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"Lenny" trabaja duro para ganar sonrisas

MAURICIO OLIVAN "La Nueva Provincia" Leonardo Méndez Dorronsoro, enfermero puntaltense, además de su labor profesional, anima y entretiene a niños con cáncer en el Hospital Interzonal y Especializado Materno Infantil de Mar del Plata. Hay personas que se esmeran y perfeccionan para cumplir una determinada función profesional en la sanidad y, otras, que amén de ello, van más allá con algo innato, que nace con ellos: es la capacidad de contener a una familia abrumada por una prueba dura que les puso la vida, y de arrancar una sonrisa en un niño que pelea por su vida. Sólo basta ponerle mucha onda, una nariz de payaso y muy buena música con diferentes instrumentos.

MAURICIO OLIVAN
"La Nueva Provincia"


Leonardo Méndez Dorronsoro, enfermero puntaltense, además de su labor profesional, anima y entretiene a niños con cáncer en el Hospital Interzonal y Especializado Materno Infantil de Mar del Plata.


Hay personas que se esmeran y perfeccionan para cumplir una determinada función profesional en la sanidad y, otras, que amén de ello, van más allá con algo innato, que nace con ellos: es la capacidad de contener a una familia abrumada por una prueba dura que les puso la vida, y de arrancar una sonrisa en un niño que pelea por su vida. Sólo basta ponerle mucha onda, una nariz de payaso y muy buena música con diferentes instrumentos.
Es el caso del licenciado en Enfermería Leonardo Méndez Dorronsoro, integrante de un equipo multidisciplinario de salud que atiende a la Sala de Oncohematología Pediátrica del Hospital Interzonal y Especializado Materno Infantil de Mar del Plata; o simplemente de "Lenny", quien con su inseparable "verdulera" anima las almas de esos pequeños que, como todo niño, merecen una alegría diaria.
A la ciudad feliz este puntaltense llegó, hace cinco años, en búsqueda de nuevos horizontes y, como él mismo señala, por su espíritu aventurero.
Allí se formó profesionalmente y, ahora, adquirió un compromiso que mantiene a rajatabla: el de retribuir todos los conocimientos adquiridos, al margen de su cuestión estrictamente laboral.
"Soy así porque soy enfermero; soy enfermero porque soy así", abre la charla "Lenny", para agregar que "hay que amar lo que uno hace, esa es la clave".
Incorporado como ayudante de cátedra en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Maimónides de Mar del Plata, asegura que "el paciente y su familia requieren de un esmerado cuidado y de profesionales de la salud debidamente capacitados para una atención integral".
En este sentido menciona que el cáncer en niños es un grupo de enfermedades, cada una de las cuales tiene su propio tratamiento y sus propias chances de curación. "Las
terapias alternativas de entretenimientos, de música, de juegos, talleres, son parte de ello", asegura.
Participan de esta loable labor, según sostiene, todo un equipo interdisciplinario de salud o áreas de salud que lo integran.
"En forma particular, cada uno le agrega su impronta en la dirección del personaje, con los objetivos de atender las necesidades emocionales del niño enfermo y su familia, ayudar a enfrentar la enfermedad y a sobrellevar mejor su tratamiento", comenta "Lenny", que hace su importante aporte musical acompañado por su fieles instrumentos: el acordeón, la verdulera y la guitarra.

Merecen vivir como niños. "¿Qué necesita el niño en esta etapa de su vida? Ante todo es un niño y merece una vida de un niño. Es decir, jugar, entretenerse, comunicarse y crecer para su desarrollo", señala.
Y como está pasando por un trance muy delicado de salud sostiene que "debemos encauzarlo a que lo viva atendiendo sus necesidades".
Por ejemplo, dijo, la posibilidad de seguir siendo él mismo, más allá de los signos de deterioro físico; o de tener su espacio para hablar de lo que le interesa a fin de mantenerse activo y animado.
Sus necesidades dijo que también pasan por "tener permiso para reírse o para estar triste; de crear un clima distendido para que sus amigos, hermanos y familiares se acerquen naturalmente; de tener un espacio y la oportunidad de jugar".
Reconoció que sobrellevan momentos de enojo, de pocas ganas de comunicarse e incluso ganas de llorar. "Pero esto da oportunidad de hablar sobre el dolor, sobre las cosas que le preocupan y pueden reducir considerablemente su ansiedad", dijo.

