POSCAYA, SALTA
LA CELEBRACION DE LA PAPA
En el poblado salteño de Poscaya se realizará el 21 y 22 de mayo próximo el 14 Festival de la Papa. Si algo no se discute es que América es el origen del mítico tubérculo y que aquel 12 de octubre de 1492, además del nuevo mundo, los españoles descubrieron la papa. Neruda le dedicó una oda.
Poscaya es un pequeño pueblo del noroeste de Salta al que se llega por un desvío que lo vincula con el camino que va hacia Iruya.
Sus pobladores, poco menos de 400 y en su mayoría collas, son cultivadores naturales que cosechan la papa y el maíz a mediados de mayo.
Las últimas levantadas coinciden con la magna fiesta del día 25.
Los españoles también descubrieron en el nuevo mundo el tabaco, la vainilla, el cacao y los pimientos.
A éstos los reportaron como "manzanas que los naturales comen con avidez y que para nosotros son un poco picantes".
Sin esas manzanas que eran pimientos, y de los que salió el fabuloso pimentón español, otra sería la historia de los platos ibéricos.
Pero volvamos a las papas. Según el Diario de Colón, éste se las llevó a la reina Isabel y el nuevo alimento se instaló en las mesa europeas.
Otros cuentan que fue resistida en Rusia, donde la llamaron "la planta del diablo", y también por los católicos porque la Biblia no la mencionaba.
La pobre papa fue culpada de ser usada en ritos de hechicería y de causar lepra.
Recién la aceptaron cuando se le colgó el rótulo de afrodisíaca y muy buena para la virilidad de los hombres. Entonces el fruto dejó de ser solamente usado como comida de las caballadas guerreras.
Pero la papa fue profeta en su tierra.
Para la nación Mapuche, diseminada en el sur del mundo, a ambos lados de la cordillera, era el alimento básico.
Y también para los pueblos del noroeste, cuyos cultivos atraviesan Salta y Jujuy.
En la Puna, la Quebrada de Humahuaca y los valles de altura la papa está unida a la historia y la cultura.
En este festival 2010 se expondrán unas 30 variedades de papas andinas naturales, de tamaños y formas tan diferentes como sus colores, que van desde el rojo, el negro y el amarillo, hasta el azulino, el verde, el naranja y el morado.
Será un encuentro de cultivadores en el que aflorará una costumbre ancestral de los norteños: el trueque.
Los hombres y mujeres de Poscaya siguieron haciendo, a través del tiempo, lo mismo que hicieron los cultivadores primitivos: domesticar los frutos de la tierra.
Lo hicieron, con perseverancia, con la papa, la quinoa, el amaranto, el maíz y el poroto.
Cuando llegaron los españoles la papa ya estaba domesticada.
CORINA CANALE
El inventor de las papas fritas
El invento de las papas fritas se le atribuye al cocinero indio George Crumb, quien un día, experimentando con un nuevo y filoso cuchillo, cortó papas finitas y las fritó en manteca caliente.
Así surgieron los primeros bastoncitos crocantes a los que durante mucho tiempo se les dijo "papas Saratoga", porque era el nombre de la ciudad en la que residía Crumb.
Sin embargo, hay ciertas evidencias que el presidente de los Estados Unidos, Thomas Jefferson, incluyó las papas fritas en el menú de una cena en la Casa Blanca.
Con la bendición del gran ciudadano estalló el "boom" de esta comida, infaltable en todas las viandas "fast food".
Y desde allí saltaron al mundo de la mano de una multinacional que las usa para acompañar hamburguesas.
Pero los porteños fueron mucho más lejos: levantaron para ellas "El Palacio de la Papa Frita" en la mítica avenida Corrientes.
DATOS DE INTERES
¿Dónde)
¿En qué lugar de América nació la papa?
Una versión señala al pueblo Inca, en las actuales tierras del Perú, que las cultivaron en terrazas, y que había creado una red de almacenamiento, en sitios estratégicos, para asegurar la comida de sus tropas.
Y que, luego, el cultivo llegó a parte de Chile, a Bolivia y al noroeste de Argentina.
El programa
Durante el XIV Festival de la Papa se elegirá a la Reina de la Papa 2010 y se realizará el Concurso del Guiso de la Papa Verde y del Mote.
A gran altura
Poscaya es un pueblo rural del noroeste salteño que está a los 3.350 metros de altura. De Salta capital la separan 600 kilómetros. Pertenece al Departamento de Santa Victoria y junto a Cuesta Azul y Llulluchayoc integran el municipio de Nazareno.
