Macri, captar el clima de época

27/8/2017 | 07:50 |

Por
Maximiliano Allica

Cuando Raúl Alfonsín asumió la presidencia, el clamor popular era democracia, libertad. Con los años quedó claro que con la democracia sola no se come ni se cura ni se educa, pese a que sin ella ningún desarrollo es sostenible. Alfonsín, en uno de sus primeros discursos, recitó el Preámbulo de la Constitución, un mensaje contundente. Supo captar el clima de la época y eso le permitió sostenerse en situaciones extremadamente delicadas, incluyendo alzamientos militares. Con el transcurrir de su mandato, sin embargo, la economía le dio la espalda. Aunque hoy se lo valore, su gestión terminó mal en 1989.

Carlos Menem, a los dos años de presidencia, defendió el plan de Convertibilidad que aniquiló la inflación. Captó el clima de época. El 1 a 1 permitió organizar gastos, proyectar, comprar electrodomésticos y viajes en cuotas. Ese mismo sistema comenzó a crujir rápidamente hacia los márgenes, generando una desocupación creciente, e incluso un sector sensato de la dirigencia propuso una salida gradual de la paridad artificial peso-dólar a partir de 1997. No ocurrió.

Ese plan económico estalló en la cara de Fernando de la Rúa, quien había prometido no tocar la igualdad cambiaria, a diferencia de su adversario electoral Eduardo Duhalde. De la Rúa, o sus asesores de imagen, fueron hábiles al captar que un porcentaje del electorado con capacidad para imponerse en las urnas quería sostener el 1 a 1, aunque dejando atrás los fantasmas del lujo vulgar y los negocios turbios desde el Estado. Ni una ni otra.

Néstor Kirchner fue maestro a la hora de explotar el clima de época. La consigna era "Que se vayan todos" y el santacruceño atacó con acciones o verba a cuanto poder establecido tuvo por delante. Era el presidente enojado de un pueblo enojado. Cristina Fernández extremó esas disputas, pero el desgaste de tantos años de un mismo espacio en el gobierno, más las denuncias por corrupción y una economía deprimida terminaron eyectando al kirchnerismo.

Mauricio Macri, con su discurso anti-corrupción, también captó el clima y aún le funciona. Tras 20 meses de gobierno sobre ripio, Cambiemos sacó un resultado muy valioso en las PASO a nivel nacional y podría subir en octubre. Un peronismo dividido y discutible, más un sindicalismo en algunos casos impresentable, son el blanco de ese discurso que su público quiere escuchar. El final de la historia es impredecible, más allá de que las estadísticas no estén del lado de Macri. Por ahora, el presente le da la derecha al olfato político del primer mandatario. Sus adversarios, además de criticarlo, deberían preguntarse qué hicieron tan mal.

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