La victoria de cada día
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No importa la hora. Alguien llama y Guido siempre atiende.
–Mi hijo no puede más y yo... tampoco. El tocó fondo con la droga y yo, con mis fuerzas. ¿Qué podemos hacer? ¿Quién puede darnos una mano?
–Narcóticos Anónimos –es la primera respuesta de Guido, una de las tantas manos abiertas que en Bahía Blanca se extienden desde hace 6 años y que pueden ayudar a dar el primer paso para recuperar el sentido de una vida.
"Cómo obtenerlas, cómo consumirlas y el modo de conseguir más”. Todos los pensamientos de Guido giraban, de una u otra forma, en torno a las drogas. Vivía para consumirlas y las consumía para vivir. Estaba en las garras de una enfermedad crónica y progresiva que, como a todos los adictos, lo arrastraba a las cárceles, a los hospitales y a la muerte".
Guido no consume desde el 20 de octubre de 2007. Hoy, él ayuda y se ayuda. Un día sin drogas es otro día de triunfo. * * *
Desde su creación en California, en 1953, Narcóticos Anónimos (NA) está presente en más de 130 países. En la Argentina, funciona desde hace 25 años y en Bahía Blanca, desde 2006. Sus miembros aprenden los unos de los otros a vivir sin drogas y a recuperarse de sus efectos.
Cualquier persona que quiera liberarse plenamente puede integrarse a NA, independientemente de lo que consuma o haya consumido, incluido el alcohol.
La recuperación se centra en el problema de la adicción, no en una sustancia en particular. Además, la premisa básica del anonimato permite que los adictos participen de las reuniones sin miedo a posibles repercusiones legales o sociales.
Dicho anonimato estimula un ambiente de igualdad y asegura que ningún individuo ni circunstancia se consideren más importantes que el mensaje de recuperación que se comparte.
Las reuniones se cumplen cada lunes, de 20 a 21.30, en la Sociedad de Fomento de Sánchez Elía (D’Orbigny 1533); miércoles y viernes, de 19.30 a 21, en la Catedral (Sarmiento 72), y sábados, de 19.30 a 21, en Bravard 31 (Hospital Municipal).
"Nos ayudamos con nuestras propias experiencias a permanecer limpios. El programa se basa en la abstinencia total del consumo de drogas, alcohol y de automedicación. A su vez, hay 12 pasos que heredamos de Alcohólicos Anónimos, y así vamos cambiando nuestra forma de ser. Todo lo que estaba tapado por la droga emerge, porque el consumo es la manifestación más visible de la enfermedad, y debajo de ella hay mucho que cambiar", indica Guido.
La tarea no tiene un carácter terapéutico profesional, aunque no está en contra de la medicina, la psicología o la psiquiatría. De hecho, muchos de quienes participan en las reuniones de NA al mismo tiempo cumplen tratamientos profesionales.
Unos encuentros semanales son abiertos al público en general y otros, exclusivos para adictos. Siempre se trata de proporcionar un ambiente adecuado y fiable de recuperación personal. * * *
Guido es uno de los responsables de la reciente línea telefónica de ayuda abierta durante las 24 horas.
"Llaman adictos, pero sobre todo familiares. Cada caso es muy conmovedor. Muchos llegan muy mal, como padres que no asumen sus responsabilidades porque el dinero se les va en la droga. Se sienten tremendamente culpables pero no pueden parar. Por eso nosotros nos salvamos la vida entre nosotros".
El principio de su drama Guido lo ubica en su adolescencia, mientras cursaba el secundario en un colegio privado de Bahía Blanca y se encontró con el alcohol en las primaveras de Monte Hermoso. A los 18 años, cuando se fue a Buenos Aires para seguir estudiando en una universidad privada, al alcohol le sumó la marihuana. Pronto las fiestas electrónicas lo acercaron al éxtasis. Estaba enamorado de las drogas que le “abrían la cabeza”, le permitían integrarse y pertenecer al grupo que quería.
"Mis padres no estaban al tanto porque maquillaba mis problemas. Ante todo, era deshonesto conmigo mismo, no quería admitir que estaba en conflictos y ni pensaba en pedir ayuda. Por años intenté librarme solo del consumo. No pude".
De a poco empezó a derrumbarse en un vacío cada vez más profundo. Incumplía con sus responsabilidades, en la universidad le iba cada vez peor y la droga se volvía esencial. Tocó fondo
Un viaje a Bahía Blanca lo acercó a Alcohólicos Anónimos, donde le sugirieron que fuera a Narcóticos Anónimos, y como ese grupo ya estaba en Buenos Aires, Guido dio el primer y tan postergado paso: pidió ayuda. "Me di cuenta de que sufría una enfermedad, cuya cura no es conocida. Tuve que hacer un esfuerzo positivo, como ir a las reuniones. Pero antes hacía más esfuerzos para conseguir la droga, pagarla y consumirla. Uno de los primeros pasos fue no juntarme con adictos, para alejarme de la droga. El programa me fue dando principios para desarrollar la fuerza espiritual".
En 2010, Guido terminó su carrera universitaria en recuperación: regresó a Bahía Blanca para desarrollar su profesión y para continuar su misión en Narcóticos Anónimos.
"En NA somos todos iguales, desde el analfabeto hasta el que tiene un doctorado. De hecho tengo compañeros médicos, psicólogos y abogados en recuperación. El valor terapéutico de un adicto que ayuda a otro no tiene igual. En esa identificación está lo esencial del programa".
