Escenario político: los distintos niveles de una relación compleja

22/5/2020 | 06:30 |

Desde la dirigencia local de Juntos por el Cambio apuntaron algunos dardos a la Gobernación esta semana. Y al Frente de Todos le cuesta cada vez más ocultar sus críticas al gobierno municipal por la gestión de la crisis.

Intendente Héctor Gay y gobernador Axel Kicillof.

Maximiliano Allica / mallica@lanueva.com

   La paz política sufrió varios cimbronazos esta semana en Bahía Blanca. Desde el inicio de la pandemia existe un pacto de no agresión entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos y, si bien hubo algunos entredichos, nunca amenazaron seriamente la tregua.

   El brote en el parque eólico cambió el tono. El oficialismo presentó esta semana dos proyectos en el Concejo Deliberante donde apunta responsabilidades a la Provincia y, en menor medida, a la Nación.

   En uno, el bloque que conduce Nicolás Vitalini reclama al gobierno de Axel Kicillof que envíe los protocolos que debían aplicarse en el complejo Vientos del Secano, en Mayor Buratovich, y pide detalles de los controles en los ingresos a Villarino. En el otro demanda a Nación y Provincia que pongan personal de salud en los accesos a Bahía, ya que en todo este tiempo hubo policía pero ni un médico o enfermero que tome la temperatura.

   En el peronismo no tienen dudas de que el personal sanitario en las rutas debe ser municipal, tal como ocurre en otros distritos.

   Dice una de las voces más vehementes de la oposición: "Me cansaron. Nosotros estamos tratando de acompañar y callando un montón de problemas que vemos todos los días para no complicar una situación tan delicada. Pero esto es demasiado. La Municipalidad no cumple debidamente su rol en las rutas, por no hablar de las falencias en el área social. ¿Sabés cómo está Villa Rosas, por ejemplo? En la sesión de la semana que viene no me pienso guardar nada".

   En la vereda de enfrente aseguran que los recursos de la comuna se están aplicando al extremo y que falta más acompañamiento de los niveles superiores.

   "¿Me podés explicar qué hace Región Sanitaria?", pregunta uno de los dirigentes que también tomará la palabra en la futura sesión.

   El señalamiento no es casual. Desde lo formal, porque los dos proyectos ingresados al Concejo se dirigen de manera expresa a ese organismo provincial con sede en Bahía. Desde lo político, porque los dos directores del ente militan en las vertientes del justicialismo más refractarias para los amarillos bahienses. Maximiliano Núñez Fariña integra el feliuísmo y Laureano Alimenti, La Cámpora.

   Por el lado de las huestes que responden a Feliú, el contraataque llegó desde uno de sus voceros más filosos, el concejal Gustavo Mandará, quien cuestionó al proyecto por entender que la comuna busca quitarse responsabilidades.

   En cuanto al camporismo, la columna bahiense con mejor llegada a los puestos de máxima decisión del país, no habría que esperar respuestas altisonantes. Aunque estuvieron al límite, con un comunicado frenado anoche a última hora.

   Otro dato del temperamento municipal para con la Gobernación es un gráfico difundido ayer donde se observa la inversión pública desde el inicio de la emergencia sanitaria. La torta expone los aportes comunales, provinciales y nacionales.

   La Casa Rosada tiene clara delantera, la comuna exhibe lo suyo y, de acuerdo con ese gráfico, lo que le dio la Provincia a Bahía es casi imperceptible.

   "María Eugenia nos mandaba el doble de alimentos y de leche, además de materiales de construcción, colchones, frazadas. Son datos. Hubo un cambio total desde diciembre", afirma uno de los miembros del comité de crisis municipal, de comunicación permanente con el intendente.

   Para el movimiento K, no tiene ninguna lógica que la administración Gay mantenga los mismos acuerdos con Kicillof que con Vidal. Y recibieron a esa torta como un golpe directo, advirtiendo que todo lo que se tensiona se puede romper.

   "Entre otras cosas, les falta contar el aporte por servicio alimentario escolar, que acaba de aumentar un 137%. Por lejos, el mayor en los últimos 20 años", replican.

   Curiosidad o no, los pinchazos públicos que afloran cada vez más en los estamentos medios de Juntos por el Cambio contrastan con el tono mesurado de la cúspide. Como en todo equipo, la política requiere jugadores en diferentes roles.

