En un juicio abreviado

Problemas personales que terminaron con una condena por robo e incendio

26/9/2020 | 07:45 |

El Tribunal en lo Criminal Nº 3 le impuso a Alejandro Scarcella una pena de 4 años y 3 meses de prisión por un incidente que se registró hace apenas dos meses en un local comercial de Punta Alta. La víctima fue rescatada por los bomberos.

Fotos: Archivo LN.

   Un intensa tarea debieron desplegar los bomberos para sofocar un incendio que hace dos meses provocó daños de importancia en una peluquería de Punta Alta.

   El hecho no fue accidental, sino consecuencia de un problema personal entre dos hombres.

   El responsable del siniestro fue detenido poco después, cuando descendía del remís que abordó para escapar tras sustraer elementos y provocar las llamas.

   Se trata de Alejandro Scarcella, quien hace unos días fue sentenciado a la pena de 4 años y 3 meses de prisión por los delitos de robo, daño e incendio.

   El fallo fue resuelto en un juicio abreviado por la jueza Daniela Fabiana Castaño, del Tribunal en lo Criminal Nº 3.

   Quedó probado que el 23 de julio pasado, poco antes de las 8, el acusado violentó la puerta del comercio denominado “De Pelos”, perteneciente a Pablo Orioli, ubicado en Espora 90, y sustrajo una notebook y mil pesos.

   También dañó dos espejos y algunas herramientas que la víctima utilizaba para realizar su trabajo.Los investigadores determinaron que alrededor de las 8.15 Scarcella regresó al sitio y provocó un incendio que se inició en el asiento de una moto que estaba guardada en el negocio.

   Con el correr de los minutos el fuego se propagó y abarcó el comercio y la casa particular de la víctima, quien debió ser rescatada por los bomberos del primer piso de la propiedad.  

El arresto

   Los efectivos policiales que tomaron parte del operativo describieron que arrestaron al procesado a partir de los datos brindados por una vecina del damnificado, quien lo observó cuando escapaba en un auto de alquiler que lo aguardaba a pocos metros de la peluquería.

   También señalaron que la víctima identificó al sujeto, admitiendo que habían mantenido inconvenientes en los días previos.

   A partir de estos datos lograron interceptar a Scarcella cuando descendía del taxi en la calle Libertad, secuestrando en su poder un martillo, un encendedor y una faca (elementos punzante de fabricación casera).

   Orioli declaró en la causa y comentó la forma en que en primera instancia tomó conocimiento del robo en su local y posteriormente el inicio del incendio.

   Explicó que una mujer que vive junto a su propiedad le avisó de la sustracción, y que desde el primer piso de su casa pudo observar cuando el imputado escapaba del sitio.

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   Dijo que las llamas le impidieron salir de la casa y que “lo sacaron los bomberos colocando una escalera, porque no tenía lugar por dónde hacerlo”.

   El remisero que llevó a Scarcella describió que tomó el viaje en Libertad al 300 y que llevó al imputado hasta inmediaciones del comercio.

   Indicó que el hombre bajó del auto y le pidió que lo esperara unos minutos.

   Agregó que poco después regresó y se retiraron, aunque a las pocas cuadras le pidió volver porque había olvidado su teléfono.

   El chofer mencionó que al llegar el pasajero vio que salía humo del local y le indicó que no se detuviera.

   Por último describió que cuando arribaron al sitio donde había tomado el viaje apareció la policía y detuvo al acusado, secuestrando en su poder los elementos que portaba.

   También declararon bomberos que participaron en la emergencia, quienes describieron que el fuego avanzó sobre la propiedad y que debieron rescatar al dueño, quien corría peligro como consecuencia de la magnitud del siniestro.

Prueba contundente

   La jueza Castaño indicó en el fallo que la responsabilidad de Scarcella quedó probada “sin duda”.

   Manifestó que las declaraciones testimoniales y los elementos secuestrados en poder del acusado son determinantes para arribar a esa conclusión.

   El procesado reconoció que tenía problemas con Orioli y que provocó daños en el comercio, aunque dijo que el damnificado fue quien prendió fuego el inmueble.

   “La versión de Scarcella es falaz. Admite parcialmente los hechos, tratando de despegarse del encuadre legal más perjudicial, esto es tanto de la sustracción como del incendio”, describió Castaño.

   Siguió diciendo que “resulta ilógico sostener que el propio damnificado fuera el que prendió fuego sus elementos de trabajo y su moto, y que luego se encerrara en su casa con el avance de las llamas, corriendo serio peligro de vida, al punto que debió ser retirado de su vivienda por los bomberos”.

   Por todo ello, la justicia condenó al acusado y le impuso la pena de prisión efectiva.

   Para ese fin valoró como agravante la pluralidad de hechos y el perjuicio económico causado.

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