Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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Homicidios: en solo dos meses las estadísticas igualaron al año anterior

En apenas 64 días hubo cuatro crímenes en Bahía. Un licenciado en psicología advirtió que, al mismo tiempo, la sociedad tolera cada vez menos la violencia.

Fotos: Archivo LN.

   Un hombre acusado de matar a su vecina, un abuelo que baleó a su nieto tras una fuerte discusión, un trabajador rural asesinado a golpes en un campo y un motociclista apuñalado en Villa Rosas.

   Los cuatro episodios se registraron en diferentes sectores de la ciudad y con características particulares, aunque con un común denominador: la violencia desmedida.

   En poco más de dos meses Bahía Blanca fue escenario de cuatro homicidios, un número que a esta altura ya igualó la cantidad de crímenes ocurridos a lo largo del año pasado, de acuerdo a las estadísticas del Ministerio Público Fiscal. Una situación que preocupa y alerta.

   De todas formas, hay que resaltar que en todos los casos la Policía y la Justicia avanzaron en las investigaciones y hay detenidos.

   Las cifras de muertes violentas, en contrapartida, son menores a las de 2019, cuando en nuestra ciudad se produjeron 15 asesinatos.

   Durante 2020, en medio de las restricciones por la pandemia, los números descendieron y se registraron 8 causas por este tipo de delitos contra la vida.

Trágica seguidilla

   En un lapso de apenas 64 días, los bahienses fuimos testigos de cuatro episodios que terminaron de la peor manera. 

   El primero de ellos se descubrió el 12 de abril, cuando los vecinos del barrio Cooperación II se vieron sorprendidos con la noticia del crimen en una vivienda de Elena Van Hess al 400.

   En el lugar encontraron sin vida a Cristina Zulema Denda, de 68 años, víctima de varias puñaladas en el pecho y la zona renal.

   Una semana después del asesinato fue detenido José María Suárez, vecino de la mujer e incluso quien llamó al 911 y dio aviso de la ausencia de la mujer.

   En poder del sospechoso la Policía incautó dinero. El contenido de teléfonos celulares y el testimonio de un amigo de la víctima resultaron vitales para avanzar en la investigación.

   Posteriormente, el domingo 15 de mayo, el cuerpo de Juan Matías Pereyra (43) fue encontrado sin vida en un campo cercano a Cabildo. El hombre presentaba golpes en el cráneo y los investigadores detectaron el faltante de artículos electrónicos.

   Pocas horas después, y a partir de las imágenes de una cámara de seguridad de una estación de servicio ubicada en Láinez y Juan Manuel de Rosas, se detuvo por el hecho a Silvio Miguel Lezcano (23).

   El pasado 6 de junio, alrededor de las 14, Facundo Alejandro Zúñiga Soto (27) se movilizaba en moto y fue atacado por una persona en la esquina de Paunero y Tarapacá.

   El joven recibió varias heridas de arma blanca, una a la altura del cuello. También tenía lesiones en la cabeza y el pecho.

   La víctima fue trasladada de urgencia al hospital Municipal, aunque algunas horas después murió.

   Martín Arias, quien era conocido y vecino del fallecido, fue arrestado por la Policía en vinculación con el homicidio.

   Finalmente, el lunes de la semana pasada, en el marco de una violenta confrontación ocurrida en Cobián al 600, Domingo Verna (77) ultimó de cinco disparos a su nieto Brian Alexis Verna Batalla (29).

Desde la psicología

   El licenciado en psicología Antonio Porcelli Piussi evaluó la situación y consideró que “si sacamos el foco de estos cuatro homicidios, y si miramos desde una perspectiva más amplia o histórica en qué medida la violencia se ha manifestado en la sociedad, podemos ver que a lo largo del tiempo la cantidad de muertes por causas violentas va descendiendo”.

   De todas formas, el profesional aclaró que “esto no tiene que confundir y por eso creer que las que ocurran dejan de ser aberrantes y una pésima noticia”.

   Porcelli Piussi sostuvo también que “algo bueno que nos está ocurriendo como sociedad es que estamos mucho menos tolerantes a la violencia. Nos indignamos y experimentamos una sensación de muchísimo rechazo ante estas manifestaciones como nunca pasó en la historia de la humanidad”.

   “Esto no quiere decir que debamos estar contentos de los niveles de violencia que tenemos, porque es imprescindible que los sigamos disminuyendo hasta la mínima expresión. Cada una de las pérdidas que suceden son trágicas, evitables y merecen que las tratemos con absoluta seriedad y que dejen de ocurrir”, siguió diciendo.

   De todas maneras, aclaró que “todavía tenemos una cierta naturalización de la violencia que debe seguir disminuyendo”.

¿Qué los provoca?

   El profesional dijo que “los factores que inciden en que ocurra un hecho de violencia son múltiples y por eso es compleja la lectura de estas situaciones”.

   Respecto a los hechos sucedidos recientemente en nuestra ciudad analizó que “parecen tener móviles distintos. Las cuatro situaciones tienen características distintas y no es casualidad, porque es difícil establecer las circunstancias que generan estos hechos”.

   “Podríamos decir fácilmente que la situación socioeconómica genera este tipo de resultados, pero es engañoso, porque cuánta gente hay que pasa por situaciones complicadas y no actúa de esa manera. Lógicamente que situaciones adversas o estresantes fomentan esta posibilidad, pero lo más común es que la mayor parte de las personas no maten a nadie”.

   Porcelli Piussi agregó que “esto responde a factores biológicos, es decir, a predisposiciones temperamentales de la persona, a factores psicológicos y claramente a factores sociales, pero es muy amplio y difícil establecer en qué medida determina cada uno de ellos. Seguramente que tiene una respuesta biopsicosocial”.

   Finalmente, y a modo de reflexión, indicó que “si condenamos la violencia chica, pequeña, la doméstica, la de las palabras, menos va a ocurrir la grande, que es de lo que estamos hablando”.

Lo que dejó la pandemia

   Aumento. Acerca de la situación generada por la pandemia del coronavirus y las restricciones que impuso, el licenciado Antonio Porcelli Piussi sostuvo que “los datos que tenemos es que durante el proceso de aislamiento obligatorio hubo más hechos de violencia doméstica que en otros momentos, fomentados por el estrés esperable de esa situación y el hacinamiento al que se vieron obligadas las personas”.

   Contexto. “Se pudo medir un aumento de la violencia, pero no tenemos que confundir eso con que la sociedad está más violenta en general. El ser humano históricamente está menos violento, pero si ponés a cinco personas que no puedan salir durante varios meses de su casa y sometidas a estrés y preocupaciones, todo eso actúa como un contexto que facilita que esto ocurra", agregó.