Bahía Blanca | Lunes, 08 de agosto

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El servicio de ómnibus al aeropuerto, un recorrido que no levanta vuelo

Considerado esencial por quienes viajan o trabajan en la aeroestación, la posibilidad de disponer una línea de colectivo hasta el lugar sigue postergada.
 

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   La posibilidad de disponer un servicio de ómnibus al aeropuerto sigue siendo una materia pendiente para el municipio, que no ha podido hasta el presente implementar un recorrido que permita dar respuesta tanto a las necesidades de los pasajeros de los distintos vuelos como a las casi 200 personas que cada día trabajan en el lugar. 

   Ubicado a 12 kilómetros del centro, las alternativas para quienes deben concurrir al lugar se concentran hoy en el uso del automóvil particular, el servicio de combi que puede disponer alguna de las aerolíneas o la utilización del servicio de taxi. 

   Este último recurso supone el pago promedio de $ 2.200, tomando la plaza Rivadavia como punto de referencia. Ese valor alcanza valores de hasta 4 mil pesos si se lo aborda, por caso, en calle Líbano al 500.

   El titular de la secretaría de Movilidad Urbana y Espacios Públicos, abogado Tomás Marisco, reconoció que antes de la crisis sanitaria desatada por el Covid 19 en marzo de 2020 la comuna estaba “bastante cerca” de diseñar una prestación de transporte público hasta el aeropuerto, a partir de una propuesta elevada por los titulares de la línea 520 que cubre el servicio entre nuestra ciudad y Cabildo. 

   “Hoy la situación se ha modificado bastante. Hay menos vuelos y habría que volver a considerar si la ecuación costo-beneficio es adecuada. Es en lo que tenemos que trabajar”, refirió.

   Las últimas tratativas para implementar este recorrido datan de hace cuatro años. A mediados de 2018 el propietario de la 520, Dante Lange, aseguró a La Nueva. estar buscando un acuerdo con la comuna para poner en marcha la línea "520 aeropuerto", partiendo desde la plaza Rivadavia, con una frecuencia estimada de una hora. 

   Se habló en ese momento de un pasaje a $ 25, frente a los $ 350 que costaba recurrir a un taxi. Ese año el municipio confirmó el interés y la necesidad de darle "una solución de movilidad masiva para el aeropuerto". Luego todo quedó en la nada. 

El interés y la necesidad

   Consultado por este medio, Lange confirmó que su empresa sigue teniendo interés en establecer esa prestación, pensando no sólo en los pasajeros sino en el personal que trabaja en el lugar y también apostando a una futura mejora en la cantidad de vuelos disponibles. 

   “En su momento presentamos un esquema de horarios, frecuencias y costo del pasaje que fue bien recibido por el municipio. Después hubo algunos cambios de funcionarios, vino la pandemia y disminuyó la cantidad de vuelos. Si bien habría que volver a analizar el mercado, seguimos interesados en sumar ese recorrido”, señaló.

   Lo único cierto hoy es que el proyecto quedó trunco. 

   “No sé si es algo que a la municipalidad le interese reflotar”, agregó el empresario.

   La otra mirada importante sobre el tema es la que tiene el jefe del aeropuerto, Carlos Millán, quien señaló que disponer de una línea que llegue al lugar “sigue siendo muy necesario”. 

   “Hay que tener en cuenta que, más allá de que hoy tenemos menos vuelos, es mucha la gente que trabaja en este lugar, para los cuales es todo un tema la manera de llegar cada día”, manifestó.

   El funcionario de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) mencionó que cerca de 200 personas trabajan en las distintas dependencias del aeropuerto.

   “Muchos vienen en autos particulares, otros toman un colectivo que los deja en el cruce con la ruta 51 y los vamos a buscar a ese lugar. Pero es una complicación para el día a día”, explicó.

   Un dato final. En 2008, cuándo se concesionó la terminal aérea, el movimiento de pasajeros promedio, mensual, era de 7.000. En 2018, esa cantidad aumentó a 50 mil. Hoy, luego de la pandemia, se está en 15 mil viajeros cada mes.

Sin salida

   Otra de las cuestiones que sigue estando en un estado de espera es la explotación de la playa de estacionamiento. Cuando en 2008 la municipalidad concesionó el aeropuerto, uno de los compromisos asumidos por sus nuevos administradores era tomar el manejo del lugar mediante el pago de un canon mensual equivalente al 50% de lo que el municipio paga mensualmente a la Armada Nacional por el uso de las tierras del aeropuerto. 

   Sin embargo, firmada la adjudicación, el concesionario informó que desistía de ese compromiso por considerarlo “deficitario”. 

   Desde entonces fracasaron todos los intentos por privatizar ese espacio, que sigue teniendo una importante ocupación en calidad de gratuito. 

   Pablo Romera, secretario general del municipio, mencionó a La Nueva. que hoy “no resulta redituable” para que algún privado se interese en su explotación y anticipó que el municipio está estudiando un plan de mejoras para el sector, habilitando espacios de cartelería y realizando tareas de bacheo e iluminación. 

   Hoy el municipio paga 121 mil pesos de alquiler a la Armada. Establecer un sistema medido y pago supondría una recaudación importante, considerando que el valor horario estipulado en su momento era el equivalente a dos litros de nafta súper ($ 280). Si 20 días al mes, 100 vehículos estacionan durante dos horas, significaría una recaudación de 1,23 millones cada mes.

La confitería, en espera

   Desde hace tiempo la confitería del aeropuerto ha dejado de funcionar. Sin dudas se trata de un negocio que, atento a los pocos vuelos en curso, no debe ser demasiado redituable. 

   El ingeniero Carlos Arecco, integrante de ABBSA, la firma que hasta 2033 tiene la concesión de la aeroestación, mencionó “estar trabajando para conseguir interesados” en ocupar esa labor, consciente de su importancia, teniendo en cuenta que abordar un avión exige generalmente un promedio de dos o más hora de permanencia en el lugar.

El Principito y un toque de historia

   El de Bahía Blanca fue el primer aeropuerto del país habilitado para vuelos de cabotaje. El vuelo inaugural fue realizado el 1 de noviembre de 1929, desde las instalaciones montadas por la empresa francesa Aeroposta Argentina en terrenos de Villa Harding Green. 

   Uno de los pilotos de aquel primer vuelo, con destino final Comodoro Rivadavia, fue Antoine de Saint Exupéry, autor de El Principito, uno de los libros más editados de la historia.

   La actual terminal aérea fue inaugurada en 1970 y administrada por el municipio desde 1979 hasta 2008. 

   En junio de 2009 la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, acompañada por el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, inauguraron las actuales instalaciones, renovadas y concesionados a las empresas Corporación América SA y Arecco Ingeniería SA, por 25 años.