Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Alas del Mundo: las aves de Pedro Barret siguen volando alto

El maestro artesano del pirograbado oriundo de Saldungaray se encuentra diseñando una particular colección. Consiste en tallar en cuero el ave nacional de cada país, siempre en vuelo, destacando su originalidad, belleza y el valor de la libertad.

Pirograbado en cuero, el arte en el que destaca el maestro Pedro Barret, de Saldungaray..

Tallar pájaros en vuelo, uno por cada país, su ave nacional. Es lo que se propuso el maestro Patricio Pedro Barret, reconocido artista y autodidacta del pirograbado en cuero de Saldungaray, quien desde hace un tiempo está abocado al proyecto Alas del Mundo, una idea e iniciativa propia.

“Comencé a hacerlo porque me pareció lindo mostrar las aves de cada país, los colores que tienen, las distintas formas. Nuestra ave nacional es el hornero, que aún no lo hice. Se trata de buscar la vida que tienen estos animales”, mencionó Barret.

Su trabajo es una invitación a conocer y proteger el patrimonio natural de cada rincón del mundo. Estar en contacto con sus obras permite valorar el regalo de la naturaleza (la belleza, la diversidad de formas, tamaños y colores de las aves) que en nuestra apurada y sobrecargada existencia pocas veces nos detenemos a apreciar.

El autor se trazó el objetivo de diseñar estas aves con exquisita fidelidad respecto de las originales y, por ello, no son pocos los vecinos que le acercan pájaros que encuentran en sus jardines sin vida (no los cazan, por supuesto), o plumas, para que el artesano pueda ver más de cerca a sus musas y así lograr obras realistas de gran impacto.

Los años de experiencia en esta técnica, la paciencia a la hora de buscar el detalle, la curiosidad y un gran amor por lo que hace sumado a la dedicación diaria son la combinación perfecta para lograr los resultados plasmados en su obra.

Su trabajo es tan apreciado que recibe constantes pedidos desde varios países y sin realizar promoción, solo por el boca a boca y el interés y devoción que despierta su arte.

Barret representó al país y a su pueblo en varias exposiciones internacionales de Latinoamérica (una de ellas en Puerto Rico, donde tiene otros amigos artesanos) y Europa.

El turpial, ave nacional de Venezuela.

Además, cinco de sus trabajos viajaron hacia el Vaticano para ser entregados por diferentes personas e instituciones, como monseñor Jorge Mayer y el ex intendente de Tornquist, Gustavo Trankels, en representación del Municipio, quien lo nombró Embajador Turístico del distrito por su labor cultural.

Empezó a incursionar en el oficio alrededor de los 20 años y hoy con el tallado en cuero se gana la vida. Visitó Tenerife (España), Marruecos, Puerto Rico y Paraguay y vendió retratos a Japón, Australia y Vietnam, entre otros lejanos sitios de otros continentes.

“El tiempo que me lleva realizar cada ave es relativo. Soy de fijarme mucho en la terminación de las plumas, los ojos y las patas. Y una vez que empiezo, la termino. Es una hermosura ver cómo va saliendo algo que vos vas armando”, dijo.

La lechuza, ave nacional de Grecia.

Las horas dedicadas a su trabajo son invaluables ya que no solo deben computarse las que invierte en el escritorio de su estudio, aguja y bisturí en mano, sino aquellas que pasa esperando y observando a las aves con sigilosa curiosidad: mirando cómo se mueven, cómo se alimentan, el aura que transmiten.
Es un investigador nato, amante de la lectura y de los libros. Suele nutrirse de fotografías de los distintos ejemplares que le proporcionan otros autores o que él mismo consigue tomar.

“Siempre busco que mi trabajo sea creíble”, expresó.

“Los pájaros los hago para mi gusto y disfrute, y para saber si soy capaz de hacerlo. Y luego hay particulares que me encargan las obras, como la de un tero, que recientemente viajó a Uruguay”, señaló.

Su estudio de trabajo y algunas de sus aves.

Para un artesano, en la actualidad –explicó- es muy difícil competir con trabajos comerciales, que se realizan con técnicas industriales.
“Tengo la suerte de que me elijan por trabajos que reconocen que fueron hechos artesanalmente”, añadió.

En este momento tiene un águila arpía de Centroamérica, con un pico realizado con espina de palo borracho y una cotorra, entre otras obras. Para realizar algunas partes del cuerpo de los colibríes usa una planta que está cerca del Arroyo Sauce Grande.

“Vivir del arte es muy complicado pero con esto vivo tranquilo. Estoy cómodo y hago lo que me gusta. Soy jubilado y para mí es una satisfacción poder hacer esto. Sentirme capaz de hacer algo y de mejorarlo cada día”, agregó.

Todo lo que sabe sobre tallar cuero y pirograbar lo aprendió en su casa.

El tero qe "voló" hacia Uruguay donde es ave nacional.

“Soy muy curioso. Siempre busqué técnicas, cómo hacer las cosas. Hice todo con la ayuda de algún amigo que me ha dicho ‘hacelo de tal forma, o de tal otra’ y de algún cirujano plástico que me ha enseñado a cortar con bisturí. Soy autodidacta”, comentó.

Los diseños de Pedro Barret son mucho más que una expresión estética: son un llamado a apreciar la riqueza que nos rodea y a valorar el trabajo artesanal.

Nació el 27 de julio de 1949 y desde entonces vive en Saldungaray. Diseñó los portales de entrada a Saldungaray y Coronel Dorrego.

Portada realizada por Barret para el libro de Víctor Piermattei "¿Por qué aquí?", sobre el paso de los criminales de guerra nazi por Argentina, que tuvo como protagonista esta esquina.

Figuras como Francois Mitterand (ex presidente de Francia), Raúl Alfonsín, Guillermo Vilas, Juan María Traverso, Los Chalchaleros, monseñor Jorge Mayer, Soledad Pastorutti y el dr. Luis Federico Leloir, fueron receptores de sus obras que llegaron a más de 50 países.

Además de las aves, trabaja con diseños costumbristas que involucran a caballos, gauchos, águilas y guardas autóctonas. Y hasta realizó un retrato del mítico pescador Leif Larsen, tan recordado en Monte Hermoso.

En cada ave tallada deja una huella de su pasión y talento, además de trascender fronteras y ser un embajador artístico de su querido Saldungaray.

Alas del Mundo sigue tomando vuelo por la gracia y el esfuerzo de este artista que encontró en su oficio una forma de ser libre. Como las aves que admira y a las que rinde homenaje.