Terrorismo, seguridad, libertad

19/8/2017 | 21:09 |

Por
Maximiliano Allica

El atentado en la Rambla de Barcelona, los ataques posteriores en Finlandia y Rusia, y todos los antecedentes de extremistas solitarios o en pequeñas células con infraestructura mínima exponen la virtual imposibilidad de frenar al terror.

Las principales sociedades de Europa hoy se enfrentan a múltiples presiones en favor de la desglobalización, esto es, la creciente discusión por regresar al viejo esquema de fronteras cerradas y controladas, aquel modelo de Estado Nación que aún funciona en distintos continentes, el arrinconamiento de los grupos étnicos o sociales "sospechosos" hacia los márgenes.

El mundo jamás estuvo a salvo. En proporción, nunca hubo menos guerras que ahora, pero el progreso cultural, las fronteras abiertas, las mayores facilidades para viajar o intercambiar con personas de países diferentes y trabar amistades intercontinentales todavía no alcanzan para una confraternización a escala superior. Quizás la esencia del ser humano no esté preparada para la paz.

En el caso del extremismo islámico, entenderlo como una reacción a la actual opresión de Estados Unidos y las potencias europeas sobre el universo árabe aparece como una explicación limitada. Hay quienes afirman que la historia del mundo es la historia del enfrentamiento entre Oriente y Occidente, desde las guerras médicas seis siglos antes de Cristo e incluso antes. Lo que pasa hoy no es nuevo, solo son nuevas las formas.

Ganar la paz, en la mirada occidental, es asegurar el control de los agentes de conflicto. Para eso se requiere el uso de la fuerza y, eventualmente, la violación de derechos que, de este lado del mundo, consideramos fundamentales.

En Turquía, si se quiere un modelo "intermedio" porque cuenta con cierta modernidad europea aunque mantiene resabios de la interpretación extrema de la ley islámica, cada vez que ocurre un ataque terrorista primero se abate al agresor y, de inmediato, se detiene a toda su familia y amigos, que pasan a la categoría de sospechosos. ¿Es justo? ¿Es un abuso del Estado?

Más seguridad pero cediendo libertades individuales o más libertades individuales en desmedro de mayor seguridad es (fue y será) uno de los grandes dilemas. La solución total no existe. Solo nos queda aspirar a ser libres.

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