Bahía Blanca | Sabado, 04 de abril

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"El rugby debe ser una escuela de vida", dijo Juan Manuel Leguizamón

Segunda visita del histórico tercera línea de Los Pumas al club Universitario.

Un instante de la clínica que dio "Legui" a los juveniles de Universitario en su primera visita. Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Su tercera visita a nuestra ciudad cumplirá hoy Juan Manuel Leguizamón, histórico ala de Los Pumas que acredita cuatro mundiales y 87 partidos internacionales, más veinte años de vigencia como jugador.

“Legui” continuará mañana con la capacitación que está llevando a cabo en Universitario, donde estará presente junto a los chicos que protagonizarán el Encuentro Virdis en el complejo Héctor Gatica, desde las 10.30.

“Para mí es un placer poder ir y compartir con Universitario. Será la segunda vez. Tuve la suerte de conocerlos en la visita anterior, conocí el club y fue todo fue diez puntos. Un placer. Me generan mucha alegría estas idas a clubes, al interior. Es muy positivo. Pero en Bahía estuve con anterioridad si no recuerdo mal en 2002. Fuimos con Los Pumitas a realizar la experiencia en Puerto Belgrano. Estuvimos un par de días en Bahía y luego fuimos a la base. Fue una semana. Una experiencia súper enriquecedora que al año siguiente replicaron Los Pumas con otra exigencia”, recordó.

El histórico tercera línea surgido en Santiago Lawn Tennis (Santiago del Estero) habló de la propuesta de trabajo que está desarrollando en “Uni”.

“Trato de solidificar y hacer mucho hincapié en las cosas básicas de la vida. Estoy convencido al cien por cien que cuando los cimientos del edificio están sólidos, tenés muchas más posibilidades de dar pasos de manera segura y eficiente. Sea en rugby, básquet, vóley o en la vida. Todo esto es un tema de vida. Después, repercute en el rugby. La gente de rugby es muy apasionada, somos apasionados, y ama mucho al deporte y al club. Pero me gusta poner énfasis y estar atento a toda la otra parte de las cosas humanas, de la naturaleza, la vida, las relaciones, vínculos, respeto... Estar al servicio de la gente, del club, del compañero o del rival, de quién sea”, afirmó.

“Cuando eso está sólido, te acercás más rápido a la faceta deportiva. A que el equipo juegue mejor y que los jugadores estén preparados. Lo de los cimientos es muy importante. Pasa, también, que hoy en la vorágine de que los clubes, profesionales o amateurs, está todo muy direccionado para el lado de la perfomance, del rendimiento del equipo, la parte física, de si patean bien o tacklean mal... Y terminamos dejando de lado la otra parte que es igual de importante. El primer encuentro con Uni estuvo apuntado a eso, sin dejar de lado el juego. Seguramente en la segunda visita tendremos charlas más relacionadas a eso. Son viajes intensos en los que hay que poner el foco en cosas puntuales para que tengan mayor repercusión y eficacia”, explicó.

"Priorizar el disfrute"

Leguizamón es consciente del momento que viven los clubes, donde luego de la pandemia cambió la mentalidad: de un rugby que venía muy en la línea “profesional” a otro que hoy apunta -inclusive en división superior- a recuperar lo social y la alegría por el juego.

“Hay que saber separar las cosas y a la vez juntarlas y adaptarlas. Soy de las personas que en los últimos 20 años de mi vida estuvo inmerso en el súper profesionalismo. Admito que no hay nada que me guste más. Y está muy bien que los clubes amateurs lo quieran incorporar. Y que lo hagan. Pero a la vez, es importante priorizar la parte del disfrute del deporte. El rugby debe ser una escuela de vida, sobre todo porque han habido momentos y sucesos que no fueron agradables en el último tiempos”, afirmó.

Por otra parte, pidió bajar la ansiedad de los formadores y entrenadores que pretenden adaptar a sus equipos procedimientos o recetas del rugby internacional.

“En relación al juego, hoy está todo al alcance de la mano. Ponés en Instagram o en YouTube `entrenamiento de Nueva Zelanda´ o de Australia o de Los Pumas y está todo. Muchas veces a nos dejamos llevar y les queremos inculcar a los chicos la parte técnica o la jugada perfecta, y dejamos de lado las bases del juego. Me pasó en el corto plazo: entrenadores que me piden hacer la estructura de juego tal o cual, pero resulta que ves a los chicos y no saben pasar la pelota. Entonces, de qué hablamos si todavía los chicos necesitan ajustar la técnica del pase o la recepción, por ejemplo. Hay que solidificar las bases”, indicó.

Leguizamón dijo que el camino del crecimiento pasa por respetar el proceso.

“Muchas veces pasa que planificamos, a los tres meses nos cansamos de aplicarlo y ya queremos cambiar. Pero es importante confiar en ese proceso de planificación que tuvimos, de tres, cuatro o un año. Aunque se sienta que los chicos se vayan a aburrir. Porque es el pasito a pasito a cumplir con un proceso exitoso. Luego llegará el siguiente paso. Así podremos crecer como equipo y como club”, sostuvo.

Su presente en SIC

En su breve carrera como jugador del rugby amateur argentino (entre 2001 y 2005), Leguizamón cumplió dos temporadas en SIC previo a iniciarse como profesional en London Irish. Casi 20 años después, volvió al Zanjero como parte del staff técnico del equipo que juega el torneo de Buenos Aires.

“Estoy muy bien allí, la estoy pasando bien, disfrutando y a la vez trabajando con mucha responsabilidad. Ya conozco a los chicos. Arrancamos en febrero. Es mi primer año en SIC como entrenador. Todas las experiencias son enriquecedoras, como estar en SIC o mañana en Bahía. Lo importante es estar y compartir, intercambiar ideas y conocer a la gente. Hay que estar con la atención bien plena para sacar las mejores experiencias posibles”, expresó en diálogo con “La Nueva.”.

“Legui” también respondió a la consulta acerca de un eventual regreso a la actividad amateur, con 39 años y un estado físico óptimo para el URBA Top 12.

“Sigo con bastantes ganas de jugar, porque aparte me gusta entrenar. Pero creo haber definido en mi cabeza, no me atrevo a decir que cien por cien seguro, pero sí que creo haber tomado la decisión definitiva de no jugar más... Aunque me duela. Es momento de empezar a descubrir desafíos y pasiones nuevas. Así como viajo a Bahía también lo hago con otros clubes. Es cierto: como jugar no hay nada. Es lo mejor que me pasó en la vida, lo más alucinante como experiencia de vida que tuve hasta a hoy. Pero siento que me gusta transmitir y compartir la experiencia de la manera lo más correcta posible para que se reciba bien el mensaje”, concluyó.