobre las diagonales ante la supuesta inclinación a pensar que una reelección presidencial de Milei “ya es un hecho”.

En tiempos de “anti política”, justificada en muchos casos por la necesidad de un “cambio cultural” como promueve discursivamente el Gobierno nacional, el peronismo debería mostrar y difundir lo que la política es capaz de hacer cuando se gestiona con propuestas que adquieren relevancia social.

La construcción política “violeta” busca mostrarse unida y sólida para dar la pelea por la Gobernación de calle 6. En principio, dejar atrás la etapa de amateurismo territorial por una dinámica regida por disciplina interna y coordinación política.

Ese escenario también deja en desventaja a La Libertad Avanza, que carece de una estructura territorial sólida en la Provincia. Pero en su favor, tiene al kirchnerismo peronista peleando “la interna de la interna” con matices de la “vieja política” algo que ya se convirtió en un símbolo de la disputa de poder que atraviesa al oficialismo gobernante. Por momentos da la sensación que el Gobierno libertario se tropieza solo y es el propio universo K quién lo ayuda a seguir de pie.

Tal vez por eso, la frágil mesa política de la Gobernación se apoya en la liga de intendentes peronistas con fuerte poder territorial, ya que el año pasado demostraron su capacidad de tracción de votos determinante para cualquier disputa electoral. Esa demostración de fuerza, terminó empoderado a los alcaldes para rediscutir las reelecciones indefinidas en términos legislativos durante este 2026 con aval político gubernamental como devolución de gentilezas.

Kicillof intentará voltear el tope a las reelecciones consecutivas de los intendentes por considerarlo “más democrático”. Es que, si no se cambia o deroga la ley sancionada en 2017 que limita los plazos (producto de un pacto entre la exgobernadora por Cambiemos, Mariú Vidal y el massimo) más de 80 jefes comunales de los 135 no podrán presentarse ante las urnas de votación del año que viene. En paralelo, la agenda legislativa libertaria incluye impulsar la Boleta Única de Papel para las elecciones bonaerenses de 2027 e involucrarse en la discusión por la cobertura de vacantes en la Corte.

Con denuncias contra el Gobierno nacional por intentar someter a la Provincia a un cuadro de “asfixia económica” y además “aislar” a Kicillof de las convocatorias de diálogo por manifestarse contrario al modelo de la gestión libertaria.

A contramano, la sede gubernamental de calle 6 se destaca el perfil dialoguista con intendentes de distinto signo político. Algunos alcaldes de la oposición radical reconocen el acompañamiento y hasta se permiten dejar definiciones con fuerte contenido político.

“Cuando Milei excluye a Kicillof termina dejando de lado a los bonaerenses”, advierten no sin reivindicar el diálogo político e institucional como una herramienta indispensable para “construir un país con futuro”.

Sobre un imaginario horizonte se advierte una pronta llegada de instalación de candidaturas partidarias durante la temporada de arena política que arranca en casi todos los destinos turísticos y puntos estratégicos del mapa bonaerense.

No en vano, en algunos “paradores” de mar y sierras comienzan a ubicar distintos asuntos de interés general con protector solar a mano. Por ejemplo, la postergación del debate parlamentario sobre la reforma laboral hasta febrero no tapona el conflicto, sino que apenas lo corrió en las hojas del calendario nacional.

El plan libertario no sólo enfrenta la resistencia gremial sino también de los propios trabajadores. Tiene a la PBA como uno de los principales focos de oposición institucional producto de cierres fabriles y despidos masivos que vienen deteriorando gravemente el entramado productivo.

Pero mientras tanto y todavía en medio de la profundización de la interna vernácula dentro del oficialismo que, lejos de cerrarse, promete escalar en los próximos meses. Por un lado, el bullicioso PJ bonaerense intenta definir la insignificante elección de autoridades partidarias en términos ciudadanos. Por el otro, el Gobernador debe comenzar a fijar postura política antes de presentarse durante los primeros días de ese mes ante la Asamblea Legislativa para inaugurar un nuevo período de sesiones ordinarias en la Provincia.

Antes deberá garantizar el inicio de las clases educativas cuyo inicio está previsto para el 2 de marzo. La negociación paritaria con el sindicalismo docente está abierta pero cualquier aumento salarial se discutirá durante este veraniego mes.

Después durante el segundo semestre, la agenda política, económica y social va a tener una suerte de “parate casi forzado” por imposición de una gran mayoría de la población futbolera. Esa parte del almanaque va a quedar condicionada al fixture con los días y horarios que le toque jugar al seleccionado argentino durante la Copa Mundial de Estados Unidos-México-Canadá 2026.