La herramienta es el humor

"Aún en situaciones difíciles, el humor es la herramienta útil, con un chiste adecuado, para tener la posibilidad de reírse un rato", asegura este joven rosaleño que desde hace varios años vive "con un pie en cada ciudad", Mar del Plata y Punta Alta, la primera por razones laborales y la segunda donde quedaron sus raíces, familiares y amigos. Además de su máxima felicidad, su hijo León, que reside en Bahía Blanca.
"Lenny" considera que es bueno escuchar las ideas que los chicos que atiende tienen sobre sus enfermedades. "Se pueden reforzar conceptos que son correctos y modificar aquellos que no tienen que ver con la realidad. Nuestra función es mantener un diálogo honesto, respondiendo a todas sus preguntas, para ayudarlos a aceptar su nueva situación", asegura.
Y agrega: "No existen reglas o normas exclusivas para comunicarse. No sólo se da con palabras, sino también con los juegos como actividad creativa y placentera, que ayuda a que se expresen sentimientos, emociones, enojos y miedos. Jugando lo difícil a veces se hace un poco más fácil".

Profesionales de la calidez. Los medios para hacer el tratamiento más llevadero, dijo, son las terapias de recreación (juegos, risas). "Mal llamadas alternativas, son científicas, elemento central llevado a cabo por un equipo de trabajo interdisciplinario", mencionó.
El mismo, según dijo, está integrado por asistentes sociales, terapistas ocupacionales, nutricionistas, enfermeros, médicos, técnicos de salud; por las fundaciones "Por amor a los niños", "Damas rosadas" y los padrinos desde hace una década del área de Oncohematología, los hermanos Weibman (Culini y Eugenio) y su madre, del programa local MDQ Sur de Mar del Plata.
También destaca la labor de las maestras. "Con su rol importante le permiten al niño mantenerse conectado con una vida normal y refuerzan sus esperanzas de curarse".
"Si bien cada uno de ellos llevan sus propios conocimientos y métodos en distintas áreas del tratamiento, el lenguaje común de todos los profesionales es la calidez, la honestidad, la apertura a través de la risa, la alegría, el juego y el entretenimiento", dijo.
"En síntesis --agregó-- ofrecer la posibilidad de interactuar con otros de un modo parecido o como lo hacen con sus amigos en sus casas. En el juego pierden el miedo, se relajan y sobrellevan mejor sus sentimientos".
Sostuvo que "nosotros nos responsabilizamos de hacer que la experiencia de internación y tratamiento sea lo más placentera posible, a través de la terapia de juego, de tareas escolares y de otras actividades" y agregó que las salas de juegos están equipadas para que los niños mayores y adolescentes descarguen sus energías haciendo artesanías o con juegos apropiados a la edad. "En este caso la música es un buen recurso".

La devolución









































 "Lenny" sostuvo que el cáncer infantil involucra a toda la familia.
Dijo que algunas se vuelven más cohesivas, desarrollan fortalezas y una redefinición positiva de sus valores. Otras, en cambio, con una vulnerabilidad preexistente, sufren diversos grados de desequilibrio crónicos o transitorios.
Y recordó que los padres deberán pasar largos períodos lejos de su hogar y de sus otros hijos; los hermanos podrán sentirse dejados de lado y hasta a veces culpables equivocadamente.
"Lenny" trabaja con chicos sometidos a tratamientos por diversas patologías, tales como leucemias, neuroblastomas, rabdomioblastomas, linfomas, tumores cerebrales. osteosarcomas, sarcoma de Ewing, retinoblastoma, tumor de Wilms, entre otras.





 "¿Yo que siento ante este marco? Dada la naturaleza estresante de este trabajo asistencial, siento gratificación, al poder intervenir en ello, cuando me enfrento día a día, sabiendo que integro un equipo de salud de profesionales que avanza sobre estos aspectos a trabajar".
A cambio solo pide una sonrisa, la que se convierte en el mejor regalo a tanto esfuerzo. La sonrisa que le llena el alma.