Bahía Blanca | Martes, 29 de noviembre

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Escenario político: la centralidad de Cristina y otros problemas para el peronismo bahiense

El agigantamiento de la figura de la vicepresidenta dentro del Frente de Todos no es una buena noticia para la dirigencia local. Algunas claves de lo que necesita el justicialismo para ser una opción firme de poder en la ciudad.

Cristina Fernández de Kirchner

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   En la interna del Frente de Todos hay un dato cada día más elocuente, que quedó nuevamente expuesto el lunes durante los actos por el Día de la Bandera. Las palabras de Alberto se pierden rápido en el viento, mientras que las de Cristina permanecen en los medios y en las redes para un análisis exhaustivo, sea a favor o en contra.

   Hoy, aun cuando el presidente siga manejando la lapicera, la centralidad de la vice en el FdT es total. Y eso se advierte en cómo se referencian, o dejan de referenciar, los principales dirigentes peronistas nacionales, provinciales y locales. Muchos se alinean directamente con Cristina, otros no terminan de alejarse, casi nadie se anima a cuestionarla.

   La política se ordena en función de la sucesión. Es decir, las estructuras partidarias orbitan en torno a aquellas figuras que tienen chance de disputar poder. En este momento el albertismo se muestra incapaz de pelear por el manejo de la coalición; en cambio, el cristinismo se posiciona en un lugar cada vez más decisorio. Para bien o para mal, el destino de la alianza gobernante está atado a los designios K. Solo les queda subir una última colina: el ministerio de Economía. El último refugio del presidente es Martín Guzmán.

   Para todo aquel dirigente que busque construir futuro dentro del Frente, no existen referentes que se muestren como alternativa. Al menos en este momento, la única terminal con proyecto real es el ala K.

   Esto genera una dificultad. Hay una noción muy instalada de que el año que viene toda fuerza que pretenda ser competitiva, léase el FdT o Juntos por el Cambio, deberá ir a una PASO amplia, que refleje y contenga a toda la diversidad interna de sus coaliciones.

   Así como JxC planea postulaciones tanto del Pro como de la UCR para mostrar variedad, el oficialismo nacional deberá hacer un esfuerzo para llevar a las primarias a un candidato kirchnerista y otro de una vertiente distinta. ¿Pero quién abrirá ese espacio? No asoma nadie con suficiente peso específico, ni siquiera Sergio Massa o Daniel Scioli. ¿Será la propia Cristina quien termine eligiendo a su rival? A este paso, excepto que alguien rompa la inercia, solo una cosa es segura: ninguna decisión de armado político se hará sin su bendición.

   Mirando a la Provincia, el único nombre que maneja el cristinismo es el de Axel Kicillof. Su competencia es el actual jefe de Gabinete bonaerense, Martín Insaurralde, aunque corre de atrás.

   Jefe comunal de Lomas de Zamora en uso de licencia y miembro de la liga de intendentes, Insaurralde espera contar con los apoyos de otros integrantes de esa liga, por ejemplo de aquellos que hoy forman parte del gabinete nacional como los ministros Gabriel Katopodis o Juan Zabaleta, quienes claramente no son núcleo duro K y en su momento abrevaron en el randazzismo. No obstante, ante la realidad incontrastable de un kirchnerismo cuasi hegemónico, nadie quiere aventurarse a abrir un surco paralelo.

Katopodis, entre Feliú y Susbielles.

   El panorama local es todavía más complejo. El FdT trabaja para disputar la intendencia en 2023, pero para llegar competitivo necesita que se dé una serie de condiciones que, hoy por hoy, parecen cada vez más difíciles.

   Una de ellas es que exista una candidatura presidencial sólida representando al peronismo no kirchnerista, para que el ala K no cope toda la parada. El kirchnerismo de paladar negro, está demostrado, en nuestro distrito funciona como lastre. Exactamente lo opuesto de Cambiemos, donde las figuras a nivel país traccionan con potencia e impulsan a toda la boleta. El FdT necesita equilibrar ese punto y un cabeza de lista ultra K no los ayuda.

   Incluso hubo una época en la cual los candidatos bahienses les pedían a sus pares nacionales que ni siquiera bajen a la ciudad a hacer campaña, porque restaban. Un caso muy recordado es el de Aníbal Fernández en 2015. Cuanto más lejos, mejor.

