Bahía Blanca | Jueves, 22 de febrero

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Amanecer al palo

Suena la alarma, intentás empezar el día y el pene está erecto y listo como si fuera un boy scout, aunque dependiendo del estilo de ropa interior que uses y la posición en la que hayas dormido puede hasta resultar incómodo.

   En episodios anteriores hablamos de la dificultad para lograr una erección. Las razones son diversas pero la obesidad, el tabaquismo, niveles de colesterol elevado inciden en la circulación sanguínea teniendo como resultado que la irrigación del pene no sea óptima causando problemas de disfunción. Problemas psicológicos también influyen al momento de lograr una erección.

   ¿Quién no recuerda esos momentos de la adolescencia en los que lograr una erección era tarea sencilla y más aún, dormir y que el pene permanezca erguido?

   Tranquilos, a medida que cumplen años y la adolescencia va culminado es esperable que esa cuestión de que el falo permanezca como mástil va disminuyendo. Sin embargo, ¿por qué las erecciones matinales son tan frecuentes?

   Es un tema de conversación recurrente porque es habitual. Suena la alarma, intentás  empezar el día y el pene está erecto y listo como si fuera un boy scout, aunque dependiendo del estilo de ropa interior que uses y  la posición en la que hayas dormido puede hasta resultar incómodo.

   Pero ¿cuál es la razón por la que el pene se erecta al amanecer? Prácticamente es nula la relación entre sueños eróticos y erección ya que la respuesta está ligada con los ciclos del sueño. La ecuación iría por la fisiología masculina y la fase REM.

   Recordemos que un pene durante la noche puede erguirse entre cuatro y cinco veces, y obviamente en los más jóvenes. Durante el sueño está comprobado que los niveles de testosterona aumentan considerablemente llegando a una especie de cumbre  en horas de la mañana, por esta misma razón  siempre se recomiendan mínimo 6 horas  de descanso.

   A su vez, al pasar varias horas sin orinar producto de permanecer durmiendo esto hace que la orina se vaya acumulando en la vejiga y contribuye también a dicho fenómeno.

   El cerebro es determinante en este proceso  y cada erección puede durar entre 15 y  45 minutos durante la noche. Esta “obra maestra de la naturaleza” se debe a una especie de mecanismo de recuperación que favorece la salud del pene. 

   Recordemos que los cuerpos cavernosos se llenan de sangre, se oxigenan y se recupera para una nueva jornada. El cerebro, y tal como lo afirman las Neurociencias que todo lo maneja, emite una señal para que comience la erección y el óxido nítrico se activa. Esta sustancia, que es un gas, relaja los músculos del pene y las arterias de la zona.

   De esta forma la sangre se vierte o penetra en estas estructuras y se produce lo que científicamente se conoce como tumescencia peneal nocturna, dicho de forma vulgar es amanecer al palo.

   No es de extrañar que las dimensiones se dupliquen respecto de cuando está en reposo o flácido. Recordemos que las dimensiones esperables de los 5 o 6 centímetros convencionales pasen a estar gobernadas al amanecer por doce o catorce centímetros de longitud.

   Este hecho, este combo  de fisiología masculina y actividad cerebral es lo que explica que muchos hombres  tengan deseos de mantener encuentros sexuales antes de comenzar la jornada, a esto también se debe el éxito del mañanero.

   Hasta el próximo encuentro. Lic. Magda