Seguro de que todo adicto puede dejar de consumir, perder el deseo de hacerlo y encontrar una nueva forma de vida, Guido afirma que cumplió un sueño que por años le pareció una utopía y dice que tiene muchos compañeros que también pasan por la misma etapa.
"Cualquier persona puede unirse a nosotros sin que importe su edad, raza, identidad sexual, credo, religión ni la falta de esta última. Sólo nos importa salir de la droga".
Cuatro años, 11 meses y 20 días suma Guido sin consumir. Cada día, una nueva victoria de su propio esfuerzo.
Con la aparentemente inofensiva cerveza y un poco de ginebra los fines de semana, la oscuridad para Ezequiel llegó en su temprana adolescencia.
"El tema era tomar para pertenecer a un grupo de amigos. Estudiaba en una escuela técnica y, gradualmente, esas borracheritas fueron haciendo su efecto. Tenía dos vidas: una en casa y otra afuera, en la que me sentía más desinhibido y seguro. Ya empezaba a armar un personaje".
Antes de los 20, Ezequiel empezó a conocer otro tipo de drogas, por caso marihuana, cocaína y psicofármacos. Para un adicto todo eso está al alcance de sus manos. Intentó entrar en la universidad y cuando un amigo murió por la droga, se aferró a ese dolor para seguir consumiendo. Mientras tanto, veía cómo su vida se estancaba. Se internó, hizo el esfuerzo, no le fue bien y sufrió una recaída. Finalmente, decidió irse a Buenos Aires.
"Allí conocí más excesos. Me quedé sin trabajo, viví en la calle, junté cartones, cometí delitos y terminé en la cárcel, con dos condenas. Pensar que siempre me repetía a mí mismo que nunca llegaría a estos extremos...".
Resignado a morirse como un drogadicto, en un llamado telefónico Ezequiel acudió a su familia. Volvió en tren y tardó una semana en salir de su casa. Estaba muy cansado del hambre, de la soledad, del frío y ya no creía en él.
"Mi papá me alentó. Fui a una terapia psicológica, en el Hospital Municipal, y un afiche me acercó a Narcóticos Anónimos. En las reuniones encontré la luz".
Ezequiel tiene 32 años, archivó el “pobre de mí” y siente que ya no es una carga para la sociedad. Tiene empleo, planea construir su propia casa y piensa volver a la universidad. No consume desde el 15 de abril de 2009, pero sabe que su batalla se libra día a día.Las tradiciones de Narcóticos Anónimos1 El bienestar común debe tener prioridad; la recuperación personal depende de la unidad de NA. 2 Sólo hay una autoridad fundamental: un Dios bondadoso tal como pueda manifestarse en la conciencia del grupo. Los líderes, que no gobiernan, no son más que servidores de confianza. 3 El único requisito para ser miembro es el deseo de dejar de consumir. 4 Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a NA en su totalidad. 5 Cada grupo tiene un solo propósito primordial: llevar el mensaje al adicto que todavía sufre. 6 Un grupo de NA nunca debe respaldar, financiar ni prestar el nombre a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que problemas de dinero, propiedad o prestigio lo desvíen del propósito primordial. 7 Todo grupo de NA debe mantenerse a sí mismo completamente, negándose a recibir contribuciones externas. 8 NA nunca tendrá carácter profesional, pero sus centros de servicio pueden emplear trabajadores especializados. 9 NA puede crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante quienes sirven. 10 NA no tiene opinión sobre cuestiones ajenas a sus actividades; por lo tanto su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas. 11 La política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción. Siempre se mantiene el anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine. 12 El anonimato es la base espiritual de todas las tradiciones de NA, donde siempre se anteponen los principios a las personalidades.Pasos de los adictos en recuperación1 Admitimos la impotencia ante la adicción y que nuestra vida se había vuelto ingobernable. 2 Llegamos a creer que un poder superior a nosotros mismos podía devolvernos el sano juicio.3 Decidimos poner nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, tal como lo concebimos. 4 Sin miedo, hicimos un detallado inventario moral de nosotros mismos. 5 Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas. 6 Estuvimos enteramente dispuestos a dejar que Dios eliminase todos estos defectos de carácter. 7 Humildemente le pedimos a Dios que nos quitase nuestros defectos. 8 Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos hecho daño y estuvimos dispuestos a enmendarlo. 9 Enmendamos directamente el daño causado siempre que nos fuera posible, excepto cuando el hacerlo perjudicaría a ellos o a otros. 10 Continuamos haciendo nuestro inventario personal, y cuando nos equivocamos lo admitimos rápidamente. 11 Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo concebimos, pidiéndole solamente conocer su voluntad para con nosotros y la fortaleza para cumplirla.12 Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los adictos y de practicar estos principios en todos los aspectos de nuestra vida. 13 "Esto parece una tarea demasiado grande y no podemos hacerla toda a la vez. Nuestra adicción no se produjo de la noche a la mañana. Hay que tomarlo
con calma", se advierte en Narcóticos Anónimos.14 También se alerta que el principal peligro para la recuperación es una actitud de indiferencia o intolerancia hacia 3 principios indispensables: honestidad, receptividad y buena voluntad.Claves La única forma de no volver a la adicción activa es no tomar “esa primera droga”. Una es demasiado y 1.000 no son suficientes. Pensar que el alcohol es diferente de otras drogas ha causado la recaída de muchos adictos. ¿Dónde?
Narcóticos Anónimos responde al teléfono (0291) 154-254773 o en nabahiablanca@ gmail.com. Mayores informes en www.na.org.ar.