Bahía Blanca | Viernes, 03 de abril

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La Piedad y un taller que cumple un siglo de existencia

El taller de Mecánica del Instituto Técnico de La Piedad cumple cien años de actividad. Es el tercero de la institución en celebrar un siglo formando técnicos.

Fotos: Rodrigo García-La Nueva.

   Un completo descampado era el lugar adonde, en 1894, coches tirados por caballos llegaron transportando al presidente de la Nación, Luis Sáenz Peña, a Monseñor Juan Cagliero y al empresario Luis D’Abreu, entre otros muchos, para inaugurar el templo y el colegio La Piedad, donado por D’Abreu para dar apoyo espiritual y educativo a los hijos de los obreros del ferrocarril Bahía Blanca al Noroeste habilitado en 1891.

   Aquel modesto colegio es hoy un Instituto Técnico que cumple 128 años formando técnicos en distintas disciplinas y creciendo de manera constante para dar respuestas a las necesidades propias de cada época.

   Este año, en particular, cumple su primer siglo el taller de Mecánica, el tercero en alcanzar ese aniversario.

   Diego Fonseca, director general del Instituto, cuenta a La Nueva. parte de esa historia y repasa los logros y objetivos de una casa que es orgullo de toda la ciudad.

   --Es muy significativo que un taller funcione desde 1922 de manera ininterrumpida.

   --Es cierto. Si bien la crónica salesiana indica que abrió en 1920, lo hizo, por lo que se puede interpretar, de manera precaria. La revista Acción expresa: “Un paso adelante se da en 1921 con la construcción de un espacio de 12 x 40 metros donde funcionarán los talleres de carpintería, mecánica, imprenta, encuadernación, sastrerías y zapatería, lo que permitió aumentar el número de asilados, de 26 a 36”. Más adelante se señala el 1 de octubre de 1922 como el día en que el Padre Luis Pedemonte bendijo esos talleres.

   --¿El taller de mecánica es el tercero en cumplir cien años?

   --Exacto. Tenemos tres talleres centenarios: el de Carpintería, creado en 1908; el de Imprenta, de 1915, y ahora el de Mecánica, de octubre de 1922.

   --¿Qué objetivo tenía al momento de su creación y cuáles son los actuales?

   --Analizando la historia de La Piedad, se observa que los primeros oficios eran de tipo artesanal, como zapatería, carpintería o sastrería, similares a los primeros que creó Don Bosco en Turín. Luego la ciudad fue creciendo y las demandas fueron otras, por los que se comenzaron a incorporar oficios que respondían a esas exigencias.

   “Los objetivos fundantes del taller de mecánica probablemente tenían que ver con la metalmecánica, proveyendo insumos a la industria (recordemos que el ferrocarril Noroeste y La Piedad crecieron juntos) y a las viviendas que se iban instalando en torno al descampado que rodeaba a La Piedad. Por eso se creó también la herrería. Si bien la Piedad fue creada en 1894, recién en 1911 tuvo electricidad. Antes de esa fecha se enseñaban oficios artesanales”.

   --¿Qué se enseña en el taller de mecánica?

   --Tiene varios sectores: soldadura, tornería, fresado, taller de ajuste, tornos y fresas de control numérico computarizado y hasta un espacio donde se producen muebles escolares.  A los mismos concurren alumnos y alumnas de la orientación electromecánica del instituto y del Centro de Formación Profesional (CFP) 406. Otros estudiantes aprovechan los convenios con gremios como SMATA; con cámaras empresariales como ADIMRA, FAATRA y ACARA y con empresas, como TGS. Con estas organizaciones venimos trabajando hace años dictando cursos gratuitos.

   --¿Qué equipamiento tiene el taller?

   --Cuenta con un parque de tornos muy importante, fresas, limadoras,  torno y fresa de control numérico computarizado y soldadoras, entre otros. Mucho de este equipamiento fue actualizado gracias a la Ley de Educación Técnico profesional de 2005.

   --¿Hay algún convenio con empresas para que los alumnos puedan hacer prácticas mientras estudian o luego de egresados?

   --Los alumnos de séptimo año tienen que realizar, para recibirse, 200 horas de prácticas profesionalizantes. Por ello tenemos convenios con varias empresas locales que generosamente nos abren sus puertas para que puedan hacerlas en un contexto laboral real. Por otra parte contamos con el departamento “escuela-mundo del trabajo”, al cual muchas empresas acuden buscando ayuda y los vinculamos con egresados con el perfil que solicitan.

   --¿Qué cantidad de alumnos tiene hoy La Piedad?

   --Tenemos tres espacios educativos. En el instituto estudian 760, en el CFP unos 700 y en la academia de inglés Juan XXIII 180. Además este año un centenar hicieron cursos a través de convenios sectoriales. En síntesis, este año sumamos 1750 alumnos.

   --¿Cuántos talleres tienen en funcionamiento y si hay idea de sumar nuevos?

   --La Piedad tiene una particularidad: los talleres son compartidos entre el Instituto, el CFP y por los convenios con el sector socio-productivo, así que muchos de ellos suelen estar abierto desde la mañana hasta la noche.

   “Actualmente tenemos talleres de imprenta, carpintería, aluminio, soladura, tornería, CNC, informática, automotores, electricidad e indumentaria, entre otros. También hay talleres no tan tradicionales, como de energías renovables, hidráulica, refrigeración y otros”.

   “La novedad este año fue la creación de un anexo del CFP 406 en la capilla Santa Lucía, del Barrio Maldonado. Allí se capacitaron 59 personas en diversos oficios. Es una experiencia muy importante, que llegó para quedarse.  El año próximo se incorporará, en ese lugar y en la sede de La Piedad, dos experiencias de Educación Profesional Secundaria, donde unos 30 adolescentes entre 15 y 18 años van a poder concluir el secundario y egresar con un oficio que será, en este caso, vinculado al área de automotores o metalmecánica”.

   --La UNS acaba de manifestar su decisión de crear una escuela técnica. ¿Cuál es su visión sobre la importancia de sumar este tipo de institutos?

   --Es muy importante que una universidad pública como la UNS esté cada vez más abierta a las necesidades de la comunidad, empezando por los que más necesitan. Para nosotros es una gran noticia crear una escuela técnica en la periferia. La Piedad cuenta con una Parroquia que alberga varios barrios pobres de la zona sur y es una deuda que tenemos como comunidad apostar al desarrollo de ese sector tan postergado.

Un poco de historia

   El 15 de abril de 1894 fue inaugurada la capilla y la escuela de La Piedad, donada a la congregación salesiana por Luis Antonio D'Abreu.

   "Elegí ese descampado -explicó- por su proximidad al Ferrocarril Noroeste; en derredor de la estación y los talleres surgirían las viviendas de los obreros y era necesario pensar en sus hijos, educarlos e instalar una escuela de artes y oficios. Para que allí también se asilara a la niñez abandonada, sustrayéndola de la corrupción”, dijo el empresario.

   Para aquella jornada inaugural Bahía Blanca (9 mil habitantes) se vistió de gala. Tres días antes de la ceremonia llegó, para apadrinar el acto, el presidente de la Nación, doctor Luis Sáenz Peña, acompañado por su mujer y una numerosa delegación.

   El día de la inauguración, la Banda del 10 de Infantería "atronó los aires anoticiando al pueblo que era hora de marchar hacia la capilla". Fue una jornada histórica para una ciudad que entendía el acontecimiento como una señal contundente del un futuro de grandeza.