Aunque pensó en el retiro, el Chori Vega ya arrancó en busca de un sueño: "Voy a intentarlo"
A los 45 años, el cordobés empezó a mover en La Armonía a la espera de la pretemporada: "Es un desafío para mí, para ver si estoy a la altura o no de jugar en la 'A'", dijo el autor del gol del ascenso del Depo.
David Vega fue una de las grandes figuras de nuestro fútbol doméstico en el cierre del 2025.
Aquel golazo que ya es historia y le dio el ascenso a La Armonía en la agonía del partido ante Comercial, fue otra página épica en su magnífica carrera.
Le pidió a Dios una más, se la dio y él la convirtió en oro clavándola al ángulo.
Después de los festejos con el Depo se tomó un descanso largo como casi nunca había hecho y fue tiempo de balances.
"No te voy a mentir, sí, pensé en el retiro", admitió el cordobés de 45 años, que ya sentimos como un bahiense más, pero todavía conserva la tonada de sus tierras.
"Pensé que era el momento para el retiro -agregó-. Pero pasaron cosas. La gente, el cuerpo técnico, los dirigentes te piden un año más y todo eso me ayudó a pensar y a seguir un añito más. Al menos lo vamos a intentar".
Con el fuego de la pasión todavía encendido y el amor intacto por la pelota, el Rey David le pidió al profe Marcos Galeano una planificación y desde el lunes mueve solo en el Hermanos Francani, con la intención de llegar de la mejor manera a la pretemporada con el grupo.
Lejos de abandonar, ya está en marcha, porque hay algo que todavía lo empuja.
"Uno tiene que perseguir sus sueños y yo tengo otro sueño con el club, de volver a competir, de volver a intentarlo y por eso me estoy preparando", explicó el Chori.
"Cuando pongo la cabeza en la almohada, realmente empiezo a pensar muchas cosas. La motivación la busco en Dios, primero y principal, él es quien me da la fuerza y la salud para tomar la mejor decisión. Ahí empiezo a buscar yo mí motivación. Siempre lo digo: mi combustible es el vestuario, los más chicos, eso para mí es fundamental. Sin eso yo hoy no estaría jugando. Quiero prepararme de la mejor manera, sino hoy es imposible jugar", insistió.
El nuevo desafío de David y toda La Armonía será -ni más ni menos- que en la elite del fútbol ligsta, algo que hace todavía más especial este receso.
"Pensé muchas cosas de lo que viene. Sabemos que va a ser durísimo jugar en la A, como es toda la Liga. Si no te preparás bien, no podés jugar", remarcó.
-Antes de hablar de lo que viene, te pregunto por lo que pasó, ¿dentro de tu carrera dónde ponés el último ascenso con La Armonía?
-Sin dudas que es muy importante para mí, en lo personal y en lo grupal, para el club también. Sin dudas que lo pongo en un lugar muy importante, por todo lo que me dio el club. Desde el primer día que llegué me trataron muy bien, con mucho respeto. Lo pongo bien arriba, porque cuando pasan los años cada vez cuesta un poco más; hubo mucho sacrificio detrás y, gracias a Dios, lo terminamos de la mejor manera.
-En estos días que pasaron, ¿cuántas veces te preguntaron si tiraste el centro o le pegaste al arco?
-Ja, ja, muchas. Pero estaba decidido a patear de zurda, que es mi pierna. Pero Cartés me tapó muy bien y cuando enganché lo único que miré fue el segundo palo, fue una milésima, fuerte no iba a patear porque a esa altura no había más fuerza y menos con la de palo. No me quedó otra que tirarla ahí, no pensé que iba a ir tan al ángulo. Fue algo muy lindo para mí, para el grupo y para el club, porque lo buscamos durante todo el año y gracias a Dios se dio.
-Te quedaste mirando como a la tribuna en el festejo, ¿qué pensaste, qué mirabas?
-Lo primero que hice fue mirar a Dios, porque el fue el que me tendió una mano. Yo no había hecho un gran partido, esa es la verdad. No sé por qué, pero cuando el árbitro adicionó el tiempo, lo único que me salió fue mirar al cielo y pedirle a Dios que me diera una oportunidad más. Yo siempre pido por salud y por trabajo, que eso es más importante, pero esta vez sólo le pedí que me quedara una oportunidad más. Por eso después miré a Dios y le agradecí, él fue quien me sacó adelante en cosas personales que he pasado y soy un agradecido a él por todo lo que me da, siempre está ahí conmigo, nunca me deja solo. Por eso fue tan especial.
