La mejor noticia, el peor mensaje

1/7/2017 | 08:12 |

Por
Walter Gullaci

“ Hola gente de LU2. Soy Dana, la chica del semáforo. Ya estoy mejor, reponiéndome de a poco. Quiero agradecerles por todo lo que hacen por mí, por sus oraciones”.

Dana Guglioni ya hace un puñado de dìas que está de nuevo en su casa. Contenida, mejor, en lenta aunque paulatina recuperación.

Fueron 26 interminables días de internación en el Hospital Municipal, la mayoría de los cuales transitaron entre angustias, indignación y una gran incertidumbre por su salud.

Esa salud diezmada en un santiamén por la caída de un semáforo, en un accidente incomprensible. Provocado por uno de esos inadaptados que cualquier sociedad que se precie de tal debería rechazar con todas sus fuerzas. Pero básicamente, a partir de la más efectiva ycontundente de todas. La justicia. Pero no...

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Mientras Dana, sus padres y su entorno viven con esperanzas y alegría este presente tan distante de aquellos momentos aciagos, quien hace casi un mes conducía en forma temeraria -pasando semáforos en rojo y presuntamente alcoholizado- hasta provocar el hecho que desembocó en las lesiones de la joven de 19 años, hoy transita la vida como si nada hubiera ocurrido. Y, parece, sin arrepentimientos...

Gracias, claro, a la decisión de la jueza de Garantías Susana Calcinelli, quien determinó la eximición de prisión de este sujeto que iba al volante del Audi aquella madugada del 2 de junio, quien, insólitamente, por el momento no tiene impedimento alguno para conducir.

Nazareno Goyak, como corolario de aquel hecho impune, abandonó el auto y el lugar del accidente, mientras Dana empezaba a tutearse peligrosamente con la muerte.

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“Deseo seguir con mi vida normal. Lo primero que quiero hacer es volver a la Uni, es lo que más extraño, y volver al gimnasio”, contó Dana, quien cursa el segundo año de la carrera de Economía.

“Fueron 26 días muy tristes, intensos y de no saber qué es lo que iba a pasar, pero ahora es todo alegría y felicidad. Verla hablar, caminar y que se recupera día a día un poco más es muy emocionante”, sostuvo el papá, Luis Guiglioni.

Entre una y otra expresión, unidas por el pedido al unísono de "justicia", queda la sensación de que con la vuelta a casa de Dana los bahienses recibimos esta semana la mejor noticia. Pero, a la vez, el peor mensaje. Su caso sigue impune.

Entonces, surge una pregunta que eriza la piel.

¿Qué estaríamos escribiendo ahora si su vida, en vez de abrirse a un mundo de sueños, proyectos e ilusiones, se hubiera apagado desde el absurdo e injustificable accionar de un potencial asesino al volante?

Mejor, ni pensarlo...

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