UNO DE LOS ALIMENTOS MAS COMPLETOS
La alergia a su ingesta y la intolerancia a la lactosa --dos condiciones muy específicas y diferentes-- son las únicas contraindicaciones para el aprovechamiento de este grupo de nutrientes. Es fundamental, de todos modos, revisar el etiquetado.
Los lácteos son un grupo de alimentos compuestos por agua, proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales y sales, entre los que se encuentran la leche, el yogur y los quesos.
Desde el punto de vista nutricional, son completos y equilibrados gracias a su mezcla en equilibrio de sus componentes y para todos los mamíferos, la leche constituye el alimento básico y fundamental en su primer período de vida.
En los adultos y los chicos, a partir de los 3 años de edad es conveniente que se trate de productos magros o descremados.
En tal caso, la única desventaja de su consumo es que la persona tenga alguna intolerancia o alergia y esta es una característica que se está viendo muy a menudo y que da lugar a algunos interrogantes.
En este caso, los responde el doctor Rubén Gustavo Kliger, especialista en Nutrición y experto en Soporte Nutricional del Sanatorio de los Arcos, de Buenos Aires.
El consumo diario.
Un vaso de leche de vaca (240 mililitros) aporta el 23 por ciento de las recomendaciones dietéticas diarias de calcio para un adulto mayor; es una cifra similar a la encontrada en una tajada de queso blanco de 30 gramos o en un vaso de yogur.
"También es una fuente importante de zinc, fósforo y vitaminas", agrega el especialista.
Se recomienda la ingesta de 2 a 4 raciones diarias de lácteos (una ración son unos 200 centímetros cúbicos).
Los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas o que están amamantando son quienes tienen aconsejado consumir mayor cantidad.
Intolerancia a la lactosa.
La lactosa es el azúcar propio de la leche, el cual debe degradarse en los intestinos antes de ser absorbido.
"Para ello el organismo, en condiciones normales, produce una enzima que se encarga de ese proceso que se llama lactasa", explica Kliger.
En situaciones en las que se produce poca o ninguna cantidad de esa enzima, se genera una imposibilidad de digestión o degradación de la lactosa.
"De esta forma, cuando la ausencia de lactasa impide al organismo asimilar la lactosa, se produce un cuadro clínico representativo como manifestación a esta incapacidad de responder adecuadamente a su presencia en el conducto digestivo", dijo.
Los síntomas suelen surgir tras la ingesta de productos lácteos o alimentos que contengan lactosa.
Dependiendo del nivel de deficiencia de lactasa y la cantidad de alimento ingerido, la persona puede sufrir cólicos abdominales, distensión abdominal, mala absorción, meteorismo (gases), diarrea, pérdida de peso o crecimiento lento en niños.
La alergia a la lactosa puede ser primaria (o sea que ya está determinada en cada individuo) o puede ser secundaria (transitoria), cuando surge luego de ciertas circunstancias como la toma de algunos medicamentos, infecciones intestinales o desnutrición.
Alergia a la leche.
Entre el 2 y el 3 por ciento de los bebés y niños pequeños se ven afectados por esta alergia, que suele presentarse cuando los bebés reciben una fórmula elaborada con leche de vaca o cuando, a través de la leche materna, se exponen a la leche de vaca que toma la madre.
Los alergenos que la provocan son, en realidad, las proteínas de la leche: la caseína, la proteína del suero o ambas a la vez.
"Las reacciones son muy variadas. Desde generalizadas, con erupciones en piel e incluso manifestaciones respiratorias hasta manifestaciones digestivas con diarrea o distensión", señala el médico nutricionista.
Toda sospecha debe ser confirmada y manejada por un profesional de la salud.
¿Engordan los lácteos?
El especialista asegura que, de por sí, los lácteos no engordan.
"Lo que sí es importante --aclara-- es una adecuada selección según su contenido en grasa".
Hay que advertir, en principio, que los alimentos diet no son sinónimo de bajas calorías.
Se trata de productos cuyos componentes se han modificado, ya sea porque tienen menos hidratos, más proteínas, menos grasas o un aumento de minerales en su composición.
O sea, puede aplicarse a cualquier producto que ha variado su composición química.
Por ejemplo, existen muchos yogures y leches cultivadas diet. En estos casos suele coincidir con una reducción de calorías, como consecuencia de menores porcentajes de grasas e hidratos de carbono.
Por lo general, estos alimentos no incluyen azúcar agregada y pueden estar fortificados o no (por ejemplo con calcio).
El doctor Kliger señala que otros productos específicamente reducidos en calorías o "bajas calorías" (mermeladas, mayonesas) pueden dar aproximadamente la mitad de calorías que el alimento original, en tanto que los denominados "light" brindan una reducción calórica no tan marcada: sólo 20 por ciento menos que las clásicas o, incluso, menos.
"Lo más recomendado --sintetiza-- es que el consumidor aprenda a leer e interpretar las etiquetas de los alimentos a ingerir".
23 por ciento de las recomendaciones dietéticas diarias de calcio aporta a un adulto mayor un vaso de leche de vaca.
Los niños, los adolescentes y las mujeres embarazadas o que están amamantando son quienes tienen recomendado consumir mayor cantidad de leche.
En los adultos y los chicos, a partir de los 3 años de edad, es conveniente que se ingieran productos magros o descremados.
Completo y equilibrado
Los alimentos derivados de lácteos proporcionan un elevado contenido de nutrientes en relación al contenido calórico, con una composición muy equilibrada:
* Proteínas de alto valor biológico,
* Grasas,
* Hidratos de carbono (la lactosa),
* Vitaminas liposolubles, minerales, especialmente calcio y fósforo
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Amamantar
A
Primeros pasos
El primer consejo es dar de amamantar inmediatamente después del nacimiento. Esto facilita que el bebé aproveche el calostro, la leche espesa y amarillenta, que es una rica fuente de proteínas importante para aportar al bebé resistencia a enfermedades infecciosas.
B
Cambios
La leche madura es la que se produce después de algunos días. La cantidad aumenta y los pechos se ponen llenos, duros y pesados. La leche final, que se produce más tardíamente, se ve más blanca que la del comienzo, porque contiene más grasa. Esta grasa proporciona gran parte de la energía de la leche materna y es la razón por la cual no hay que precipitarse a retirar al bebé del echo, sino que debe permitírsele que continúe hasta saciarse.
C
Hidratación
Debido a que el bebé toma grandes cantidades de leche del comienzo, obtiene de ella toda el agua que necesita y por eso no necesita otras bebidas ni agua antes de que tenga 6 meses de edad.
D
Alternativas
Si el bebé no puede succionar con eficacia en las primeras dos semanas, la madre, sola o con ayuda profesional, debería extraerse la leche y alimentar a su bebé. La extracción de leche ayuda a que los pechos permanezcan blandos, para que el bebé pueda agarrar el pecho más fácilmente. Posibilita, además, el mantener la producción de leche. Conviene evitar, en lo posible, el uso de mamaderas, porque esto hace que el bebé tenga más dificultad para tomar el pecho.