Bahía Blanca | Viernes, 12 de agosto

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Segundo asalto en un mes a una heladería

Con unos 300 pesos en efectivo se alzaron dos delincuentes armados que, anteanoche, asaltaron una heladería del barrio Noroeste que había sido blanco de un hecho similar hace casi un mes. El atraco, cometido poco antes de las 23 del lunes, tuvo por escenario el local denominado Mig, ubicado en Don Bosco 595, esquina Patricios, perteneciente a Adrián Feani.
Segundo asalto en un mes a una heladería. La ciudad. La Nueva. Bahía Blanca

 Con unos 300 pesos en efectivo se alzaron dos delincuentes armados que, anteanoche, asaltaron una heladería del barrio Noroeste que había sido blanco de un hecho similar hace casi un mes.


 El atraco, cometido poco antes de las 23 del lunes, tuvo por escenario el local denominado Mig, ubicado en Don Bosco 595, esquina Patricios, perteneciente a Adrián Feani.


 Un policía que circunstancialmente pasaba por el lugar persiguió a los malvivientes, aunque no pudo alcanzarlos.


 "Vinieron dos, entraron cuando no había clientes, le mostraron el arma al chico y a la chica que estaban atendiendo y se llevaron la plata de la caja", confirmó Feani, en diálogo con "La Nueva Provincia".


 Además del efectivo, que el damnificado calculó en "unos 300 pesos", también sustrajeron un teléfono celular perteneciente al negocio.


 Una vez cometido el delito, los ladrones, que actuaron a cara descubierta, salieron corriendo por Patricios, en sentido ascendente, y uno de ellos portaba el arma de fuego en una de sus manos.


 Ese detalle fue advertido por el agente que casualmente pasaba por la esquina y, tras estimar que habían cometido un saqueo, corrió tras los pasos de los desconocidos.

"Le apuntaron"




 "Les dio la voz de alto, de policía, pero los tipos siguieron y él los corrió, aunque no los pudo agarrar porque se metieron en unos patios. Me dijo que le apuntaron, pero no sé si hubo disparos", sostuvo el comerciante.


 El antecedente, según confirmó el vocero, se concretó el 14 de enero pasado --también lunes--, pero a las 18, cuando en el salón sólo se encontraba una joven para la atención al público.


 Lo insólito del caso es que, en aquella oportunidad, los asaltantes ingresaron como clientes, consumieron helados sentados en un banco ubicado en la vereda y luego ingresaron nuevamente para concretar el robo.


 "Está visto que no hay horario (para la inseguridad) y que tampoco alcanzan las medidas; uno ya no sabe qué hacer", afirmó Feani, teniendo en cuenta que dicho local, generalmente, permanece con la puerta cerrada y sólo se abre desde el interior, a través de un sistema eléctrico.