Bahía Blanca | Jueves, 18 de agosto

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Quedó firme la condena por fraude a la exconcejal Gabriela Bustos Arnst

La Corte de la Nación rechazó una queja de su defensa. La bahiense, hoy asesora en una dirección del Ministerio de Seguridad, debe ser inhabilitada para el ejercicio de cargos públicos.

 

Foto: Archivo La Nueva

   A una década de conocidos los hechos, quedó firme la condena contra la exconcejal local Gabriela de los Ángeles Bustos Arnst, por el uso irregular de pasajes de colectivos de larga distancia para carenciados.

   La novedad se dio luego de que la Corte Suprema de Justicia de la Nación rechazara, por extemporánea, una queja formulada por su defensor, Gustavo Giorgiani.

   La resolución corresponde a los ministros Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda, Elena Highton y Horacio Rosatti.

   De esta manera tomó firmeza la condena a dos años de prisión en suspenso (es de ejecución condicional, es decir que no irá a prisión), multa de 15 mil pesos e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos.

   Este último punto tendrá que ser definido por la Justicia bahiense, ya que en la actualidad Bustos Arnst se encuentra en la función pública nacional.

   Según registros oficiales, figura como asesora en temas de Prevención, Participación Comunitaria y Voluntariado de la Dirección Nacional de Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres, que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación.

   Ya en diciembre de 2017, la Corte provincial había declarado inadmisible un recurso de inaplicabilidad de ley planteado por la defensa de la exedil y había ratificado la condena, que fuera impuesta por el Juzgado en lo Correccional N° 1 de Bahía y confirmada por la Sala II de la Cámara Penal.

Uso irregular

   A Bustos Arnst -nacida en nuestra ciudad aunque actualmente con domicilio en la Capital- le imputan el uso irregular de pasajes de colectivos de larga distancia para carenciados pertenecientes al hospital Penna, hechos cometidos entre el 11 de enero de 2011 y el 1 de diciembre del mismo año, en tiempos que la procesada cumplía tareas en el sanatorio.

   La Justicia estableció que Bustos utilizó unos 10 formularios de pedidos de prestación de servicios para cargar en la cuenta corriente del Ministerio de Salud provincial, otorgados al Penna, y que luego se presentaron en la empresa de transporte Plaza para realizar distintos viajes a la ciudad de Buenos Aires.

   Se estableció que, para ese fin, se falsificó la firma inserta en los formularios correspondiente al entonces director del hospital, César Comezaña.
Uno de los puntos de apelación de la defensa era que, al sacar la competencia del Tribunal de Casación en materia correccional -actúan las Cámaras departamentales como revisoras- se impidió que la causa saliera de la esfera local, donde se cometió el delito, hecho que, a criterio del defensor Giorgiani, "conspira con el impacto de las cuestiones domésticas en lo subjetivo del juzgador, máxime en lugares chicos o de escasa población".

   De todas maneras, esos argumentos fueron desestimados porque "no se dirigen a controvertir el contenido" del caso.

Rechazó los cargos

   Durante una entrevista con este medio, a la salida de la fiscalía, en mayo de 2012 Bustos Arnst negó los cargos.

   Dejó en claro que cualquier empleado envíado por superiores para hacer una diligencia relacionada con el sanatorio podía usar los pasajes y dijo que ella trabajó en el Penna durante un año aproximadamente, como complemento de la asesora legal.

   "Lo que creo importante aclarar es lo irregular, que se sepa que yo no tengo nada que ver", sentenció.

   Sin embargo, la Justicia no le creyó y confirmó su condena.

Por un detalle

En La Plata. El exdirector del Penna, César Comezaña, contó que gracias a un detalle descubrieron la maniobra. "En La Plata se dieron cuenta de que uno de los formularios para pasajes era una fotocopia", dijo.

Acceso. Comezaña (fue citado por el Concejo Deliberante -foto-) confirmó que Bustos Arnst tenía acceso a la Dirección porque era una administrativa que se encargaba de responder oficios.

Falsedad. "Había pasajes firmados por mí, pero no era mi firma", manifestó el médico.

Destino. Detalló además que esos pasajes que usaba Bustos eran para pacientes que se tenían que atender en otros hospitales o para empleados del Penna que viajaban a capacitarse.

Trece viajes. La investigación incluyó unos 13 viajes, la mayoría a nombre de ella y solo uno con la identificación de su padre, René Bustos. El costo total de esos pasajes era de unos 6.000 pesos.