"Viento" se apropia del espacio público
La media mañana del viernes impuso una pausa en la peatonal de calle Drago, en pleno corazón del centro bahiense.
Los platenses Dalmiro Rebolledo, Juan Pablo Rosset y la invitada Silvina Spinardi fueron, entre el devenir de la actividad cotidiana, los encargados de inaugurar el proyecto "Viento 2008" con Cactus, el primero de tres trabajos-intervenciones para los cuales el Museo de Bellas Artes y Museo de Arte Contemporáneo de la ciudad convocó a artistas de todo el país.
Los autores habían pasado ya por un tamiz de 44 obras realizado dos meses atrás por un jurado integrado por Cristina Alvarado, Diana Ribas, Gustavo López, Luis Sagasti, Horacio Miglierina y Laura Biadiu.
"El movimiento natural, producido por el viento, es el eje vertebrador de este proyecto sostenido en la relación dialéctica artificio-naturaleza, estableciendo una convivencia en su apariencia irreconciliable. Se propone resolver una correspondencia entre lo construido y lo dado, entendiendo lo dado como un fenómeno natural que escapa al control del hombre.
"Esta propuesta se inscribe en las soluciones espaciales y oscilantes del artista venezolano Jesús Soto y en los señalamientos urbanos del argentino Edgardo Vigo, intencionando un juego de tensiones que redefinen el paisaje como signo recontextualizado".
"`Viento 2008' busca trabajar, redescubrir y reinventar el espacio público como ámbito de interacción artística. Las intervenciones urbanas contienen en sí mismas brevedad temporal y carácter transitorio, transformándolas en acciones irrepetibles", comentó Cecilia Miconi, directora del organismo convocante.
Momentos sin tiempos.
Cada vez que un transeúnte se acerca a uno de los cactus, lo toca, inspecciona el material con que está realizado y deja que su mirada recorra la leve oscilación de la obra, se produce un momento tan único como irrepetible.
La experiencia quedará multiplicada por miles en tanto las piezas permanezcan en pie, un durante tan extenso como el bahiense lo permita.
"Sabemos que colocar este tipo de obra en un espacio público implica un riesgo, pero mantenemos la esperanza de que no se vea deteriorada por acción del hombre", admitió Rosset.
Explicó entonces que la idea de realizar objetos con esa especie propia de las zonas desérticas surgió desde los estudios de Arquitectura realizados en La Plata, pero que sólo se trató de un apunte sobre utilitarios con texturas de cactus hasta la oportunidad de "Viento..."
"No conocíamos la ciudad y esta obra la podríamos haber montado en otro lugar, pero se dio finalmente aquí. Los cactus fueron generados como tales para esta oferta e inaugurar una propuesta de este tipo en un espacio urbano para nosotros, como artistas, es muy importante. Estamos trabajando en una superficie de 30 por 100 metros y significó un desafío", comentó.
Rebolledo explicó que fue trabajado a partir de una impresión digital de la imagen de un cactus real sobre una lona vinílica.
"El material afianza la idea de artificio dentro de un artificio, de un elemento similar a una planta que crece en el desierto, implantado en otro desierto, uno de cemento creado por el hombre --se explayó el artista--. Es un modo de reinventar la Naturaleza y de responder a una de las consignas del proyecto.
"No es fácil sintetizar por qué elegimos estos trabajos --dijo a su tiempo Cristina Alvarado, miembro del jurado--. El tema que desarrollamos a través de este jurado fue abrir al espacio público como una problemática de la cual Bahía tiene que hacerse cargo.
"Los tres elegidos nos parecieron interesantes, cada uno con su particularidad. Y en Cactus, puntualmente, vimos un objeto de diseño bien logrado, trabajado sobre materiales frágiles. No son una marca permanente, porque no se trata de monumentos, pero no sabemos hasta cuánto tiempo convivirán con nosotros", concretó.
Nudo y desenlace
Las intervenciones de Viento 2008 continuarán en los dos viernes sucesivos. El venidero será a las 19.30, con el proyecto de María Victoria Bonino que pretende relacionar el ámbito íntimo y privado del hogar con el espacio público, vinculando dos espacios que no inocentemente se nos presentan como excluyentes, sobre todo al género femenino.
El eje temático sobre el cual se trabajará es el mantel de uso diario. La elección está dada por las características propias del objeto: su popularidad, su relación con la vida cotidiana, en fin por encontrarse en el límite entre lo funcional y lo decorativo.
El mantel como excusa para mostrar las particularidades de cada persona. El mantel que no cubre, que permite ver. Las calles serán intervenidas, con los manteles flameantes al viento, cual banderas de la intimidad. Intimidades políticas.
El 19 de diciembre, a las 19.30, será el momento de Operación Azul Profertil el C. A. D (Comando Acuático Desrutinante), ATACA, toma del palacio municipal, que se llevará a cabo en el hall central de la Municipalidad (Alsina 65).
DESDE FRANCIA
Retratos a 1.250
metros bajo suelo
En marzo de 2004, la última mina de carbón de Moselle (Francia) cerró sus puertas. Con ella, todo un mundo se desvaneció: un mundo fuerte, heroico, cargado de dramas, sobre el que la literatura y el cine han hablado largamente.
Antes de que los trabajos terminaran, Jacques Grison quiso testimoniar los últimos meses de vida de los señores de la mina. Durante dos años, acompañó los renegridos picos del Este de Moselle por 1250 metros de profundidad y realizó una treintena de descensos en los pozos, un privilegio que no le había sido dado hasta el momento a ningún extraño.
El resultado fue la serie "No iremos más a la mina: los últimos mineros de carbón" que se puede visitar en la Alianza Francesa de Bahía Blanca (Fitz Roy 49).
"Él compartió su vida cotidiana: en la ciudad, día y noche y con sus fotos, nos hace sentir la angustia del descenso al fondo, y la solidaridad entre los mineros en todos los horizontes, proeza técnica tanto como humana, ya que las condiciones para tomar las fotografías en la mina no permitían luz de ningún tipo ni tampoco cambiar de óptica", describe la curadora Agnès de Gouvion Saint-Cyr.
"Grison conoce perfectamente las tradiciones, las costumbres, los ritos, pero también la camaradería, las supersticiones y el peligro en este universo cerrado. El fue a documentar con precisión y complicidad este último día desde el alba que uno contempla en todo su esplendor (arriba del Escorial), hasta el regreso a los vestuarios donde la lámpara será dejada para siempre", agrega sobre la serie realizada en 2004.
Jacques Grison posee una trayectoria atípica. Nació en 1958 en Verdun, tierra emblemática de sufrimiento y de reclusión en las trincheras de la Primera Guerra Mundial.
Emprendió estudios científicos antes de entrar al Conservatorio de Arte Dramático de Nancy. De este período aflora un gusto pronunciado por la búsqueda y la lógica científicas, atemperado a veces por una fascinación por las emociones humanas que aprende a controlar o disimular.
La muestra estará abierta al público hasta el día 15 de diciembre, de lunes a jueves, de 9.30 a 20.30; y viernes, de 11 a 19.