Bahía Blanca | Viernes, 13 de marzo

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Las razones de una donación a Espacio TEC que lo convierte en el museo de informática más importante del continente

“Es el momento de pasar la antorcha para asegurar el cuidado y la exhibición de una colección única”, dijo el titular del ex Museo de Informática de Buenos Aires.

Hace un par de semanas, La Nueva dio cuenta de la decisión del Museo de Informática (MI), a cargo de la Fundación ICATEC, el cual funcionó hasta hace dos años en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), de donar su importante patrimonio a Espacio TEC, museo de la misma temática que funciona en Thompson 665 de nuestra ciudad.

Sumando el material propio con el recibido, Espacio TEC será ahora el más importante en su tipo del continente, lo cual, en este momento de tristeza que impera en la ciudad tras la inundación del 7 de marzo, no deja de ser una excelente noticia.

“Esta donación es un reconocimiento inmenso y un impulso para seguir creciendo. Asumimos con orgullo la responsabilidad de preservar y compartir con el público cada pieza, cada historia y cada avance que el MI supo reunir a lo largo de 40 años. Vamos a honrar este legado”, detalló Hernán Zerneri, titular del TEC.

El Espacio TEC se convierte así en epicentro de la retro informática en toda Latinoamérica, con una colección única de las primeras computadores, video juegos y elementos pioneros en la gran revolución de la informática.

La mayoría de los aparatos han sido reparados y están disponibles para su uso por parte de los visitantes.

La generosidad bien entendida

Para Carlos Chiodini y su mujer Alicia Murchio, fundadores del Museo de Informática de Buenos Aires, la donación al Espacio TEC del material reunido a lo largo de 40 años de sus vidas representa la decisión de “pasar la antorcha” a generaciones más jóvenes.

No es un gesto menor ceder esa colección de altísimo valor histórico, amada por sus dueños y que podría haber terminado en algún oscuro depósito. La decisión no deja de ser una muestra de gran generosidad.

“Somos gente mayor y la lógica era que una generación más joven continúe este trabajo. Nuestra vida tiene finiquitud y hay un momento para tomar este tipo de decisiones”, mencionó Carlos a este medio.

Para tomar dimensión de lo que significa que los bienes del museo de CABA pasen a ocupar un lugar el Espacio TEC, basta señalar que se trata del primer espacio en su tipo en Sudamérica, el 5º del mundo y el 2º en cantidad de patrimonio, donde había una exposición permanente y exhibiciones cambiando la temática de manera periódica, con el agregado de que los visitantes podían interactuar con casi la totalidad del material expuesto. 

“La esencia de nuestra tarea fue que el público, de cualquier edad, se transporte a la época en que utilizó la informática. Esto ayuda antropológicamente a que se unan varias generaciones: los mayores aportando su experiencia, los de mediana edad por nostalgia y los niños y adolescentes al descubrir esa historia y adquirir conocimientos. Además, no se trataba de un Museo estático, tenía un impacto distinto: no contaba solo la historia, sino que permitía experimentarla. Eso mismo ya proponía Espacio TEC”.

Apagar el equipo

Carlos señaló que al igual que otros sitios culturales porteños, se hizo difícil seguir funcionando después de la pandemia y si bien en su museo nunca dejaron de trabajar en curaduría, restauración y exposiciones itinerantes, finalmente el museo cerró.

“Era un espacio muy concurrido. Recibíamos visitantes individuales, de familias, grupos de informática, jubilados y, lo más trascendente, de colegios, hogares de niños, universidades y terciarios. Se daba el caso de profesores que daban clases en nuestra muestra, porque ahí tenían los elementos para mostrar, no en una foto o un documental sino in situ. Hemos recibido visitantes de casi todo el mundo”.

El buen camino

Para Carlos el cierre del museo significó para CABA la perdida de “un lugar único e irrepetible, una experiencia museística inédita”.

Tomada la decisión, puso en marcha su idea de que el Museo se haga federal, es decir, que todos pudieran compartir su colección.

“Con ese objetivo, en 2024 hicimos una convocatoria a provincias, municipios e intendencias y finalmente la propuesta presentada por Espacio TEC nos pareció la más acertada”.

Es así que llegaron a nuestra ciudad cerca de 48 mil objetos patrimonio de la entidad, el 95% de los cuales pertenece a la colección privada de sus fundadores y el 5% restante a donaciones. Consultado cuál de esos elementos consideraba el más interesante o atractivo, su respuesta fue clara: “el más valioso es el próximo a encontrar”.

Con este aporte, Espacio TEC se convertirá en el museo de informática más importante de Argentina y de Sudamérica.

Para eso, apuntó Carlos, “es muy importante disponer de un buen espacio de exposición, libre de gastos y tener ayuda empresarial, privada o estatal”.

“El principal objetivo al tener un espacio de estas características es que no se pierda la historia de la Informática y el trabajo de tantos años por reunir todas estas piezas. También brindar la oportunidad de conocer objetos únicos, donde cada computadora, cada impresora, cada procesador de textos, cada calculadora tiene una historia para ser contada. Es un lugar de conocimiento, de investigación, de transferencia de saberes, de práctica profesional con participación de técnicos, restauradores, conservadores, museólogos, bibliotecarios. Solamente conociendo nuestro pasado, podremos ver nuestro futuro”, finalizó.