Bahía Blanca | Martes, 16 de agosto

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Argentina, un laberinto económico del que parece imposible salir

El país vuelve a otra encerrona donde la volatilidad cambiaria lo pone en jaque.

Por Francisco Rinaldi / frinaldi@lanueva.com

 

   Aumentar tasas, establecer un precio del dólar diferencial para quienes nos visitan y más caro para los que deseen viajar o gastar en el extranjero son algunas de las medidas que se estudian por estas horas (o que ya fueron implementada) para dejar atrás el laberinto económico que hoy es Argentina. Y mientras se busca la salida, la pregunta que incomoda: ¿será suficiente?

   “Subir las tasas de interés es necesario porque la inflación se desbordó muchísimo y, sin ningún estímulo para los ahorristas, todo se puede complicar más. De todos modos, tampoco es que vas a hacer gran cosa y no veo que el Gobierno tenga intenciones de ir a un esquema de tasas de interés por arriba de la inflación”, sintetizó Gabriel Rubinstein, de GR Consultores.

   Para su colega Martín Grandes, “acá podés poner al Dream Team de Barcelona 92 y no va a andar. La historia es muy clara: cualquier plan para estabilizar la economía necesita de acuerdos políticos. Pasó en los 70 con el acuerdo social de Bel Gelbard, con el Austral de Sourrouille y hasta con la Convertibilidad de Cavallo”.

   Grandes recordó que incluso con variables macroeconómicas más desalineadas que en la actualidad fue posible hallar la salida, pero los arreglos políticos entre oficialismo, oposición, sindicatos y empresarios fueron parte fundamental de ese tránsito desde la inestabilidad total a la calma, la que no siempre duró mucho tiempo, tal como pasó en los 70’.

   Hasta última hora de ayer, se esperaban por algunas medidas económicas aisladas para paliar el serio torbellino cambiario, desatado por un dólar blue que trepó por encima de los 315 pesos y tipos de cambio financieros (MEP, Contado con Liqui), en niveles similares.

   Para Rubinstein, la reacción de los dólares alternativos al oficial “reflejaría las dudas que hay sobre las buenas intenciones de Batakis de controlar el déficit fiscal y también las enormes dificultades en el abastecimiento de insumos importados que están experimentando muchas industrias”.

   Tampoco ayuda la especulación de algunos sectores que esperan con ansias una mayor suba del dólar oficial para poder liquidar sus divisas, como los productores sojeros.

   De hecho, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, expresó su preocupación porque faltaría comercializar mercadería equivalente a unos US$ 14.000 millones.

   “Nadie sabe cuánto va a valer el dólar y a qué precio van a pagar los insumos los productores cuando tengan que vender soja para comprar sus insumos para la próxima siembra”, justificó Idígoras en declaraciones a Jorge Lanata.

   Pero más allá de las causas de la marea, se descuenta que el efecto sobre los precios no va a tardar en llegar, lo que convertirá en piso el 76% de inflación anual pronosticada en junio para este año por los analistas económicos entrevistados por el BCRA.

Malos datos

   En tanto, los datos oficiales del comercio exterior, la principal y más genuina fuente de divisas, que se conocieron en la tarde de ayer tampoco trajeron buenas nuevas. De acuerdo con el INDEC, en el mes seis, la balanza comercial (la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de bienes) registraron un déficit de US$ 115 millones.

   En junio de 2021 la diferencia entre exportaciones e importaciones de la Argentina había arrojado un superávit de U$S 1.101 millones, por lo que el resultado del mes pasado expresa la magnitud de la caída en el ingreso de dólares al país.

   Un menor ritmo en el crecimiento de las exportaciones y una creciente aceleración de las importaciones de energía (la llamada factura energética, que aumentó 119% en un año) le dan vida a los fantasmas de nuevos y bruscos saltos en el tipo de cambio.

   Se suman otras fuentes de demanda, como viajes al exterior, pago de deuda pública y privada y ahorro. Sobre esta última, las dificultades para hacerse de dólares por el canal formal desvían esa demanda hacia los segmentos informal y financiero del mercado, haciendo saltar las cotizaciones.

    En este panorama, los argentinos seguimos esperando por el hilo de Ariadna que nos permita salir de este laberinto interminable en el que vivimos a diario. Ojalá que en el camino no demos con el temible Minotauro.