   En la cima de la pirámide municipal entienden que la relación con Provincia se fue encarrilando de manera paulatina, tras un inicio pedregoso. De todos modos, esa dinámica transita por distintos andariveles.

   En las dos materias más sensibles de la pandemia, Políticas Sociales y Salud, advierten cierto descuido de La Plata con Bahía. A lo mencionado en alimentos se agregarían promesas no concretadas de insumos para el Hospital Municipal.

   Sin embargo, la cúpula no lo atribuye a una discriminación política sino al terror por lo que pueda suceder en el Conurbano, que es adonde se dirigen los mayores esfuerzos de Kicillof y su gabinete. Si el problema sanitario y económico se sale de madre en el primer y tercer cordón, la explosión se puede llevar puestos a todos, con onda expansiva hacia los municipios más alejados.

   Otro rubro donde la comuna está pidiendo soluciones, junto con varios distritos del interior bonaerense, es Cultura. Los artistas y trabajadores culturales fueron de los primeros en dejar de trabajar y serán de los últimos en volver. Salas de teatro, recitales, talleres y una lista de otras actividades seguirán detenidas por tiempo indefinido, ya que requieren convocatoria de público.

   Los colectivos de artistas están furiosos con el Instituto Cultural local desde mucho antes del coronavirus y ese malestar se potencia por la ausencia de políticas de ayuda a los sectores forzados a la inactividad.

   En Alsina 65 sostienen que necesitan del refuerzo de estamentos superiores para darles respuestas y que desde la capital bonaerense, hasta el momento, no hay ninguna devolución.

   Donde sí hay feedback es Seguridad. El ministro Sergio Berni responde a todo afirmativamente e incluso acaba de enviar 50 policías más al distrito. Será que tiene más recursos o que las afinidades ideológicas están por encima de las partidarias.

   Del lado positivo también hay que anotar que el Municipio está muy cerca de anunciar que consiguió el dinero para pagar en tiempo y forma los salarios de sus empleados. Los últimos detalles se definen por estas horas.

   Detrás de todo esto hay dos potenciales focos de incendio, tan o más graves que todo lo anterior. En cuanto al virus, el temor es que el brote del eólico se propague y Bahía rompa su invicto de contagios por transmisión comunitaria.

   Si los casos se mantienen delimitados entre los trabajadores de Vientos del Secano y sus contactos estrechos, no hay riesgos de volver hacia atrás con las flexibilizaciones a la cuarentena. Pero, apenas aparezca un paciente que contraiga COVID-19 sin que se sepa cómo, adiós aperturas.

   La otra llama incipiente es el servicio de colectivos. Con adelantos municipales, las empresas pudieron pagar salarios a principios de mayo y la UTA desistió de ir al paro. Pero las restricciones a la cantidad de pasajeros (se admite hasta unos 20 por unidad) y la reducción de frecuencias pone al borde del quebranto a las empresas.

   En Córdoba, Rosario y Santa Fe, por caso, no hay servicio desde hace más de 10 días porque no pudieron cubrir los sueldos.

   Hay una diferencia clave entre el AMBA y el resto del país: en Capital y Conurbano las compañías componen sus ingresos con 70% de subsidios y 30% de tarifas. En todas las demás ciudades, incluida la nuestra, la relación es 35% subsidios y 65% boletos abonados.

   En marzo las empresas bahienses esperaban ingresos por 122 millones de pesos, aunque el aislamiento de la segunda mitad del mes redujo ese número a 83 millones. En abril la recaudación descendió a 53 millones.

   La única manera de que los micros continúen circulando es con una inyección fuerte desde algún nivel del Estado. El Municipio es el ente que concede el servicio y responsable primario, pero no tiene recursos suficientes como para apuntalar al transporte de manera sostenida.

   Además, la decisión de limitar el pasaje es nacional, a lo que se puede agregar que las firmas adjudicatarias quedaron afuera de las ayudas de la AFIP para pagar parte de los salarios de los trabajadores.

   El Ministerio de Transporte aún no reaccionó con las principales ciudades del interior estalladas, por lo que nada hace pensar que se conmueva por Bahía Blanca. Todo lo demás, es cuestión de tiempo.

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