Crónica

Así era un día en la casa del horror del Clan Benítez

27/3/2018 | 12:46 |

   —No se muerde la mano de quien te da de comer, consejo...

   Eso decía Fernando Rubén Benítez en noviembre mientras craneaba la forma en la que iba a mantener cautivas a 2 chicas en su casa de Güemes al 3.700, en el barrio Latino de Bahía Blanca.

   Tenía 26 años y acababa de conocer a Aldana García, 8 años menor que él. La había encontrado en Facebook en octubre y en diciembre la invitó a vivir en su casa, en la que también estaban su papá Fernando (condenado por atacar a una adolescente con cuchillos), su hermano Gonzalo y su mamá Nélida Esther Llanos. El clan comenzaba su historia más escalofriante y para los vecinos ya eran la manzana podrida de la zona

   No pasó mucho tiempo para que la familia de Aldana comenzara a notar cosas raras: en enero apareció en su casa con un ojo negro y cuando la llamaban lo hacían al celular de Fernando y siempre en altavoz. Pero la chica ponía las excusas de que se había golpeado sola y que su novio era celoso. Y para los padres de ella, Fernando parecía un pibe normal.

   Pero la puerta, las ventanas y el portón de la sede del Clan Benítez escondía detalles terroríficos. Y era custodiada por un rottweiler y un dogo que mordían a cualquiera que se acerque, incluso a Aldana y a Andrea Santa Cruz, una joven de 23 años que se sumó como víctima en enero.

   La casa tenía comedor, cocina, patio y 3 habitaciones, pero todo indica que lo peor ocurría en una sola pieza. 

   Ahí había 2 camas de una plaza y candados. No había cadenas, pero sí cables y cintos. Y sangre, mucha sangre en los colchones. 

   Fuentes de la investigación cuentan que Aldana y Andrea eran sometidas a violaciones y cortes cotidianamente. Los Benítez tenían en esa pieza destornilladores, cuchillos y tijeras.

   Aldana de vez en cuando volvía a la casa de su mamá, pero no contaba nada. Hasta en la madrugada del lunes, cuando no aguantó más y fue a buscar a su familia, que no sabía nada de ella desde hacía 15 días

Los vecinos hablaron: "Son la manzana podrida del barrio"

   Primero dijo que Fernando no tenía nada que ver, aunque tras desmayarse y volver en sí admitió las torturas a las que era sometida.  

   La llevaron al Hospital Penna y ahora pelea por sobrevivir. Llegó a contar que la drogaban con cocaína y que la abusaban con un destornillador. 

   Gracias a esa denuncia la policía llegó a Güemes al 3.700 y se encontró con Andrea, que estaba casi muerta en el patio: malherida, con cortes y mordeduras y con pocos signos vitales.

   Nélida Esther Llanos buscó confundir a los investigadores llamando al 911 y diciendo que había una chica en su patio y que la habían mordido sus perros. Pero se le cayó todo: dentro de la casa, además de los colchones llenos de sangre, estaban la ropa y las pertenencias de las 2 jóvenes. 

   Lo detuvieron a Fernando Rubén y a su mamá Nélida Esther. Y unas horas después a Gonzalo, que estaba dando vueltas por el barrio mientras esperaba que "se calme" la agitada noche del lunes. 

Detuvieron al hermano del hombre que tenía secuestradas a las 2 mujeres

   Ahora están los 3 detenidos y serán indagados en las próximas horas por privación de la libertad, reducción a la servidumbre, abuso sexual, comercialización de drogas y tentativa de femicidio. 

 

Si sufrís violencia de género o conocés a

alguna víctima, llamá al 144: es gratis y atiende las 24 horas

Mustang Cloud - CMS para portales de noticias