Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Bahía Blanca |

Tierras Argentinas: un barrio que crece de la mano de la pobreza

En la actualidad viven allí unas 800 familias, según estiman desde la sociedad de fomento. Los vecinos afirman que los pocos terrenos que quedan por usurpar se disputan literalmente a los tiros.
Tierras Argentinas: un barrio que crece de la mano de la pobreza. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

Por Sergio Prieta / sprieta@lanueva.com

Hace poco más de dos años, el barrio Tierras Argentinas albergaba a 300 familias. Hoy son 800 y la demanda por los terrenos es tan alta, que la propiedad de los pocos moradores que quedan se resuelve a los tiros.

Ese macizo de tierra ubicado a la vera de calle Don Bosco, desde el 2.300 hacia el camino Parque Sesquicentenario, creció de manera abrupta según lo explican los mismos vecinos.

Diferente era el panorama en septiembre de 2012, cuando "La Nueva." realizó un informe en el cual varios jóvenes de entre 20 y 30 años, que ya habitaban la zona, admitieron haber ocupado los terrenos por no tener oportunidades para adquirirlos ni lugar donde vivir.

Por entonces se podían observar cientos de lotes demarcados con cintas y carteles con los nombres de sus dueños y algunas precarias viviendas de chapa, aunque ahora el panorama se invirtió: muchos “ranchitos” de chapa y cartón, pocas casas de material y franjas de suelo en disputa permanente.

Una de las 800 historias que forman parte del lugar es la de Víctor Aristu, actual presidente de la sociedad de fomento que busca legalizar al barrio. Hasta el año pasado era camionero, pero cuando se quedó sin trabajo debió dejar la casa que alquilaba con su esposa y su hija, de apenas un año, para mudarse al asentamiento.

Con la indemnización que cobró compró su parcela en el lugar por apenas 3.000 pesos y comenzó a construir a principios de 2013. En poco menos de un año se transformó en el primer fomentista y la sede de la entidad es la vereda de su casa, una de las pocas levantadas con ladrillos.

Según Víctor, el barrio creció a un ritmo tan frenético, que hace poco menos de 5 meses el municipio trazó cuatro nuevas calles en su interior, que fueron señalizadas con carteles creados y pintados por los mismos vecinos.

Ellos también son los encargados de proveerse el agua mediante una manguera conectada a una cañería de ABSA y de enganchar las precarias instalaciones de energía eléctrica a las de sus vecinos de Vista Alegre II, situación que ha generado cortes de ruta y quejas en los últimos días, ya que los transformadores de EDES se ven sobrecargados.

“Todas las conexiones son clandestinas porque existe un juicio por la posesión de las tierras y las empresas no pueden regularizarnos. Sabemos que estar enganchados está mal, pero es la única manera de tener los servicios básicos. Al menos hasta que la Justicia resuelva el tema”, asegura Pablo.

No obstante, y justificada por la creciente demanda vecinal, la sociedad de fomento busca mejoras. “En este momento estamos juntando plata para iluminar el barrio. Cada vecino aportó 83 pesos para comprar e instalar varios postes de luz con la intención de ordenar el cableado de la calle”, explica.