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El Cerebro Electrónico

Escribe Mario Minervino

Hace 53 años, en octubre de 1962, el Departamento de Electrónica de la Universidad Nacional del Sur (UNS) puso parcialmente en funcionamiento un “cerebro electrónico”, una elemental y avanzada computadora.

La primera experiencia de la UNS en el por entonces novedoso campo de las computadoras databa de 1959, cuando construyó una Unidad Aritmética Experimental, la primera en su tipo en nuestro país.

La máquina, formada con 190 transitores, 850 resistencias y 220 condensadores, era capaz de efectuar operaciones de multiplicación, hasta un total de 10 mil, cuyo resultado podía leerse en un tablero luminoso de 48 lámparas de neón.

En 1962, la inauguración de un nuevo laboratorio en la avenida Alem sirvió para poner en marcha una parte del computador electrónico CEUNS.

En la ocasión se libró al servicio al “teleprinter” y al “autotransmisor”, para plantearle a la máquina problemas aritméticos complejos, los cuales, editados en cintas, se derivaban al Instituto de Cálculo de la UBA, para ser procesados y reenviados a Bahía Blanca, donde se podrían traducir e imprimir.

“El computador es un poderoso auxiliar para atacar problemas de alta complejidad que de otra forma sería imposible abordar”, explicó entonces el ingeniero Jorge Santos, director del Departamento de Electrónica.

El Cerebro Electrónico sirvió, además, para que este diario informara al lector sobre una cuestión que empezaba a interesar a la gente: “¿Qué es una computadora?”. La respuesta fue: “Es una máquina destinada a hacer cálculos aritméticos y lógico-matemáticos”.

Pocos imaginaban la revolución que esa máquina lograría en el mundo, modificando completamente la forma de trabajo y comunicación pública y privada de la humanidad.