No hubo acuerdo con los cartoneros
Por Pamela Subizar / psubizar@lanueva.com
Tras una intensa jornada, que incluyó una ruidosa protesta frente al Palacio Municipal y una extensa negociación, no se logró cerrar un acuerdo definitivo entre el municipio y los cartoneros.
No obstante, los trabajadores que habían permanecido en la Plaza Rivadavia dejaron anoche su lugar para seguir dialogando en sus barrios.
El eje de la discusión no pasó por la prohibición de la tracción a sangre, sino por saber cuál va a ser el futuro de cientos de familias que viven de la recolección informal.
Precisamente esa fue la principal demanda de las más de 30 carretas y 200 personas, entre trabajadores, niños y jóvenes militantes, que protestaron en el centro.
No faltaron los clásicos redoblantes, los cánticos como “soy cartonero y no ladrón” y la cartelería alusiva: “Sr. intendente dónde están mis derechos”, en un marcha organizada y pacífica. “Pedimos que nos dejen trabajar, para poder darle de comer a nuestros hijos”, resumió Isabel, cartonera desde hace doce años, con seis pequeños.
En el ingreso a la comuna, el cerco de policías abrió el paso sólo a ocho representantes cartoneros que se reunieron, durante dos horas y media, con una comitiva municipal, liderada por el secretario de Gobierno, Fabián Lliteras.
“Ni un paso atrás”, dijo ayer vía Twitter el dirigente Dámaso Larraburu, y esa pareció ser la impronta que tuvo en la “negociación” la comuna, según los cartoneros.
Sin acuerdo, el conflicto volvió a foja cero: en 15 días sacan los caballos de circulación.
La propuesta oficial
Una posible asociación
La reunión entre la comuna y los cartoneros terminó con un primera acuerdo para que la prohibición de la tracción a sangre arranque el 1 de septiembre, y en ese tiempo revisar alternativas para reconvertir la actividad.
La principal opción dada fue formar una asociación que separe los residuos en un galpón en el macro centro, garatizando a los trabajadores un ingreso y lo que se obtenga del reciclado. La recolección la haría Bahía Ambiental SAPEM.
El centenar de cartoneros que estaba fuera del municipio recibió con un silencio de aprobación el nuevo plazo de 45 días, pero estalló en rechazo con el horario de circulación que se impondrá en ese tiempo: de 20 a 6.
Fabián Lliteras indicó “vamos a continuar con el trabajo con los recicladores, viendo cada caso particular, y la situación se mantiene igual: a partir del 1 de agosto se prohibirá la tracción a sangre”.
En medio de agitadas discusiones, cartoneros barajaron la posibilidad de pedir un horario más extendido, de 18 a 6, pero las puertas del municipio ya estaban cerradas.
Muchas familias permanecieron durante toda la tarde sobre calle Alsina y, tras dialogar con Gustavo Maldonado, jefe de la Policía, decidieron retirarse del lugar alrededor de las 21 en forma pacífica.