Pasaporte Salamónico: una iniciativa para recorrer el legado de Salamone
Es una acción conjunta entre los tres centros de interpretación de la provincia, en Saldungaray, Azul y Laprida con el objetivo de promover, difundir y preservar el patrimonio del ingeniero-arquitecto, quien dejó su huella en la década del 30 con más de 70 obras en 17 municipios bonaerenses.
Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad de La Plata. Docente en nivel superior. Redactora de La Nueva desde 2010. En LU2 Radio Bahía Blanca tiene la columna "Buenas buenas" y se desempeña como redactora creativa. Es especialista en cubrir historias humanas de superación. Además, es profesora de yoga.
El legado arquitectónico de Francisco Salamone sigue generando admiración en la provincia de Buenos Aires. En esta línea, se está trabajando en la creación del "Pasaporte Salamónico", una iniciativa conjunta entre los tres centros de interpretación que existen en la provincia, ubicados en Saldungaray, Azul y Laprida. El objetivo es promover, difundir y preservar el patrimonio de este ingeniero-arquitecto, quien dejó su huella con más de 70 obras en 17 municipios en un breve periodo de tiempo.
Coty del Río, coordinadora del Centro de Interpretación de la Obra de Salamone en Saldungaray, explicó que la idea del pasaporte es brindar a los visitantes una experiencia interactiva y memorable. "Este pasaporte físico, similar al que utilizamos para viajar, tendrá puestos de sellado en las 34 localidades donde se encuentran las obras de Salamone. Es una forma de incentivar la Ruta Salamónica y de ofrecer a cada viajero un recuerdo tangible de su recorrido", destacó.
El proyecto está en etapa de desarrollo y se espera que pueda lanzarse este año. "Estamos muy contentos y con muchas ganas de concretarlo. Más adelante podremos dar más detalles sobre cómo adquirirlo y la dinámica de uso", agregó del Río.
Las obras de Salamone en el distrito de Tornquist
El partido de Tornquist cuenta con diez obras de Salamone, distribuidas en distintas localidades:
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Tornquist:
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Palacio Municipal: Uno de los clásicos edificios de Salamone, con su característico estilo monumental y robustez arquitectónica.
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Mobiliario de la Plaza de Tornquist: Diseño urbano que incorpora bancos y luminarias con una estética singular.
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Cruz del Cementerio: Una escultura en hormigón de gran imponencia, que caracteriza los cementerios intervenidos por Salamone.
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Tres Picos:
Delegación Municipal: Un edificio que refleja las líneas sólidas y geométricas del arquitecto. -
Saldungaray:
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Portal del Cementerio: Declarado Monumento Nacional Arquitectónico, es una de las obras más icónicas del arquitecto. Su escultura de Cristo rodeada de engranajes simboliza la modernidad y el paso del tiempo.
- Edificio de la Delegación Municipal: Una construcción que conserva la esencia funcionalista de Salamone.
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Plaza Central: El equipamiento urbano lleva la impronta geométrica y monumental del creador.
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Matadero Municipal: Aunque en desuso, mantiene su estructura original como testimonio del paso de Salamone por la localidad.
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El Mercado Municipal de Saldungaray se encuentra en la Avenida Corrales y Pavón. Es un ejemplo de la habilidad de Salamone para diseñar espacios funcionales e icónicos. Combina la robustez del hormigón con un diseño que facilita la interacción y el comercio. Su estructura refleja el enfoque funcionalista que Salamone adoptó en muchas de sus obras. Es un emblemático edificio de estilo Art Déco. Actualmente, es un centro de actividad comunitaria y comercio local.
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Además, en un campo privado, dentro del partido de Tornquist existe una obra adicional del arquitecto, sumando a la riqueza patrimonial de la región.
Sus obras en el distrito fueron inauguradas, todas juntas, el 15 de octubre de 1938, y en aquel entonces no fueron bien recibidas, de hecho pese a la magnitud del portal del cementerio de Saldungaray, por dar un ejemplo, las personas continuaban ingresando por la antigua entrada, ubicada a un costado.
