Bahía Blanca | Sabado, 29 de noviembre

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A bordo del Falkor: una visión bahiense sobre la excursión a los cañones submarinos

“Hemos podido probar hipótesis científicas, así como sumamos nuevas preguntas que surgieron tras observar los resultados en vivo”, dijo la Dra. Valeria A. Guinder, investigadora del IADO-Conicet y de la UNS.

La científica bahiense en la toma de agua para análisis de fitoplancton de la roseta con botellas Niskin. / Fotos: Bernarda Cornejo Pinto (SOI, Schmidt Ocean Institute)

Una experiencia inédita, entre profesional, laboral y personal, resultó la expedición interdisciplinaria a bordo del buque Falkor (too) sobre oceanografía, biología y geología que realizaron profesionales de distintos ámbitos, entre ellos la bahiense Valeria A. Guinder, investigadora del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO) - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y de la Universidad Nacional del Sur (UNS).

“Pudimos comprobar que hay una muy alta productividad del fitoplancton en el ecosistema asociado al talud, así como encontramos floraciones masivas en plena primavera que antes no habíamos documentado en la literatura u otras campañas”, señaló.

“También observamos una alta biomasa de organismos floreciendo y alimentándose en esta época del año, asociada a una alta diversidad del plancton que se traduce en alta riqueza de predadores superiores en la cadena alimenticia. Esto, junto a la confirmación de la intrusión de la corriente de Malvinas en esos lugares, son conclusiones muy importantes”, añadió.

La expedición, que se realizó desde el 29 de septiembre hasta el 30 de octubre últimos, estuvo liderada por la Dra. Silvia Inés Romero y la conformaron 25 científicos (la mayoría de nacionalidad argentina), entre ellos, además de la propia Guinder, la Lic. Azul S. Gilabert, estudiante de doctorado, del IADO-Conicet y también en la UNS.

“Las hipótesis principales que teníamos se centraban en que, efectivamente, esos cañones submarinos transversales servían de canales de ingreso de las masas de aguas frías más profundas, que son ricas en nutrientes y provienen de la Corriente de Malvinas”, sostuvo.

“Esta corriente corre paralela al talud, de sur a norte, pero va infiltrando ramas hacia la plataforma del Mar Argentino y fertilizando la superficie”, indicó.

Atardecer en la cubierta del Falkor del grupo de 25 científicos, entre ellos, además de la Dra. Guinder, la Lic. Azul S. Gilabert (quinta desde la izq.).

De la excursión a bordo del Falkor (too) participaron representantes del Servicio de Hidrografía Naval (SHN); del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-UBA-Conicet) y docentes del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos (DCAO-UBA) y de la Escuela de Ciencias del Mar, FadARA-Undef, en colaboración con el Schmidt Ocean Institute (SOI, de los Estados Unidos), cofinanciado por la Fundación Williams y por el Centre national d'études spatiales (CNES), en el marco de la misión satelital Surface Water and Ocean Topography Mission (SWOT).

Otra experiencia semejante está por venir a bordo de la misma embarcación (entre el 14 de diciembre y el 10 de enero, denominada Vida en los extremos), que también prevé la participación de investigadores de instituciones locales.

Paneles de control de maniobras de equipos y sensores en el agua.

El grupo de trabajo de Guinder, en el Instituto Argentino de Oceanografía y en la UNS, desde hace más de una década desarrolla una colaboración interdisciplinaria en la oceanografía física, biológica y química con colegas nacionales del CIMA (Centro de Investigaciones del Mar y de la Atmósfera) de Buenos Aires y del Inidep (Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero), de Mar del Plata.

“Nuestro enfoque constante ha sido estudiar la altísima productividad biológica que ocurre en el talud continental patagónico a lo largo del margen continental del Mar Argentino”, comentó.

Guinder recordó que uno de los objetivos principales de la campaña fue estudiar las componentes hidrográficas, como el movimiento de las masas de agua y sus niveles de nutrientes, que regulan la alta productividad biológica.

Antena del glider asomando para su recolección. La imagen fue tomada desde embarcación Atreyu.

“Específicamente, queríamos ver cómo interactúan las corrientes con la geomorfología del fondo, en particular de los cañones submarinos que atraviesan perpendicularmente al talud: los sistemas de Bahía Blanca y de Almirante Brown”, señaló.

“Estos cañones están a más de 500-700 kilómetros alejados de la costa, a la altura de Viedma y Rawson, un poco más abajo de la latitud de Bahía Blanca. Esta interacción da lugar a upwelling (NdR: proceso oceanográfico donde el agua profunda, fría y rica en nutrientes asciende a la superficie, reemplazando las aguas superficiales que han sido desplazadas por el viento) o surgencia, que fertilizan la plataforma externa y generan blooms masivos o floraciones de fitoplancton”, aseguró.

—¿Qué tipo de tecnología utilizaron para el muestreo y las mediciones?

—Tuvimos la posibilidad de combinar estudios con equipos de última generación en oceanografía física, biológica y geomorfológica del fondo.

Melina Scian y Javier Chazarreta (UBA, Conicet), del grupo de zooplancton observando muestras en la lupa.

“Primero pudimos relevar muy bien la batimetría con altísima resolución en nuestro mar argentino usando el sonar del barco. Esto es inédito, ya que el sistema global llamado GEBCO no tiene buena resolución en nuestra área, por lo que estábamos supliendo una necesidad. Vimos las paredes y lo intrincado de los cañones, confirmando que permiten la entrada de la Corriente de Malvinas.

“También empleamos un diseño impresionante que respondió de forma excelente. Por ejemplo, utilizamos boyas derivantes que se lanzan desde el barco, las cuales tienen GPS y permiten monitorear las corrientes superficiales.

