Bahía Blanca | Sabado, 17 de enero

Bahía Blanca | Sabado, 17 de enero

Bahía Blanca | Sabado, 17 de enero

Granos: el puerto local consolidó en 2025 un gran salto exportador

Tras el derrumbe de 2023, encadenó dos años de crecimiento. En 2025 rozó nuevamente las 13 millones de toneladas embarcadas.

Fotos CGPBB

El puerto de Bahía Blanca cerró 2025 con una señal inequívoca de recomposición exportadora. 

La salida de granos y subproductos no sólo dejó atrás el año más bajo del ciclo reciente, sino que volvió a ubicarse en un nivel comparable al de los mejores registros previos. 

La secuencia es clara: 13 millones de toneladas en 2022, un fuerte retroceso a 7,4 millones en 2023, una recuperación a 10,5 millones en 2024 y un volumen cercano a 13 millones en 2025, según datos de la Bolsa de Cereales y Productos local. 

No se trata de un rebote aislado, sino de una trayectoria que combina producción, mercado y capacidad operativa.

El contraste entre años permite dimensionar el cambio. 

En 2023, la menor oferta agrícola y un contexto comercial más adverso se reflejaron de lleno en los muelles.

Los embarques de cereales, oleaginosas y subproductos se contrajeron con fuerza. Ese piso marcó un punto de inflexión para el nodo portuario del sur bonaerense.

Caída y  recuperación

El punto de partida fue alto. En 2022, Bahía Blanca había alcanzado un volumen cercano a los 13 millones de toneladas embarcadas de granos y subproductos, apalancado en una buena disponibilidad de mercadería y en programas de exportación sostenidos. 

La caída de 2023 fue abrupta: los embarques descendieron a 7,4 millones de toneladas, una merma de más del 40 por ciento interanual. Ese retroceso impactó en toda la cadena logística.

La recuperación comenzó en 2024. Con 10,5 millones de toneladas embarcadas, el puerto registró un salto superior al 40 por ciento respecto del año previo. 

El repunte respondió a una cosecha más voluminosa y a un mayor dinamismo comercial, pero también a una operatoria más regular a lo largo de los doce meses. 

El sistema volvió a mostrar capacidad para concentrar cargas del sudoeste bonaerense y de áreas de influencia más amplias, con un flujo sostenido de camiones, trenes y buques.

La tendencia se consolidó en 2025. Con un último trimestre particularmente activo, el acumulado anual volvió a ubicarse en torno a los 13 millones de toneladas de granos y subproductos. 

En términos comparables, el crecimiento interanual fue cercano al 22 por ciento, lo que implica más de 2 millones de toneladas adicionales en apenas un año. 

Visto en perspectiva, entre 2023 y 2025 el puerto recuperó aproximadamente 5,4 millones de toneladas.

Qué se embarca y hacia dónde

El perfil de cargas mantuvo la impronta histórica del complejo. El maíz volvió a ser el principal motor de los despachos, acompañado por trigo, cebada, poroto de soja y subproductos de los complejos oleaginosos. 

A la par del aumento de volumen, se consolidó una cartera de destinos que explica buena parte del salto exportador.

China y otros mercados del sudeste asiático absorbieron volúmenes crecientes de maíz y subproductos. 

El norte de África sostuvo compras de trigo y cebada. Brasil mantuvo un flujo estable de cereales, especialmente en ventanas de abastecimiento regional. 

El fortalecimiento de esos destinos estuvo acompañado por una mayor diversificación de compradores y por operaciones con distintos tamaños de lote, desde embarques de gran escala hasta partidas más segmentadas. 

Esto permitió sostener flujo aun en contextos de mercado más selectivos.

Y, en ese escenario, la Unión Europea continuó demandando partidas específicas, con foco en subproductos. 

Esta combinación de mercados permitió sostener el ritmo de embarques incluso en meses tradicionalmente más débiles, redujo la dependencia de un único destino y aportó previsibilidad a la programación de buques.

El aumento de toneladas no es sólo un indicador comercial. Implica más turnos de carga, mayor utilización de infraestructura y un rol más protagónico del puerto en la red exportadora.

En 2025, varios meses superaron holgadamente el promedio histórico de embarques, con picos que terminaron de empujar el acumulado anual hacia el nivel de 2022. La base mensual fue más alta que en 2024 y el cierre de año resultó decisivo.

Esta dinámica se trasladó a la logística ampliada. Hubo más movimiento terrestre, mayor rotación de equipos y una interacción más intensa con las zonas productivas.

En un negocio donde la competitividad logística es clave, la capacidad de sostener altos ritmos de despacho se convirtió en un diferencial frente a otros nodos.

La serie 2022–2025 en perspectiva

Los cuatro años muestran un ciclo completo. De un máximo cercano a 13 millones de toneladas en 2022 se pasó a un mínimo de 7,4 millones en 2023. 

Luego, el volumen subió a 10,5 millones de toneladas en 2024 y volvió a rozar los 13 millones de toneladas en 2025. 

La recuperación de 2024 superó el 40 por ciento interanual; la de 2025, en torno al 22 por ciento, según cifras de la Bolsa de Cereales. 

En términos absolutos, el sistema bahiense de  terminales cerealeras recuperó en dos campañas casi todo lo perdido en la caída ya mencionada .

Lo que viene

Con estos niveles, Bahía Blanca consolida su papel como plataforma clave para la salida de granos y subproductos del sur del país hacia Asia, África, Brasil y Europa. 

El desafío es sostener la regularidad y profundizar la eficiencia en un escenario de mayor exigencia. 

La variabilidad de las campañas, la competencia logística entre nodos y las demandas de los mercados obligan a mantener estándares altos de operación.

La señal de los últimos dos años es clara. Tras el piso de 2023, el puerto bahiense no sólo recuperó terreno, sino que volvió a ubicarse indiscutidamente en un escalón histórico de actividad. 

Si la producción acompaña y la operatoria mantiene el ritmo, el complejo de Bahía Blanca queda bien posicionado para sostener un flujo exportador elevado, con impacto directo en la economía regional y en la inserción del país en los exigentes  mercados internacionales.