Bahía Blanca | Domingo, 04 de diciembre

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La alergia a la proteína de la leche de vaca afecta a 15 mil bebés por año

La incidencia oscila entre el 2 y el 3% de los niños y niñas de hasta un año, aunque la prevalencia va en aumento. 

Según los expertos, la condición suele ser transitoria y la mayoría de los niños la resuelve entre los dos y tres años de edad, aproximadamente.

   La alergia a la proteína de la leche de vaca, la más frecuente entre las alimentarias, afecta a más de 15 mil recién nacidos cada año en la Argentina, informó la la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica.

   Con una incidencia que oscila entre el 2 y el 3% de los niños y niñas de hasta un año, los especialistas reconocen que su prevalencia va en aumento.

   “La APLV se origina por una respuesta inmunológica exagerada del bebé ante la ingesta de una o más proteínas de la leche de vaca, las cuales atraviesan la leche materna y pueden sensibilizar a niños y niñas con predisposición a las alergias”, dijeron los especialistas.

   El cuadro habitualmente puede manifestarse con síntomas de aparición tardía -como vómitos, cólicos, diarrea, moco y sangre en materia fecal- o que se expresan de forma inmediata a la ingesta -erupciones, ronchas, hinchazón de labios y párpados, hasta la expresión más severa que es la anafilaxia-.

   “Por lo general, la APLV se desarrolla durante el primer año de vida y suele pasar tiempo entre la aparición de los síntomas, la alerta de sus cuidadores y, finalmente, el diagnóstico y tratamiento”, destacó la directora del Comité Científico de Alergias Alimentarias y Anafilaxia de la AAAeIC, Karina López.

   “Durante este período, se afecta la calidad de vida tanto de los niños y niñas como de su entorno familiar e inclusive, en algunos casos, puede producirse una mala progresión de peso en el infante con consecuencias para su desarrollo futuro” agregó esta médica pediatra, especialista en alergia e inmunología infantil.

   Las alergias a la proteína de la leche de vaca se clasifican en tres tipos: las de inicio rápido luego de la exposición al alimento, que suelen ser más sencillas de diagnosticar y se originan por la reacción inmunológica; las de respuesta tardía, que suelen dificultar su diagnóstico temprano; y las APLV mixtas, en las que la reacción alérgica puede manifestarse tanto de forma inmediata como retardada.

   Más allá del subtipo, el abordaje es similar: comienza con la exclusión absoluta de la ingesta de proteína de leche de vaca, tanto por parte de la persona gestante como del niño o niña, que luego será reemplazada por un tipo de fórmula medicamentosa que el especialista indicará, en caso de que corresponda.

   “La cobertura de estas fórmulas medicamentosas prescriptas por un médico especialista se encuentra garantizada al 100% por una ley nacional”, completó Sandra Del Hoyo, presidenta y fundadora de RedInmunos, una asociación civil sin fines de lucro.

   Promulgada a fines del año 2016, la ley nacional de obligatoriedad de leches medicamentosas, establece que las obras sociales y prepagas y, en el caso de que la familia no cuente con seguridad social, el Estado, deben cubrir al 100% el consumo de leches de fórmula medicamentosas.