Bahía Blanca | Miércoles, 24 de abril

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El empresario bahiense que construyó su edificio y se inspiró en Manu, Pepe y El Puma

Gastón Elías es un hombre vinculado -básicamente- al rubro financiero. Tiene 43 años y siente profunda admiración por ellos: “Me inspiran a ser mejor en el día a día”, aseguró.

Fotos y video: Pablo Presti-La Nueva.

Por Fernando Rodríguez / ferodriguez@lanueva.com

(Nota publicada en edición impresa)

   “Arrancar el día encendiendo las luces de acá, es empezar mi partido”, compara Gastón Elías, al mismo tiempo que, en el tercer piso del edificio, señala el panel con las pinturas al óleo de Manu Ginóbili, Pepe Sánchez y El Puma Montecchia.

   Demostrando en cada palabra su admiración por estos tres basquetbolistas, intenta argumentar el motivo de la iniciativa.

   “Te diría que, más allá de respetar a gente como René Favaloro -aclara-, no tengo personas que admire tanto como a ellos tres”.

   Transitando por Chiclana al 500 nadie puede imaginar que, ingresando a ese edificio de cascarón vidriado, puede encontrar reflejado lo que significa, para la ciudad, el único homenaje real a los tres bahienses que consiguieron el logro más importante de la historia del deporte de la ciudad.

   “De ellos me inspira todo; el hecho de ser convecinos y que hayan traspasado fronteras, además de la carrera sublime que completó Manu en la NBA”, elogia.

Impactante. La sala de directorio, ambientada con la figura de Manu.

   Gastón tiene 43 años y asegura que desde los 30 empezó a rondar en su cabeza la idea. Para eso, primero tenía que reinvertir en su actividad financiera, la que desarrolla desde los 20 años.

   “Desde que empezó a dar vueltas en mi cabeza la idea de construir el edificio para desarrollar mi actividad, en paralelo fue pergeñándose la intención de hacer un homenaje a estas figuras bahienses; y se dio de tal manera, que fue de la mano con el avance del proyecto del edificio”, cuenta.

   Hubo dos situaciones que facilitaron el proyecto: tener la claridad de lo que pretendía y encontrar a la persona idónea para llevarlo a cabo.

   “Arrancamos en 2012, cuando fui a ver al ingeniero Gustavo Fernández Etulain, proyectista del edificio. Después que le transmití la idea, primero se sorprendió y después -destacó- lo tomó de manera tan personal, que su profesionalismo fue fundamental para concretar esto”.

   —¿Cuál era la idea?

   —Quería un edificio único en Bahía, vanguardista por su arquitectura exterior, por su diseño interior, por los materiales y la funcionalidad para la firma. Y de la mano, en la planta baja, exhibir las camisetas, que en parte tenía firmadas, y el reconocimiento en el tercer piso, donde transito habitualmente, que lleva a la sala de directorio con el nombre Manu Ginóbili, aparte del panel dedicado a los tres bahienses campeones olímpicos.

   —¿Por qué te focalizaste en tres deportistas y qué tiene que ver con el trabajo diario?

   —Primero tiene que ver con la pasión que siento por el básquet. Quizá el hecho de no haber jugado demasiado de chico, por limitaciones técnicas, de alguna manera fue generando en mí esa pasión alineada con quien podía hacerlo tan bien, gestando algo que se llama admiración. Me inspiran a ser mejor en el día a día, por eso, de alguna manera quería tenerlos cerca. Y es lo que logré: llegar todas las mañanas y, si entro por el frente del edificio, mirar las camisetas, y si accedo por la cochera, ver lo de Manu.

El acceso, donde están las tres camisetas argentinas y la de los Spurs.

   —¿De qué manera canalizas a diario toda tu admiración hacia ellos?

   —Tomo muchas cosas de ellos: sacrificio, determinación, claridad para lo que viene... De la manera que estás viendo: el escritorio sin estar abarrotado de cosas, tratando de tener el horizonte limpio, las cosas claras...

   Esta obra ya la apreciaron dos de los tres protagonistas de la historia: Pepe Sánchez y Alejandro Montecchia.

   “Cuando vinieron firmaron los vidrios. Quizá en algún momento -dijo ilusionado- nos visite Manu y pueda ver lo que humildemente un bahiense le hizo a otro bahiense que trascendió”.

   Ese día, su obra tendrá el broche de oro...

Más allá del homenaje 

 

   En familia. Gastón Elías está casado con María Gabriela Alarcón. Son padres de Federico (19 años) y Rosario (16 años, jugadora de voley de Olimpo).

En su oficina, el portarretratos familiar y varios libros de Manu.

   Exjugador. Jugó al básquetbol un tiempo en Napostá y pasó a Argentino, donde practicó hasta los 15 años.

   De élite. Su hijo juega en Bahía Basket. Inversamente a la carrera del papá, primero estuvo en Argentino -de los 4 a los 14- y después pasó a Napostá.

   Un pedido. “A mis hijos le dije que, el día que yo no esté, los homenajes no los toquen, porque ya son parte de la ciudad”.