Críticas de Cobos y Kirchner a la conducción radical
SAN RAFAEL (NA y DyN) -- Néstor Kirchner y el gobernador de Mendoza, Julio Cobos, defendieron ayer la concertación política que los involucra y coincidieron en criticar a la cúpula de mandos del radicalismo.
"No puede ser que sigamos viviendo de viejas estructuras dirigenciales, no puede ser que sigamos viviendo con necesidades y acciones de pequeños grupos que nada tienen que ver con la Argentina", dijo el presidente de la República, acompañado por su esposa, Cristina Fernández, y otros funcionarios.
En la misma línea, Cobos defendió su relación --"madura y sensata"-- con el gobierno nacional. "Le digo a mi propio partido que acá no hay convicción o principio que se rompa ni que se doble; acá lo que hay que romper son las viejas estructuras que necesitan renacer para tener una sociedad más justa, se trabaje por el bien común y se ponga por delante la Argentina por sobre cualquier interés mezquino", dijo.
Durante la visita presidencial a San Rafael se anunciaron obras públicas por 2.900 millones de pesos, que incluyen la firma del acuerdo para la ejecución de la primera etapa de construcción de la central hidroeléctrica Portezuelo del Viento sobre el río Grande, en Malargüe, y la entrega de viviendas.
La foto del abrazo fue una señal fuerte de cara a los radicales que sentaron las bases para desafiliar a quienes se alíen con el gobierno nacional.
"En vez de agredir y agraviar a los que no piensan igual que ellos, hubieran hecho la autocrítica de la Argentina del `corralito', de la Argentina del hambre y que llevaron a la desocupación", se explayó Kirchner.
Cuestionó a dirigentes del PJ y de la UCR por haber mantenido congeladas las jubilaciones durante catorce años, aunque paradójicamente su auditorio estuvo compuesto en partes iguales por militantes de una y otra agrupación; cada sector con sus banderas y convivencia pacífica.
"Yo no tengo la culpa de que aquellos que tenían la responsabilidad de gobernar el país en algunos casos se hayan ido antes, nos hayan avergonzado con la corrupción y hayan hecho pactos de Olivos vergonzantes a espaldas del pueblo", enfatizó.
Kirchner negó favoritismos en la ejecución de obras para gobernantes que le son afines. "No hacemos toma y daca", puntualizó. Junto a él, Cobos --que suena insistentemente como posible candidato a vicepresidente en una fórmula oficialista-- apoyó con gestos o aplausos cada una de las afirmaciones presidenciales.
La presencia de Cristina Fernández, poco habitual en este tipo de actos, fue interpretada como una señal para el senador Ernesto Sanz (UCR-Mendoza), con quien tiene una pésima relación y que semanas atrás la llamó "bruja" en un acto público.
Kirchner llegó al aeropuerto de San Rafael, una próspera ciudad del sur mendocino, a las 11.25 y se marchó a las 13.45. Una caravana lo acompañó en el trecho que media entre el aeropuerto y el gimnasio donde se desarrolló el masivo acto ante 5.000 personas.
Respuesta. El radicalismo salió al cruce de las críticas y endilgó a Kirchner su apoyo al pacto de Olivos (1994), la privatización de YPF, la reelección de Carlos Menem y la suya misma en Santa Cruz.
"La Argentina tiene una oportunidad y necesita muchas cosas, pero no hipocresía o interpretaciones parciales, caprichosas y olvidadizas del pasado", lanzó la conducción partidaria.
"La memoria selectiva, la interpretación de los hechos sólo para la conveniencia personal y de grupo --agregó--, no hace grande a un país".