Bahía Blanca | Martes, 28 de junio

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Una misteriosa y atractiva casilla con su jardín de girasoles

   Hoy sin uso, la pintoresca casilla contenía las instalaciones para dotar de agua a los flamantes cuarteles del Ejército.

Mario Minervino / mminervino@lanueva.com

   Ingresando al parque de Mayo por calle Florida desde el paseo de la Mujer –por la avenida diagonal de los Álamos plateados-- se encuentra una pequeña rotonda donde se ubica una suerte de pequeño chalet, una pintoresca casilla, con sus cuatro caras con aberturas ciegas con arcos de medio punto, y cubierta de tejas. La construcción tiene aires de construcción ferroviaria, con paños de ladrillo a la vista, en rico contraste con el revoque, desagües pluviales de hierro a la vista y un pináculo en el remate del techo.

   El acceso al edificio se ubica a poco más de un metro sobre el suelo, con lo cual la puerta principal –de hierro con paneles vidriados-- está antecedida por una escalera de cemento de ocho escalones.

El piso interior se eleva por la existencia de una cisterna

   En la parte trasera de la obra –la que aparece a la vista al ingresar al paseo-- se ubica un pequeño jardín, con un sinuoso murete perimetral, a la misma altura que el piso interior del edificio.

   Ese sitio, que ha tenido varios intentos de forestación, luce hoy una fisonomía diferente, tan atractiva como singular. Se trata de una plantación de girasoles, que muestra en esta época sus coloridas flores amarillas siguiendo la ruta del sol. El contraste entre estas flores y la casilla conforma un aporte magnífico y es resultado del acuerdo de reforestación del parque entre el municipio y la Unión Industrial de Bahía Blanca.

Un diseño del Ministerio de Guerra de la Nación

   La casilla que ocupa la rotonda no tiene hoy función alguna. En su interior existen añosas cañerías de hierro y una cisterna, conjunto construido hace 90 años para proveer de agua a las entonces flamantes instalaciones de los cuarteles de Villa Floresta.

   En febrero de 1931 la comuna acordó ceder esa rotonda al Regimiento 5 de infantería, que a su vez la puso en manos del Ministerio de Guerra de la nación para que diseñara una instalación de bombeo y cisterna para dotar de aguas corrientes a los cuarteles.

   El proyecto de la casilla fue realizado por la Dirección General de ingenieros y aprobado por el Concejo Deliberante. La única exigencia que cuerpo legislativo fue que además del edificio se construyera una “vereda adecuada”, atento al importante tráfico vehicular del sector.

   En 1932 la obra estaba terminada y en funcionamiento, con su instalación de bombeo y un tanque subterráneo, de acuerdo a los planos elaborados por la Dirección general de ingenieros. Han transcurrido 90 años y la obra mantiene su atractivo, ha sorteado la vandalización y quizá ahora hasta obtenga un nombre propio, mencionada como la casilla de los girasoles.