Un palomar renacentista
Una fachada con aires de Renacimiento italiano que es casa y cobijo de decenas de palomas.
Hace unos días dimos cuenta del avance que han tenido las palomas sobre el histórico y abandonado edificio de avenida Colón y Vicente López, que fuera sede del banco Hipotecario Nacional.
En realidad alcanza con levantar la mirada para detectar, aquí y allá, edificios tomados por esta plaga urbana, que se multiplica sin freno alguno y que se ha habituado de manera natural al entorno, soportando ruidos, contaminación, pinches y redes.
Uno de los tantos ejemplos de frentes tomados es el de la vivienda de calle O’Higgins 145, frente a la plaza Ricardo Lavalle. Ocupada la planta baja por un comercio, el piso alto es una rica propuesta artística, con el aire renacentista que le otorgan los cuatro ventanales con arco de medio punto y columnas intermedias.
Una cornisa que recorre todo el frente decorada con la cabeza de cinco leones, además de distintos tipos de guardas y ornamentos, un gran escudo central, dos florones, cuatro bochas y un macetón repleto de flores. Sobre el cartel del comercio un balcón con balaustrada da unidad al frente.
El motivo
En la fotografía, las flores de un crespón en la vereda de la plaza Lavalle permiten remarcar el color miel, símil piedra, del frente, una maravilla artesanal. Sin embargo, a tamaña oferta arquitectónica y natural le disputa la atención el ordenado palomar que, en un único plano, ocupa ese frente.
Las aves se ubican en línea, a distintas alturas, aprovechando salientes y remates. Se las puede contar: hay 75, morando en ventanas y molduras, defecando en las veredas, anidando en rincones y dañando las partes del edificio.
La planta alta que se advierte desocupada facilita esa presencia al no generarles perturbación alguna. Mientras tanto miran a la calle, donde los caminantes le generan todo tipo de alimento.
No es broma ni exageración el riesgo sanitario que conforman estas aves. Sus excrementos contaminan el aire con hongos además de ser vectores de varias enfermedades, entre ellas la salmonelosis.
En noviembre último, el intendente Federico Susbielles presentó un plan de lucha para reducir esa población, “una intervención multidisciplinar –dijo—para garantizar una convivencia equilibrada”.
Para eso presentó un plan con seis líneas de acción cuyo primer paso es el monitoreo de la población, el conteo de dormideros y la detección de lugares de nidificación.
O’Higgins 145, otrora sede de la librería y juguetería Renacimiento, es uno de esos sitios, con la singularidad de detectar la rareza de una paloma blanca, tradicional símbolo de la paz.
Jugando con la IA, pintores
Cuando se concentra la mirada en el frente de la vivienda y se advierte el contraste con flores lilas y el celeste del cielo, uno puede pensar que dispone de un interesante motivo pictórico. Por eso, sacando provecho de la IA, imaginamos ese cuadro, pintado por distintos artistas, en el cual, inevitablemente, las palomas serían protagonistas excluyentes de la escena.