Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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Diagnósticos apresurados de autismo: el desafío de preservar la subjetividad infantil

En un contexto marcado por la urgencia en las respuestas, los profesionales alertan sobre los riesgos de evaluaciones prematuras y estandarizadas en los más chicos.

Foto: archivo La Nueva.
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Audionota: Natalia Marinelli

“Vivimos en la era de la inmediatez, donde no hay espacio para la espera: la cultura predominante requiere soluciones al instante. Esto se refleja en quienes buscan identificarse con un diagnóstico que les permita ‘ser y pertenecer’, dejando de lado la posibilidad de preguntarse el por qué de lo que les pasa”.

En mayo de 2022, un grupo de profesionales comenzó a preocuparse por el incremento acelerado y desmesurado de diagnósticos cerrados de autismo en niños, especialmente en la primera infancia. 

Así nació la Red de Profesionales por las Infancias y el Desarrollo, integrada por especialistas de la salud, las ciencias sociales y la educación.

Entre sus miembros se encuentran psicopedagogos, psicólogos, musicoterapeutas, fonoaudiólogos, psicomotricistas, trabajadores sociales, acompañantes terapéuticos, médicos pediatras y docentes, todos comprometidos en abordar las infancias desde una perspectiva más humanizante.

Según explicaron a La Nueva., los diagnósticos tempranos y apresurados pueden reducir a los niños a un rótulo, ignorando su historia y contexto.

"Estos diagnósticos no sólo etiquetan a las infancias, sino que les dan una consistencia al ser que las limita. Ese niño deja de ser ‘Juan o Pedro’ para convertirse en ‘el diagnóstico’. A esto se suma la preocupación por las evaluaciones estandarizadas, que ignoran la historia del niño y promueven tratamientos uniformes", explicaron desde la organización.

Los diagnósticos cerrados, señalaron, a menudo implican un pronóstico que condiciona la subjetividad, el aprendizaje y el desarrollo del niño, configurando su futuro de manera restrictiva.

“No sabemos si llamarlo patrón, pero sí es notorio que ante la preocupación de las familias por ciertas conductas, los profesionales busquen rápidamente una explicación lineal que se plasma en un diagnóstico”, agregaron.

“Si bien el diagnóstico orienta las intervenciones profesionales, ofrecerlo como la puerta de entrada a las soluciones, especialmente cuando implica múltiples tratamientos uniformes desde una edad tan temprana, resulta, como mínimo, poco respetuoso hacia la realidad de cada niño y su familia”, expresaron.

“Vivimos en una búsqueda constante de soluciones rápidas y mágicas. Muchas veces, los objetos, las técnicas y las recetas adquieren más importancia que los vínculos, la escucha y el valor de tomarnos el tiempo necesario”, añadieron.

Un enfoque respetuoso y humanizado

La Red promueve un abordaje que respeta la subjetividad de cada niño, considerándolo único. Para ello, realiza talleres, jornadas y presentaciones en hospitales y congresos, buscando generar conciencia sobre la importancia de los diagnósticos como procesos de evaluación clínica integral.

“Cualquier etiqueta tiende a rotular y a condicionar el futuro de un niño, privandolo de crear algo diferente. Esto sucede porque, ante un diagnóstico, se esperan determinadas conductas, cerrando la puerta a lo novedoso y a las intervenciones terapéuticas que podrían abrir nuevas posibilidades y sentidos”, afirmaron.

Es por esto que los profesionales enfatizan que un niño no es su diagnóstico; un niño está en un proceso de “ser”.

“Desde la Red no adherimos a diagnósticos realizados de manera cerrada tras un par de entrevistas, pruebas administradas o conductas observables, sin considerar un cuadro terapéutico —afirmaron—. Creemos que, en muchas ocasiones, las técnicas adquirieron mayor importancia que la mirada y la escucha clínica”.

“Si reflexionamos sobre diagnósticos realizados con una sola toma de test, donde el niño es evaluado durante dos horas en un contexto estresante y desconocido para él, podemos tomar dimensión de esta situación”, señalaron.

Además, expresaron su preocupación por el impacto de cierta información que circula en los medios de comunicación y redes sociales, la cual sugiere observar patrones de conducta y rápidamente atribuirles patologías, como si la relación fuera completamente lineal.

“Las redes sociales y las publicidades en televisión han influido en la percepción de muchos padres, que llegan a pensar que su hijo, por ejemplo, es autista únicamente porque no sostiene la mirada o porque tiene berrinches”, ejemplificaron.

Acompañar, escuchar y contener

Desde la Red también resaltaron la importancia de acompañar a las familias en el proceso de diagnóstico, subrayando la necesidad de un enfoque que respete los tiempos y contextos de cada caso.

En esta línea, propusieron dedicar el tiempo necesario para conocer la historia del niño y su familia, permitiendo que se genere un vínculo de confianza con el espacio terapéutico antes de abordar las razones detrás de sus dificultades.

“La diferencia fundamental entre estos posicionamientos reside en que una etiqueta rotula y fija un sentido. Los diagnósticos basados ​​únicamente en tests y pocas entrevistas tienden a reducir la problemática a una lista de ítems, encasillando al sujeto en una patología”, explicaron.

De este modo, comentaron que en la organización abordan los diagnósticos desde “una mirada integral y respetuosa del sujeto, donde intervienen múltiples factores sociales, culturales, familiares, biológicos y psicológicos”.

“A la hora de comunicar un diagnóstico a las familias, se debe hacer con mucho cuidado, conscientes del impacto que puede generar”, añadieron.

“Es necesario tomarse el tiempo para preguntarse por qué ese niño presenta estos síntomas particulares y no otros. Tratar de pensar junto a los padres, alojarlos en una escucha y contención cuidadosa. Trabajar sobre la angustia que traen, el sufrimiento de su hijo y el propio, dándoles un espacio para alojarlo y procesarlo. Brindarles las herramientas necesarias para que puedan acompañar a su hijo mientras se aclara el origen de su padecimiento y el modo más adecuado de apoyarlo en ese recorrido”, detallaron.

El abordaje interdisciplinario es fundamental para garantizar avances en la subjetivación de los niños con problemas graves de desarrollo.

"El trabajo en equipo nos permite pensar al niño como un todo y no como alguien a quien adiestrar bajo estándares homogéneos", reflexionaron.

La Red de Profesionales por las Infancias y el Desarrollo insiste en que es posible cambiar destinos. 

"No queremos ver al niño como 'es autista', sino como ‘Pedro’ o ‘Juana’, con todas sus singularidades y posibilidades", concluyeron.