Cocina única
Con más de 5.000 años la cocina precolombina de altura es una de las más antiguas cocinas étnicas. Las materias primas, los aromas y los sabores de los andes incaicos, combinados con productos de excelencia, devienen en una cocina única. Los vinos de altura completan el mejor maridaje.
Oda a la papa
"Papa,/te llamas papa y no patata/no naciste castellana:/ eres oscura como nuestra piel,/somos americanos, papa, somos indios."
Pablo Neruda (fragmento)
El olvidado Revuelto Gramajo
Es cierto que hay otras versiones y que esta es la que contó el historiador Félix Luna sobre el Revuelto Gramajo, plato tan auténticamente nacional como poco reconocido, al que un día habrá que resarcir del olvido.
Dice Luna que Roca tenía un ayudante de campo de apellido Gramajo, mucho mejor gourmet que guerrero, quien cierta vez, ante la falta de comida para la tropa, se las ingenió usando lo que tenía a mano y, sin imaginarlo, creó el plato que lleva su nombre.
La breve receta es ésta:
Sobre rebanadas de pan frito o tostado se colocan los huevos apenas revueltos y una juliana de pollo y jamón.
Se aguarda a que la mezcla esté "babeuse" y se echan sobre ella las papas fritas crocantes.
El secreto: la sal se agrega con las papas y el plato se tiene que servir de inmediato.
OTROS PASEOS POR EL NORTE SALTEÑO
A
Pichinal
Se trata de un pueblito cuyo nombre proviene de la abundancia de una hierba llamada "pichina".
En la práctica, Pichinal se ha convertido en una parada ineludible de Salta.
Ubicado estratégicamente cerca de un importante cruce de caminos que conduce a Orán, por la ruta nacional 50, y a Tartagal, por la ruta nacional 34, basa su actividad económica en la explotación petrolífera y en la producción de caña de azúcar, bananos, citricos, café y otros productos.
Si hay algo destacado en Pichinal es el paraje Manuel Elordi, un oasis para la pesca, donde los aficionados podrán satisfacer sus ganas de capturar dorados y surubíes, especialmente a orillas del río Bermejo.
B
Tartagal
Este es un lugar donde la cultura se siente junto al sol y donde los festivales folklóricos se difunden por doquier.
Tartagal es una reconocida ciudad componente del Circuito Norte de la provincia de Salta.
El deporte encuentra en Tartagal el espacio ideal para las competencias de moto enduro a nivel internacional.
En tanto, diversas estancias reciben a visitantes interesados en la vivencia de emocionantes actividades relacionadas con la cotidianeidad rural.
Otra interesante propuesta lo constituye el turismo étnico que permite conocer distintas comunidades aborigenes, descubrir sus trabajos artesanales y llevarse encantadores recuerdos de las vacaciones por la zona.
Tartagal aparece hacia el final de esta línea del circuito, sobre la ruta nacional 34.
C
Iruya
Impactante desde el camino que conduce a ella, Iruya aparece pedida entre las montañas de Salta y casi desconectada del resto del territorio.
Es un pueblo con más de dos siglos de historia donde la energía eléctrica llegó por primera vez en el 2000.
Conserva sus calles angostas, empinadas y empedradas, con casas de adobe, piedra y paja.
Entre sus atractivos turísticos vale hacer referencia a la novedosa propuesta de Ecoturismo Cultural; la Finca El Potrero, que ofrece la posibilidad de experimentar un encuentro con la vida habitual del Pueblo Colla y las ruinas indígenas de Titiconte.
La distancia existente entre Iruya y la capital salteña es de unos 316 kilómetros.
D
San Isidro
En el norte salteño, escondido entre cerros multicolores de más de 2.800 metros sobre el nivel del mar, hace su mágica presentación el pueblito de San Isidro.
Constituye una típica excursión desde Iruya, ya sea a pie o en camioneta, a un paraje poco conocido de Salta conformado por seis barrios que, en conjunto, albergan a apenas 350 habitantes.
Pueblo Viejo, Pumayoc, La Laguna, Trihuasi, La Palmera y La Cueva son los nombres de los pequeños conglomerados urbanos.
En San Isidro la tranquilidad casi puede tocarse y las tradiciones se mantienen a flor de piel en las hilanderas, los artesanos y los artistas de la gastronomía típica.
Desde Iruya, en camioneta, por un camino que más que de ripio es de rocas, se llega a San Isidro tras media hora de atractivo recorrido. Median unos 8 kilómetros.