Proyecto de reciclaje

Para cuidar el medio ambiente sólo se necesita una botella y mucho amor

15/9/2019 | 07:00 |

Un proyecto que nació en Colombia hace un par de años desembarcó en Bahía Blanca de la mano de Mónica Romero y ya es furor en las redes sociales.

Fotos: Emmanuel Briane-La Nueva.

Por Pablo Andrés Alvarez / palvarez@lanueva.com

   "Botellas con Amor” se denomina una iniciativa para cuidar el medio ambiente y que, en menos de un mes, sumó más de 10 mil adhesiones en nuestra ciudad.

   Aunque Mónica Romero (la impulsora junto a un grupo que conforman otras seis personas) aclara enseguida que no es una idea original, sino una réplica de un movimiento iniciado a nivel mundial, en Bahía encontró un eco sorprendente.  

   “Nunca vi segura la forma de descartar el plástico existente en la ciudad. Me resulta incómoda y poco efectiva”, señala “Monona”, al contar los inicios de una página de facebook (Botellas con Amor Bahía Blanca) que suma nuevos “amigos” todos los días, esperando consejos y respondiendo a las constantes inquietudes de los vecinos.

    Y agregó: “Plásticos de uso domiciliario que no tienen una razón de ser ¿Por qué? Porque el papel, el cartón lo podés llevar a cualquier punto verde, punto limpio. Estos plásticos no, y están en todo: un paquete de fideos, de arroz, los de galletitas, todos esos que tienen metalizado, las golosinas”. 

   “Una botella la puedo llegar a reutilizar, pero ¿qué hacés con el snack, el paquete de fideos, de polenta? Al ser plásticos de un solo uso nadie hace nada. Nuestra recomendación: llenar botellas con amor”. 

   Cualquier botella, de cualquier tamaño sirve. 

   “Tiene que ser llenada de manera bien compacta. Una botella de 1,5lt llega a pesar medio kilo. Botellas de gaseosas, agua, bidones, botellas de aceite, de shampoo, de jabón para la ropa, de lavandina, todo puede ser rellenado de plásticos y luego ser reutilizados”.

   El sistema sugerido es muy sencillo: dentro de cualquier botella descartable se van poniendo residuos plásticos.

   De esa manera, se convierte en una solución integral para el manejo sostenible de los residuos plásticos y se logra la mejora de la calidad de vida de las comunidades vulnerables, mediante una estrategia innovadora dirigida a instituciones, empresas y comunidades.    

   “Mucha gente comenta que ve con enorme frustración cómo realiza la separación de origen en sus hogares y luego ven cómo los camiones de residuos juntan todo en el mismo lugar, mezclándose todo nuevamente. Y los Puntos Limpios tampoco resultan tan cómodos, porque no se puede estar yendo todos los días hasta esos lugares”, manifestó la actual coordinadora del emprendimiento.

   Y agregó: “La página de Facebook la abrimos hace alrededor de un mes y ya es un boom . Tenemos muchísimas consultas y gente que nos comunica que ya empezó con el proyecto”.

   Romero señaló que la población está sensibilizada por dos temas medio ambientales mundiales, como son el incendio del Amazonas y la famosa isla de basura que ya es más grande que Francia. 

  “Hay que aprovechar estos momentos para ofrecer soluciones prácticas y que perduren en el tiempo. Este no es un invento nuestro, sino que replicamos un modelo que en varios países ya está en marcha hace un par de años y es muy exitoso”.

   En lo personal, lo conoció en Colombia, en uno de sus viajes en bicicleta, otra de sus pasiones.

   “El proyecto cierra por todos lados, empezando por el punto que se descarta menos basura en la tradicional bolsa de los hogares, porque muchos de esos residuos van compactados dentro de la botella. Y lo que queda compactado dentro de la botella sirve como materia prima de reciclado”.

   Aunque ya está determinado que esas botellas lleguen a cooperativas de trabajo para que realicen la trituración y el reuso de ese plástico, falta definir el paso intermedio.

   “Estamos trabajando actualmente en dos temas: la recolección de los envases llenos y el acopio previo a la disposición final. Actualmente no tenemos un espacio determinado dónde poner las botellas que se recogen de los puntos de acopio que conseguimos. Y lo tenemos que resolver rápidamente”.

   “Queremos que la materia prima sea aprovechada en Bahía Blanca. Ya tuvimos algunas propuestas para acopiar nosotros y enviarlas a Buenos Aires, pero no es nuestra intención. Queremos que esos plásticos sean aprovechados y puedan generar trabajo en nuestra ciudad. La idea es darle prioridad a aquellas personas que ya estén trabajando en la recolección y el reciclado”.

   La idea, según contó Mónica, la comenzó sola, pero enseguida conformó un grupo de trabajo de siete personas.

   “Estamos pensando en conformar la ONG. Esperaba una reacción positiva de la gente, pero no tan rápida. Realmente fue un boom de adhesiones”.

   Bahía, en ese sentido, es una ciudad íntimamente ligada con el plástico.

   “En el país no hay cultura del reciclado. Y es una lástima, porque ya perdimos muchos años que afectaron al medio ambiente. Ya estamos cumpliendo el primer objetivo, que es reducir la posibilidad de que el plástico quede dando vueltas al aire libre y afecte al medio ambiente. Hay muchísima gente que está juntando plásticos implementando este método”.

   Y cerró: “Aspiramos a que Bahía Blanca sea la primera ciudad del país libre de plásticos en la naturaleza. Es un objetivo ambicioso, pero muy necesario”.

Puntos de acopio

   Ya se sumaron distintas instituciones y hasta vecinos ofrecieron sus viviendas como puntos de acopio, con el objetivo de llegar a la mayoría de los barrios de la ciudad.

   Algunos de los actuales son:

--Matehu 119 (Villa Mitre).

--Ramón y Cajal 3942 (Patagonia).

--Horacio Quiroga 1432 (Millamapu).

-- Humboldt 3758 (Barrio 12 de Octubre).

--Saavedra 2395 (Villa Rosario).

--Fitz Roy 428 y avenida Colón 547 (Centro).

--Sáenz Peña 2104 (Villa Rosas).

--Alsina 1307 (Macrocentro).

--J.V González 540 (Cerri).

--San Martín de Balcarce 5230 (Espora).

--Carriego 2782 (Santa Margarita).

--Ingeniero Alberto Luna 1722 (Barrio Polo).

--Humboldt 52 (La Falda).

La problemática

   Aunque nos parezca difícil de entender, un producto que sólo está un tiempo limitado en las manos de su consumidor, puede tardar hasta 500 años en desaparecer. Sí. 500 años en desaparecer.

   Cada año, ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar en todo el mundo. Para entender la inmensidad de la cifra, se puede comparar con vaciar un camión de basura por minuto. 

   En Argentina, cada día, se tiran a la basura alrededor de 13 millones de botellas PET, según una publicación de la Fundación Vida Silvestre.

   De acuerdo a cifras del Banco Mundial, sólo el 5% del total de los residuos plásticos generados ennuestro país se reciclan. 

   Es más: de las 2.705.318 toneladas de residuos plásticos que se generan, 272.967 ni siquiera se recolectan. 

   Dentro de los residuos plásticos que sí son recolectados, el 71% se distribuye en los rellenos sanitarios mientras que el 23% termina en vertederos de basura. Repetimos: sólo el 5% de los residuos plásticos se reciclan.

   Y al hablar de instancias de reciclaje, cada vez son más las ONGs y los voluntariados que emergen. Como en este caso "Botellas con Amor".

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