Mejoras urbanas para Villa Mitre
El concejal Sergio Masarella (FpV) ha retomado un proyecto de su autoría (fue presentado en 2014), buscando se considere la posibilidad de llevar adelante una intervención urbana en el barrio de Villa Mitre, para mejorar la posibilidad de “ejercer de forma plena su ciudadanía” de los vecinos.
La propuesta plantea que el Departamento Ejecutivo “determine si es viable hacer una semipeatonal” en ese barrio creado en 1906 y reconocido, en su momento, como “la reina de las villas”.
La propuesta sugiere analizar las cuadras que pueda ser conveniente adecuar.
La idea fue apoyada por los propios vecinos, que consideran que la intervención “embellecería el sector y permitiría generar un espacio de recreación”, favoreciendo la realización de encuentros culturales y artísticos y el funcionamiento del comercio.
El pedido plantea ensanchar veredas, mejorar el equipamiento urbano integral (luminarias, bancos, forestación, cestos, bicicleteros), tomando una estética similar a la de la primera cuadra de calle O’Higgins.
La propuesta no parece inadecuada. Los especialistas en cuestiones urbanas se muestran todos convencidos de los efectos positivos de toda intervención que potencie los espacios públicos en favor de los peatones y desaliente el uso del automóvil. Peatonalizar los centros es una premisa que persiguen las ciudades del mundo.
Villa Mitre, como otros tantos barrios, ha consolidado su identidad.
Sus habitantes han reforzado, generación a generación su sentido de pertenencia, y es habitual que definan el lugar como “una ciudad dentro de la ciudad”. Verificada esa visión, no es mala decisión favorecer ese sentimiento a partir de intervenciones que refuercen una especie de descentralización.
Repasando parte de la historia, ya en 1934 la Villa tenía un espacio que se hacía peatonal los fines de semana.
Era una cuadra de calle Garibaldi, en la cual de manera espontánea concurrían los jóvenes, las parejas de enamorados y los mayores, para la tradicional “vuelta del perro”.
Por eso aparece acertado que, como primer paso, se determine la viabilidad del proyecto.
Cumplida esta condición, la obra sería una respuesta lógica para potenciar los lugares de encuentro y convivencia social.