La sal, un riesgo para el embarazo
Durante el embarazo, una de las preocupaciones más importantes de las mujeres es lo que deben y lo que no deben comer.
La famosa frase que sostiene que "mujer embarazada tiene que comer por dos", constituye un mito.
Al final del primer trimestre de gestación se detecta un aumento de las necesidades nutritivas debidas al crecimiento del feto. Se estima que a partir del cuarto mes, sobre la ingesta realizada habitualmente se deben aumentar unas 350 calorías.
La mujer embarazada debe lograr que los alimentos que componen la dieta aporten al organismo la cantidad necesaria de nutrientes esenciales, tanto para la buena salud de la madre como para el sano crecimiento y desarrollo del futuro bebé.
Por eso, no olvidemos que el sodio se altera durante la gestación, lo que conduce a la aparición de retención de líquido, que se acentúa, principalmente, durante el tercer trimestre de la gestación.
Cada gramo de sal contiene entre 40 y 60 por ciento de sodio. De ahí que debemos prestar más atención a este tema, tratando de evitar aquellos alimentos con elevada dosis.