   Otros puntos tienen que ver con dos modificaciones del sistema electoral que se encuentran en discusión y cuya implementación vendrían bien al justicialismo local. El primero es la Boleta Unica, que ya tiene sanción de Diputados y se debe tratar en el Senado. La paradoja es que los peronistas de aquí dependen del triunfo en el Congreso de Juntos por el Cambio, debido a que son quienes la promueven, mientras el FdT nacional la combate.

   Cristina Kirchner, titular del Senado, advirtió que no está de acuerdo y tratará de que la iniciativa no logre el visto bueno de la Cámara Alta. Es una de las pocas cosas en las que ella y Alberto Fernández están en sintonía. De salir aprobada en senadores, no se descarta un veto presidencial.

   ¿Por qué se cree que la Boleta Unica favorece a los peronistas de este distrito? Porque se eliminaría la boleta larga, donde padecen el liderazgo de candidatos nacionales muy rechazados. Con el nuevo sistema, se supone, se anularía el efecto arrastre que tanto beneficia a Juntos por el Cambio.

   Otro aspecto que mejoraría las expectativas del peronismo bahiense en particular, y bonaerense en general, es el desdoblamiento electoral. Es decir, que la elección para gobernador a intendentes se despegue del comicio presidencial. La crisis económica puede hacer que cualquier candidato nacional sea una mochila demasiado pesada. De nuevo: cuanto más lejos, mejor.

   Los más interesados en impulsar el cambio de fechas son los intendentes del Conurbano, pero otra vez chocarían con los planes de la cúpula del kirchnerismo. Sea la propia Cristina la candidata a presidenta o designe a algún delegado como Wado de Pedro, a la conducción nacional le conviene una elección el mismo día, para que los dirigentes regionales no pongan todo su esfuerzo durante la jornada de los comicios locales y disminuyan la intensidad cuando toque defender la boleta que va por la Casa Rosada.

   Si la vice logra mantener el predominio en el Frente de Todos podrá impedir el proyecto de desdoblamiento, que ya se empieza a discutir en la Legislatura provincial. Sin embargo, este tema va con un asterisco: podrá impedirlo, salvo que ella crea que la presidencial es una pelea perdida y busque asegurar la Provincia de Buenos Aires como refugio para todos y todas. Quién sabe.

   Siguiendo la idea de unas PASO atractivas, nadie duda de que Federico Susbielles apunta todos los cañones a competir, aunque se mantiene la incógnita respecto del otro dirigente que le daría volumen a una primaria peronista, Marcelo Feliú. Si la historia se repite, el senador provincial no revelará su decisión hasta el filo del cierre de listas, en junio del año próximo.

   Una puja Susbielles-Feliú puede invitar a la participación de una manera más convocante que una competencia interna entre el presidente del Puerto y cualquier otro dirigente. De eso no hay muchas dudas.

Nidia Moirano en el homenaje a Manuel Belgrano.

   En otro ángulo, también puramente bahiense, algunos peronistas ven como rival más conveniente a Nidia Moirano, hoy la jugadora del Pro con más fichas para competir por la sucesión de Héctor Gay. Así como las encuestas amarillas, según dejan trascender desde ese espacio, dan a la senadora como el mejor perfil para intentar retener el gobierno municipal, parece que en el FdT manejan otra información. La mayoría de los peronistas asegura que la prefiere por encima de cualquier otro potencial adversario, ya que la ven demasiado áspera para una campaña, con poca capacidad para generar empatía.

   Otra luz de esperanza sería que el gobierno de Gay llegue muy desgastado luego de 8 años de gestión y JxC transmita la sensación de ser algo viejo, usado, que se necesita cambiar. No es una idea alocada, solo que es probable que el debate electoral se hiper nacionalice por el lado de la economía y los cuestionamientos locales más ácidos, por ejemplo por la gestión del tránsito, pasen a un segundo o tercer plano.

   Hoy las preguntas más relevantes para la sociedad parecen dos. Hasta dónde trepará la inflación y qué espacio o dirigente será capaz de ponerle freno. En el medio, una vicepresidenta con poder territorial socava día a día a un presidente sin bases firmes, lo cual genera una inestabilidad que dificulta cualquier tipo de construcción para el justicialismo de las provincias y las ciudades.

   El lunes se enfatizó ese escenario. Es significativo que ninguna de las figuras principales del FdT de Bahía Blanca se haya eco de las palabras de ninguno de ambos. Hace rato que no se sabe qué piensan de la interna que mantiene a un país en vilo.