-¿Entendiste por qué te había dado "esa chance" más?
-Lo entendí, lo entendí, por eso miré al cielo. Por eso cuando levanté la copa, lo primero que hice fue mirar al cielo y agradecerle. Él realmente me sacó adelante en momentos oscuros que me tocó vivir, él de a poco me fue sacando adelante, en una situación que realmente la pasé muy mal.
-¿Recibiste mucho cariño de los hinchas?
-Hasta el día de hoy me siguen agradeciendo los hinchas, los dirigentes, estoy muy feliz de darle una mano al club, de aportar mi granito de arena. Desde que llegué al club pasaron cosas muy lindas, como los dos ascensos y en los dos pude hacer un gol. Por eso soy un bendecido y agradecido a Dios por todo lo que me está pasando y más esta edad. Él me da las fuerzas para seguir adelante y tomar las mejores decisiones.
-¿Qué encontraste en La Armonía a esta altura de tu carrera?
-Familia, esa es la verdad. Encontré una gran familia. Desde que llegué me inculcaron eso, primero la persona y después el fútbol. Cuando fueron pasando los días me di cuenta de qué me hablaban, estoy muy feliz de pertenecer a esta familia.
-¿Te sorprendió tanto cariño, te pasó algo raro?
-Había mucha gente llorando, en el club también. Me abrazaban y lloraban y yo también estaba muy emocionado, por el sacrificio que hace la gente, por juntar un manguito para venir a la cancha, por estar siempre a disposición. Por eso este club es una gran familia que a mi me ayudó un montón, eran lágrimas de felicidad. Trato de devolverle en la cancha, con algo lindo, lo que todos ellos me dan.
-Por aquel gol tuyo y todo lo hecho por el equipo, van a jugar en la "A", ¿eso te motiva para medirte y por eso también ya estás entrenando?
-Sí, también es un desafío para mí. Lo tomo así. Y seriamente. Sé que la "A" es muy competitiva, hay grandes jugadores y me tengo que preparar. Es un desafío para mí, para ver si estoy a la altura o no de jugar en la "A", es la realidad. Por eso quería comenzar antes a entrenar. No va a ser nada fácil, pero lo voy a intentar y después veremos.
-Tus compañeros y rivales hablan con mucha admiración y respeto de vos, ¿qué te genera eso?
-Es algo muy lindo. Yo respeto mucho al fútbol, tengo respeto por el fútbol. Y más allá de que se gana, pierde o empata, uno siempre tiene que ser respetuoso y sobre todo con los colegas, que también se prepara como uno para poder conseguir las cosas. Tengo respeto por el fútbol y agradezco a todos los muchachos, sobre todos los más chicos de la Liga del Sur, que me pasan esas cosas, termino cada partido y me hablan de una manera... Eso me da la motivación de seguir también. Es un mimo al alma y me hace bien. Eso quiere decir que no me equivoqué en el elegir a esta Liga, pertenecer a esta Liga me hace muy feliz.
-¿Qué significa para vos el fútbol?
-Imaginate, me fui a los 12 años de mi casa. Me perdí de todo, cumpleaños, días de la madre, del padre, no fue fácil el camino, fue mucho sacrificio y muchos años profesionalmente. Cuesta. Por eso pensaba que era el momento de abandonar, pero no, acá estamos, se hace difícil porque el futbol es mi vida, es todo.
-En el último partido le pediste "una más" a Dios, ¿qué vas a pedirle en el primer partido de este año?
-Siempre le pido estar bien, salud, trabajo, paz. Nunca le pido por un resultado o hacer un gol. Primero estar bien, si uno tiene salud y tiene tranquilidad y trabajo toma mejores decisiones. Después, en el fútbol se gana, se pierde y se empata. Uno tiene que prepararse. Cada sacrificio tiene su premio y creo que él vio el vio mi sacrificio, del grupo, del club, de los directivos, del cuerpo técnico y estuvo de nuestro lado. El esfuerzo valió la pena y terminamos bien. Ahora, lo vamos a volver a intentar.
Y ahí va el Chori, a sus 45 años, con el sacrificio en la mano y su zurda llena de talento, por otro año más. A intentarlo otra vez. En busca de otro sueño. Que de eso se trata la vida. La pelota y el fútbol de la Liga del Sur, agradecidos...