Un faro que exige inmediata atención
Emblema de Monte Hermoso y la región, es una obra que altísimo valor histórico y cultural.
Pocos elementos tan emblemáticos en nuestra región como el faro de Recalada de Monte Hermoso, un hito del lugar y testimonio de una parte clave de la historia del país.
Por eso es mucho más que su falta de mantenimiento el que por estas horas preocupa, sino que se está descuidando y dejando a su suerte a una obra que altísimo valor histórico, cultural y patrimonial.
Si bien desde el municipio de Monte Hermoso aseguran que su estructura no corre riesgo de caída, es claro que se encuentra en muy mal estado y en un continuo proceso de degradación.
La última intervención realizada en su estructura fue hace dos décadas, un tiempo demasiado extenso para una construcción metálica ubicada frente al mar, expuesto a un aire y un clima inadecuado y agresivo.
Es, además de lo simbólico y de nuevas tecnologías que en parte reemplazan su función de guía, un faro que sigue en operatividad en el área de Balizamiento de la secretaría de Hidrografía Naval, donde se asegura que lo tiene como prioridad como obra a llevar a cabo.
Mientras tanto, cada día, el óxido avanza carcomiendo el metal, degradándolo y cada vez con mayor facilidad para aumentar el daño. También los colores –blanco y rojo—que lo identifican se han perdido, percudidos y desgastados por el viento y por el sol.
Si bien desde la comuna monte hermoseña se viene marcando preocupación y colaborando con algunas cuestiones relacionadas con la conservación, no tiene potestad sobre la estructura ni el parque que la rodea.
La reciente visita al lugar de ingenieros de Hidrografía Naval es un paso inicial importante, pero los caminos burocráticos son realmente laberínticos y de una lentitud extrema. Los plazos parecen no tener la misma urgencia que el estado de un faro que es además Monumento Histórico Nacional.
El faro de Recalada fue la última obra realizada por el ingeniero Luis Luiggi, como parte del puerto Militar construido en Punta Alta, para así indicar el acceso de los buques a ese complejo de enorme valor estratégico.
Fue fabricado en París por la empresa Barbier, Bernard & Turenne y la torre que lo sostiene sigue el diseño que para ese tipo de estructura ideó el ingeniero Gustavo Eiffel.