Roseta de botellas Niskin para recolección de muestras de agua a distintas profundidades y perfilado vertical de temperatura, salinidad y fluorescencia con CTD.

“Las seguimos en tiempo real, viendo cómo el modelo previsto se reflejó en los resultados. Al tirarlas en una transecta cruzando entre la plataforma y las aguas de Malvinas, observamos que las lanzadas más adentro efectivamente ingresaban a la plataforma, mientras que las cercanas al borde eran advectadas hacia el norte a gran velocidad por la Corriente de Malvinas en dirección a la confluencia con la corriente de Brasil.

ROV Subastian (Vehículo de Operación Remota), utilizado para filmar el fondo marino y tomar muestras de sedimento.

“Otro equipo muy sofisticado que depositamos fue un glider, un robot autónomo que se maneja desde el barco. El glider mide muchas variables en tiempo real y con altísima resolución, incluyendo temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, fluorescencia (clorofila-a), backscattering (medida indirecta de turbidez) y C-DOM (materia orgánica disuelta colorimétrica). Estos datos inéditos nos permiten ajustar los modelos físico-biológicos del área.

“Adicionalmente, en la parte biológica usamos una FlowCam y un sistema de flujo continuo que nos permitía tomar muestras de agua en tiempo real mientras el barco avanzaba, viendo qué fitoplancton se encontraba. Hicimos un muestreo de alta resolución espacial, a submesoescala en distancias de 10 a 15 kilómetros, lo que es único para evaluar la dinámica de estas variables.

Con el becario Martín Rivarossa midiendo, en cubierta, con radiómetro.

“Junto a mi becario doctoral del Conicet, Martín Rivarossa, también medimos en días despejados sin nubes la llegada de la luz solar a la superficie del mar utilizando un radiómetro desde cubierta, lo que podrá usarse para calibrar imágenes satelitales del color del mar (clorofila)”.

—¿Cuáles son las conclusiones o reflexiones desde el punto de vista personal?

—Fue algo increíble. Después de miles de reuniones virtuales, pudimos estar a bordo todos los colegas que venimos colaborando hace años. Fue una alegría inmensa probar un montón de hipótesis, sumado a las nuevas preguntas que surgieron al ver los resultados en vivo.

Operaciones en cubierta: se aprecia la boya, un lander y el glider en la grúa ya recuperándose del agua.

“Un mes de campaña es mucho tiempo para convivir con colegas y amigos. Y disfrutamos estar el 100 % del tiempo hablando de lo que amamos hacer: los descubrimientos y los resultados. Continuamente, los biólogos interactuábamos con los geólogos y los resultados de los físicos y químicos. Aprendimos muchísimo”.

—¿Cómo se transfiere este conocimiento y qué puertas se abren para el futuro de la ciencia?

—El conocimiento se obtiene para ser transferido. Los datos que colectamos están contemplados en las tesis doctorales y trabajos de investigación del grupo del IADO: Carola Ferronato, becaria posdoctoral y Fernando Ramírez, becario doctoral. Como mencioné, estuvo a bordo a Martín Rivarosa, quien es mi estudiante de doctorado. El análisis de los datos se hace grupalmente y abre puertas a nuevos doctorados y nuevas preguntas.

En el laboratorio a bordo del Falkor (too), junto a Martín Rivarossa.

“Ahora viene, quizás, lo más interesante: colaborar entre todos en las publicaciones científicas para darle un mayor alcance nacional e internacional a los resultados. Además, esta experiencia sirve para entender que somos capaces de hacer ciencia de altísimo nivel y seguir descubriendo la dinámica de nuestro mar.

“Asimismo, nos habilita para solicitar nuevas campañas internacionales. De hecho, algunos de quienes participamos en esta salida aplicamos, la última semana, para participar en un barco alemán de investigación científica, el RV Meteor, para principios del año 2027”.

Algo personal

—Valeria Ana Guinder es licenciada en Ciencias Biológicas y Dra. en Biología por la Universidad Nacional del Sur.

—Es investigadora independiente del Conicet en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO, CCT-BB) y dirige el grupo de Plancton Microbiano, dedicado al estudio de la ecología del fitoplancton marino mediante monitoreo in situ y sensoramiento satelital.

Sistema de flujo continuo para tomar muestras de agua con el barco en movimiento.

—Dirige tesis doctorales en la UNS y en la Universidad Nacional de Mar del Plata y mantiene colaboraciones con instituciones nacionales (CIMA-UBA, Buenos Aires; Cesimar-Conicet, Puerto Madryn; Inidep, Mar del Plata; entre otras) e internacionales en Alemania, Brasil, Francia y China.

—Ha participado en numerosas campañas oceanográficas y proyectos multidisciplinarios en el Mar Argentino.

—Fue autora líder del Reporte Especial del IPCC sobre el Océano y la Criosfera (SROCC) y ha representado al país en paneles y proyectos internacionales vinculados al estudio del Océano Atlántico Sur.

Sus intereses de investigación son:

—Ecología del plancton microbiano, con énfasis en la biodiversidad y los pulsos de productividad del fitoplancton en el Mar Argentino y regiones adyacentes del Atlántico Suroccidental.

En la sala del ROV.

—Floraciones Algales Nocivas (FANs), especies tóxicas y ficotoxinas: impactos y riesgos. Integración de datos observacionales y empíricos, modelado y teledetección. Factores biogeoquímicos y acoples bio-físicos que modulan al plancton a meso y submesoescala. Respuestas del plancton microbiano frente a la variabilidad ambiental y al cambio climático.

—Funcionamiento del ecosistema y sus servicios. Experiencia en planeamiento y ejecución de campañas oceanográficas en buques de investigación, análisis taxonómicos por microscopía y genética, pigmentos fotosintéticos y propiedades bio-ópticas.