Este rechazo se debió principalmente a que cuando se realizaron estas obras monumentales el pueblo contaba solo con una casa de dos pisos, por tanto, estas constriuciones se consideraban como "mamotretos", que irrumpían en el paisaje del lugar.
De hecho, en la actualidad, el portal sigue siendo la construcción más alta del pueblo junto con la iglesa en la que se encuentra la Virgen Recostada (esta catedral no es obra de Salamone pero foma parte del circuito turístico de Saldungaray junto con el Fortín Pavón).
La Ruta Salamone es una opción de hacer diferentes recorridos para visitar Tornquist, Saldungaray, Pringles, Laprida, San Jorge o salir desde Guaminí y hacer Carhué, Casbas, Garré, Tres Lomas y Pellegrini. Es una propuesta de recorrer diferentes circuitos uniendo por cercanía cada una de las obras de Salamone.
"Invitamos a todos a conocer el legado de Salamone y a visitar nuestro Centro de Interpretación, ubicado en Avenida Corrales y Pavón, en Saldungaray. Estamos abiertos todos los días, excepto los miércoles, y la entrada es gratuita", concluyó Coty del Río.
Instagram: @centrosalamonesaldungaray
Facebook: Centro de Interpretación Salamone Saldungaray.
Francisco Salamone: El arquitecto del progreso en Tornquist
Francisco Salamone (1897-1959) fue un arquitecto e ingeniero ítalo-argentino, reconocido por su obra monumental en la provincia de Buenos Aires durante la década de 1930. Con un estilo singular que combinó art déco, monumentalismo y funcionalismo, Salamone dejó una huella indeleble en más de 60 municipios bonaerenses, donde diseñó edificios públicos que aún hoy impactan por su monumentalidad y vanguardia.
Uno de los distritos donde su legado tomó forma de manera contundente fue Tornquist, una localidad que, como muchas del interior bonaerense, se modernizaba en el marco del plan de obras públicas impulsado por el entonces gobernador Manuel Fresco. Entre 1936 y 1940, Salamone transformó la arquitectura urbana del distrito con la construcción de edificios que no solo cumplían una función administrativa, sino que también representaban el poder y el progreso.
En Tornquist, una de sus obras más emblemáticas fue el Palacio Municipal, un edificio que sintetiza su estilo con líneas geométricas puras y una torre central que se alza como un faro de modernidad en el paisaje pampeano. Junto a este, diseñó el matadero municipal, una de las tipologías más recurrentes en su producción, donde aplicó un lenguaje monumental incluso en una estructura de uso funcional.
La inauguración de estas obras en Tornquist marcó un antes y un después en la fisonomía de la ciudad. La torre del palacio comunal se convirtió en un símbolo de la institucionalidad local, mientras que el matadero, con su impronta futurista y su acceso enmarcado por un pórtico imponente, redefinió la estética de los edificios de servicios públicos.
Salamone no solo dejó en Tornquist su huella arquitectónica, sino que también consolidó un estilo que aún hoy es objeto de estudio y admiración. Su capacidad para fusionar monumentalidad, funcionalidad y un fuerte simbolismo en cada una de sus construcciones lo convirtió en una figura clave del urbanismo bonaerense de la primera mitad del siglo XX.
Con el cambio de gobierno en 1940 y el fin del auge de la obra pública en la provincia, Salamone se retiró de la arquitectura y se dedicó a la construcción privada. Vivió sus últimos años en Buenos Aires, donde murió el 8 de agosto de 1959, en relativa oscuridad.
Durante varias décadas, su obra fue poco reconocida y en gran parte olvidada, pero desde fines del siglo XX ha habido un resurgimiento del interés en su trabajo, con estudios, exposiciones y rutas turísticas dedicadas a sus edificios.