Bahía Blanca | Jueves, 26 de enero

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Dentro de la ley, nada

Políticos de toda laya se hacen los distraídos respecto de los fondos de sustentabilidad del Anses.

   Dentro de la ley, nada. Fuera de la ley, todo.

   Políticos de toda laya se hacen los distraídos como perro que tiró la olla, respecto de los fondos de sustentabilidad del Anses, propiedad esquilmada de los jubilados, que por miles de millones de dólares han sido “derivados a préstamos a amigos” o usados para tapar los agujeros de presupuestos.

   Con esos fondos podrían estar actualizando con sobrada dignidad lo que ese jubilado aportó toda su vida y hoy no encuentre más que precariedad y miseria. Promesas hipócritas incumplidas. ¿Quieren saber -desmemoriados- qué futuro les espera para hacerles pagar el precio de su amnesia, creyendo falsamente que a ustedes no les va a pasar porque tienen a Dios agarrado de las patas?

   La canasta básica de los jubilados requiere: alimentos $ 29.912; medicamentos e insumos de farmacia $25.013; vestimenta $9.700; transporte $8.000; recreación $5.960; servicios $10.670.Total:$ 150.000.

   Habría cientos de montos que perciben los vivos que creen que nunca llegarán a pasar esta calamidad. La inmarcesible CSJN tiene un superávit acumulado desde el 2008 de 31.000 millones colocados en plazo fijos y en dólares. Corte que, según estadísticas entre 2012 y 2016, emitió un promedio mezquino de 188 sentencias con fundamentos al año, lo que arroja un costo de 300 millones por sentencia.

  Gasta en sus más de 4.700 empleados, $ 48.000 millones anuales. Cada empleado le cuesta al Estado $10 millones por año. Para 2023 fijaron $54.675 millones, que ya está en el nuevo presupuesto nacional. El mismo donde Sergio Massa recorta el “Plan Conectar Igualdad”.

   Estos datos y muchos más que callamos, es injusticia que clama al cielo. Lo citado revela que no es que falten recursos para que le den a los jubilados los que han robado de los Fondos del Anses, sino que la plata esa va para otra canilla libre.

   No alcanza con tolerar que impunemente se asalte y mate por míseros pesos a viejitos. No alcanza tolerar que más de 300 geriátricos funcionen sin control ni habilitación.Tampoco que nuestros viejos hayan aportado la mayor cantidad de muertos Covid. ¿Para qué prolongarles la vida, si después los van a echar al abandono y la inanición?

   Hasta que se jubilaron, la casa estaba llena de sillas. Porque jamás la casa de un jubilado o de un abuelo se jubiló o se llamó a retiro. Nuestros viejos dieron siempre la oportunidad de
celebrar el don de la familia.

   Tanto latrocinio hace que a estos ladrones de guante blanco los aguarde "Adrasteia", la diosa de la venganza.